La final también se juega en los relatos
Desde antes, durante y después del mundial, parte de la prensa española se propuso instalar cuestiones adversas a nuestra selección y a nuestra hinchada. Al mismo tiempo generaban las condiciones para que las descalificaciones se extendieran hacia nuestro país. En algunos casos no se trató de meras sugerencias. Ni hablar cuando aluden al trozo de sábana con "Las Malvinas son Argentinas".
No se detienen, ahora con frases tales como "qué festejan", "de qué están orgullosos", ridiculizan la actitud positiva y de agradecimiento del pueblo para con nuestros jugadores.
Puedo comprender que no lo entiendan porque los argentinos, como cualquier sociedad del mundo, tenemos nuestra cultura e idiosincrasia, nuestra historia y manera de ser, nuestros más y menos, que solo se entiende cuando se es parte. Esto es válido para nosotros, como para cualquier nación. Y debe respetarse.
Si de ridiculizar o no entender el festejo por haber llegado a la final por 7ma vez y ser subcampeón se trata, desde la lejanía y sin ser español, es menos entendible que el festejo de España no haya sido en "toda España" ni de todos los españoles, porque en Cataluña el 40% de los catalanes se niega a ser español. Que igual actitud separatista sucede en el País Vasco y Navarra, tres de las regiones más ricas de España. Porque Cataluña y el País Vasco reclaman para sí el derecho a tener su propia selección, y el club Barcelona se negó a felicitar a la selección española, lo que sería el equivalente a que Boca o River hicieran lo mismo con la selección argentina.
En fin, cada quien con sus realidades.
Escribe: Ab. Eduardo Dicola
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