La Furtiva, una experiencia cultural nacida entre lectoras
Una librería nacida entre lecturas, amistad y ganas de emprender
La Furtiva nació en noviembre del año pasado como una propuesta impulsada por María Victoria Haedo e Isis Rodríguez. La idea surgió a partir de la intención de construir un proyecto propio vinculado a algo que ambas disfrutan profundamente: la lectura.
“Comenzamos con Isis porque ella tenía ganas de emprender y me propuso que empecemos este proyecto en conjunto”, recuerda.
La elección del nombre también tuvo una búsqueda particular, después de analizar distintas alternativas, decidieron elegir una palabra asociada a la experiencia íntima de leer.
“Pensábamos en la lectura como aquello que ocurre a la noche, aquello que tiene algo de misterio”, explica.
La Furtiva remite justamente a ese encuentro silencioso entre una persona y un libro. Una práctica muchas veces discreta, personal y profundamente transformadora con el tiempo, el proyecto fue consolidando una identidad propia dentro del circuito cultural y emprendedor de Villa María.
Una identidad construida desde la literatura
La formación académica de ambas emprendedoras atraviesa de manera directa la propuesta. Tanto Isis como María Victoria (la entrevistada), tienen trayecto académico dentro de la carrera de licenciatura en Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de Villa María.
Esa experiencia no aparece solamente como un dato curricular, también se refleja en la forma de seleccionar materiales, acompañar búsquedas y recomendar lecturas. “Podemos observar con más detenimiento determinadas obras, los contextos en que fueron publicadas o las voces narradoras que aparecen en ellas”, señala.
La entrevistada aclara que no se trata de establecer jerarquías respecto de otras librerías. Pero sí reconoce que la formación específica aporta herramientas para generar intercambios más profundos con los lectores “podés asesorar a alguien en búsqueda de un libro con otras herramientas”, sostiene.
Para la licenciada, uno de los grandes valores de las librerías independientes sigue siendo la posibilidad de conversar.
- De descubrir autores inesperados.
- De recibir recomendaciones.
- Y de construir vínculos a partir de la lectura.
“Una siempre elige ir a librerías donde sabés que encontrás lo que te gusta leer, pero también donde el librero o la librera te puede recomendar cosas”, afirma.
El libro físico sigue vivo
Uno de los descubrimientos más importantes que dejó esta experiencia emprendedora fue comprobar la vigencia del libro en papel. “Me llamó la atención que la gente compra mucho libro físico”, cuenta.
Lejos de desaparecer frente al avance tecnológico, la lectura tradicional parece estar atravesando un proceso de revalorización.
La referente cultural observa que muchas personas están buscando recuperar momentos de desconexión. “Estamos tan cansados y saturados de las pantallas que la gente está tratando de volver a la lectura”, explica.
A su entender, existe una diferencia concreta entre leer en un dispositivo y hacerlo en papel.
No sólo por la experiencia sensorial: también por los niveles de atención y concentración que cada formato genera. “Los procesos de lectura y atención no son los mismos cuando leemos en una pantalla que cuando leemos en papel”, sostiene.
Emprender con libros en tiempos difíciles
La Furtiva también es una experiencia económica y comercial y como todo emprendimiento cultural, enfrenta desafíos cotidianos. Actualmente, la principal vía de comercialización son las ferias.
Las emprendedoras participan regularmente en la Nave Emprendedora de la Costanera, en la Feria Brote de la Universidad Nacional de Villa María, en la Feria Mamushka y en otros espacios similares.
La circulación permanente les permite conocer qué buscan los lectores y cómo evolucionan los consumos culturales. Sin embargo, reconocen que factores externos como las condiciones climáticas pueden afectar significativamente la actividad.
“Este mes por la lluvia y el clima no estamos pudiendo feriar, que es nuestra principal vía de venta”, explica.
Aun así, el proyecto continúa creciendo “había mucho movimiento de gente, pero no tantas ventas como nos había ocurrido otras veces”, comenta. La experiencia les permitió confirmar que existe un público lector activo y dispuesto a seguir apostando por los libros.
Un catálogo en constante crecimiento
Cuando comenzaron, La Furtiva contaba con alrededor de 200 títulos. Hoy el catálogo ya supera los 300. “Empezamos con 200 títulos y hoy tenemos más de 300”, señala.
La oferta es amplia y diversa e incluye literatura, filosofía, psicología, economía, espiritualidad, marketing, desarrollo personal, literatura infantil y materiales para emprendedores. Entre los títulos más buscados aparecen autores como Gabriel Rolón, Brian Tracy y obras como Hábitos Atómicos.
También existe una demanda creciente de propuestas para las infancias: libros ilustrados, materiales didácticos y artículos orientados al desarrollo creativo forman parte de esa búsqueda. “Siempre vamos incorporando productos nuevos”, explica.
Además, el emprendimiento comenzó a sumar artículos de librería y papelería destinados especialmente a estudiantes y jóvenes.
Mucho más que vender libros
Para las impulsoras del proyecto, la venta es apenas una parte de la experiencia. La idea es construir comunidad alrededor de la lectura por eso proyectan nuevas iniciativas vinculadas al intercambio cultural.
Entre ellas aparecen encuentros de lectores, espacios de intercambio de libros y actividades que fortalezcan los vínculos entre quienes comparten el hábito de leer. “Tenemos el deseo de generar encuentros donde los mismos lectores puedan intercambiar libros”, comenta.
También trabajan en el lanzamiento de una página web que permitirá acceder a todo el catálogo de manera virtual. La propuesta incluye además el desarrollo de futuras suscripciones literarias y nuevas formas de acercar libros a distintos públicos.
El libro como refugio
Al reflexionar sobre el Día Nacional del Libro, la entrevistada destaca un fenómeno que sigue observando en cada feria. Aun en contextos económicos difíciles, muchas personas continúan priorizando la compra de libros.
“Si a la gente le sobra un poquito a fin de mes, elige comprarse un libro”, afirma.
Para la licenciada, esa decisión habla de algo más profundo que un consumo cultural. Habla de una necesidad, de una búsqueda y de un espacio propio.
“La gente se refugia en los libros”, resume.
En conversaciones con lectores y lectoras aparecen palabras que se repiten constantemente: Refugio, imaginación, resistencia, inspiración, paz, lugar seguro, cable a tierra.
Quizás por eso, en un mundo atravesado por la velocidad, las pantallas y la inmediatez, los libros siguen encontrando lectores dispuestos a detenerse un momento y abrir una historia.
Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.
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