La fuerza de los vínculos y la organización colectiva en tiempos de incertidumbre
Un comienzo de junio marcado por la sensibilidad colectiva
“El mes de junio arrancó fuerte con una serie de eventos de muy alta intensidad en cuanto a las fibras que tocan en la sensibilidad colectiva”, señaló Gabi Nact al comenzar su intervención.
Uno de esos acontecimientos fue el femicidio de Agostina, que, según expresó, “por algún motivo generó una sacudida social como no veíamos hace tiempo por esta problemática”.
A ese hecho le siguió “la muy masiva movilización con la consigna Ni Una Menos”, coordinada, como cada 3 de junio, en distintos puntos del país por una diversidad de organizaciones sociales y políticas.
Nact destacó que a esas expresiones también se sumó “la llamada gente suelta”, personas que se acercaron con la necesidad de “acuerparse con otros y con otras en el dolor y en el reclamo colectivo”.
Para la referente, “la masividad de las marchas fue expresión de un tejido social vivo y reactivo frente a las violencias machistas”, en un contexto atravesado además por lo que describió como un “desamparo institucional actual”.
Compartir el dolor y también la pertenencia
La reflexión continuó con otro acontecimiento de fuerte impacto colectivo. Nact mencionó “la partida del Indio, ya eterno héroe en este lío”, y destacó la forma en que esa despedida recuperó la construcción comunitaria.
Según expresó, fue una despedida que “le hizo grandes honores a la construcción colectiva, a la experiencia comunitaria, al dejarse afectar por otros y por otras, al sentirse parte activa de un algo mayor”.
La escena permitió volver a observar cómo, frente al dolor, la sociedad busca espacios compartidos donde encontrarse, despedirse, acompañarse y reconocerse como parte de una experiencia común.
Nact también señaló que esa despedida “fue habilitada y facilitada por una acertada política pública”, destacando el rol que pueden cumplir las instituciones cuando acompañan y hacen posible la expresión colectiva.
La identidad común y la esperanza compartida
Otro de los acontecimientos mencionados fue el comienzo del Mundial.
Para Gabi Nact, este tipo de eventos también “abre la puerta a reconocernos en una identidad común y en una esperanza compartida”.
Más allá del resultado deportivo, el fútbol puede convertirse en una experiencia de encuentro, identificación y pertenencia. En sus palabras, permite recordar “todo eso que nos une como argentinos y argentinas”.
Las movilizaciones, las despedidas colectivas y las experiencias compartidas alrededor del deporte tienen elementos muy distintos, pero en la reflexión de Nact encuentran un punto común.
“Todo esto nos habla de la importancia del lazo social, del vínculo, de integrarnos efectivamente en una comunidad”.
Una felicidad que no se compra
Para Nact, en la construcción del vínculo social aparece “la posibilidad de una felicidad que no se compra”.
La frase plantea una contraposición entre dos formas de pensar la vida cotidiana. De un lado, la participación, la pertenencia y la construcción de espacios comunes. Del otro, el individualismo y el aislamiento.
“Lo contrario es el individualismo, es desconocer al otro, pensarlo como una amenaza o una competencia y creer que la satisfacción está en aislarse y consumir”, afirmó.
Esta mirada también se expresa cuando se instala la idea de que “la salida individual es la única posible” y que toda organización colectiva necesariamente esconde problemas.
Nact señaló que existe una tendencia a sospechar de cualquier forma de organización. “Ahí donde hay organización colectiva, sea una cooperativa, un sindicato, un partido político, seguro hay corrupción, desmanejos de poder o alguna clase de engaño”.
Frente a esa mirada, propuso recuperar el valor de la acción compartida y de las organizaciones como herramientas para construir respuestas.
La seguridad también se encuentra en el otro
En un mundo atravesado por la incertidumbre y en un contexto de creciente vulnerabilidad, Nact planteó que muchas de las seguridades necesarias para la vida cotidiana no pueden construirse de manera individual.
“La seguridad personal, física y aun la económica, la que hace al cuidado y al sostén de la vida cotidiana, la vamos a encontrar en el otro, en la otra, en el vínculo, en la construcción de espacios comunes y accesibles, en la comunidad”.
La afirmación pone en el centro una idea de seguridad más amplia. No se limita únicamente a la protección física, sino que incorpora el cuidado, el acompañamiento y las condiciones materiales necesarias para sostener la vida.
En esa mirada, una comunidad organizada puede ofrecer redes de apoyo, espacios de encuentro y herramientas para enfrentar situaciones difíciles que una persona aislada tendría mayores dificultades para atravesar.
Cooperativas, sindicatos y espacios asociativos
Nact vinculó esta reflexión directamente con la importancia de la organización colectiva.
“Pase lo que pase a mayor escala, lo mejor que podemos hacer por nosotros, por nuestros seres queridos, por nuestro entorno, es cultivar organización colectiva y lazos asociativos”.
Las cooperativas, sindicatos, clubes, organizaciones comunitarias y otros espacios asociativos permiten que las personas compartan necesidades, experiencias y soluciones.
No se trata de idealizar esas organizaciones ni de negar que puedan tener dificultades internas. Se trata de reconocer que, frente a problemas comunes, la organización colectiva ofrece herramientas que el aislamiento no puede reemplazar.
La cooperación permite compartir recursos, construir redes de cuidado y fortalecer la capacidad de intervención en los territorios.
El papel del Estado y las políticas públicas
La construcción comunitaria no excluye la responsabilidad estatal.
“Le cabe al Estado y a la política pública facilitar y apoyar esos lazos”, sostuvo Nact.
Esta idea plantea una complementariedad entre la organización desde abajo y la acción institucional. Las comunidades pueden generar vínculos y experiencias propias, pero las políticas públicas pueden fortalecerlas, brindar recursos y crear condiciones para que esos espacios sean más accesibles y sostenibles.
El Estado puede acompañar cooperativas, organizaciones sociales, espacios culturales, clubes, redes de cuidado y otras iniciativas que fortalecen el tejido social.
Construir comunidad desde lo cercano
El cierre de la intervención se transforma en una invitación a mirar el entorno más inmediato.
“Mientras tanto, está en nuestras manos avanzar en esta construcción”, señaló Nact.
La reflexión propone hacerse dos preguntas concretas: “¿Qué espacios comunes tenemos cerca y podemos nutrir con nuestra acción?” y “¿qué podemos hacer desde las organizaciones que ya habitamos para fortalecer los lazos sociales en nuestros territorios?”.
Las respuestas no necesariamente están en grandes estructuras o proyectos lejanos. También pueden encontrarse en una cooperativa, un club, una organización comunitaria, una biblioteca, un centro cultural o cualquier espacio donde las personas puedan encontrarse y construir algo en común.
En tiempos de incertidumbre, recuperar el vínculo, cuidar los espacios compartidos y fortalecer la organización colectiva aparece como una manera concreta de protegerse, acompañarse y construir comunidad.
Fuente: Intervención de Gabi Nact para el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, sobre la importancia del lazo social, la comunidad y la organización colectiva.
Fuente: Foto Facultad de Ciencias Sociales UNC
No hay resultados para mostrar.
Todos los derechos reservados.
v2.22.0

