“La góndola dice una cosa y el INDEC otra”, Edgardo Garmendia y la pérdida salarial
Un Primero de Mayo atravesado por la preocupación
Edgardo Garmendia define este Primero de Mayo desde una palabra central. “Preocupación”.
El dirigente de la CGT Villa María señala que el día del trabajador llegó en un contexto marcado por “el cierre de comercios, de industrias, de fábricas”, salarios que no alcanzan y paritarias pisadas.
Para el referente sindical, la inflación golpea especialmente “en la góndola, cuando la gente va a comprar”, achicando día a día el poder de consumo de los trabajadores. Desde esa mirada, el Primero de Mayo no fue solo una fecha conmemorativa, sino “un día de reflexión” para analizar por qué el país llegó a esta situación.
Según plantea, el modelo económico actual “va en contra de los trabajadores, de la industria y de que la gente pueda vivir dignamente de un salario”.
Pluriempleo y deterioro de la vida cotidiana
Uno de los síntomas más claros del deterioro salarial es el crecimiento del pluriempleo. Garmendia advierte que muchos trabajadores registrados ya no pueden sostenerse con un solo ingreso. “Con un solo trabajo no alcanza”, afirma.
El dirigente menciona casos concretos de trabajadores del transporte que, luego de cumplir su jornada, realizan tareas como choferes de Uber u otras actividades para completar ingresos. Pero esa estrategia también tiene costos ocultos.
El vehículo propio, que en otro tiempo podía ser un ahorro o una conquista familiar, hoy empieza a deteriorarse por el uso intensivo.
Reforma laboral e inconstitucionalidad
Consultado por la reforma laboral, el referente sindical recuerda que desde el inicio de las discusiones la CGT regional mantuvo encuentros con especialistas. La conclusión, sostiene, fue siempre la misma. “Era inconstitucional”.
Para Garmendia, la Constitución Nacional protege el trabajo en todas sus formas, garantiza salario digno, paritarias libres, sindicalización y ejercicio gremial. Por eso entiende que una reforma que avanza sobre esos principios debería haber requerido primero una reforma constitucional.
“La justicia debía fallar a favor de los derechos constitucionales”, plantea.
Sin embargo, cuestiona los cambios de fuero y las decisiones judiciales que terminaron habilitando la vigencia de la reforma laboral. Horas extras, indemnizaciones y quita de derechos
El dirigente confirma que muchos trabajadores se acercaron a consultar cómo impactaría la reforma.
Uno de los puntos más sensibles es el de las horas extras.
“Nuestro convenio colectivo establece que la jornada laboral es de 8 horas y las subsiguientes son horas extras que se tienen que pagar al 50%”, explica. También menciona la preocupación por las indemnizaciones y por la quita de adicionales.
Para el referente de la CGT, todos los puntos de la reforma tienen una orientación común. “Van en perjuicio y en quita de derechos de los trabajadores”.
Desde su perspectiva, lejos de generar empleo, este esquema puede habilitar “más despidos, más abusos” y mayor desigualdad en las relaciones laborales.
El Cordobazo como enseñanza histórica
A fines de mayo se cumplen 57 años del Cordobazo, y Garmendia recupera ese hito como una enseñanza fundamental para el presente. “La rebeldía del Cordobazo nos ha dejado muchas enseñanzas”, sostiene.
El dirigente recuerda que las conquistas y los derechos laborales se ganaron históricamente “a través de la lucha” y de la acción directa.
Para él, el Cordobazo fue clave en la caída de un gobierno dictatorial y marcó “el principio del fin” de una etapa autoritaria. Esa memoria, afirma, vuelve a cobrar sentido en un tiempo donde se demoniza tanto a la política como al sindicalismo.
Trabajadores que votaron contra sus propios derechos
El dirigente ensaya una lectura política del presente. Sostiene que muchos trabajadores acompañaron electoralmente un proyecto que hoy los perjudica. “Quizás votaron a su propio verdugo”, afirma.
Pero aclara que se refiere a quienes acompañaron ese modelo, pero también reconoce que muchos comienzan a desencantarse frente a la destrucción del Estado, la quita de derechos, la reforma laboral y la posible reforma previsional.
Para el referente gremial, el país tiene recursos suficientes para construir otro camino. Producción nacional, industria, valor agregado, ciencia, tecnología, educación y salud aparecen como pilares de una alternativa posible.
Volver a las herramientas sociales del sindicalismo
La entrevista también recupera una pregunta histórica. Si los sindicatos fueron alguna vez mutual, club, escuela, obra social, turismo, deporte y acción social, ¿no es momento de volver a fortalecer esas herramientas?
Garmendia cree que sí. “Muchas instituciones lo están haciendo a través de figuras nuevas, como asociaciones y mutualismo”, señala.
Recuerda que durante mucho tiempo las obras sociales sindicales tuvieron un papel central en la sociedad, con prestaciones importantes, clínicas propias, consultorios y centros de salud.
Para el dirigente, el sindicalismo debe volver a tomar esas banderas. “Las nuevas eras de jóvenes tienen que volver a concientizarse del rol fundamental de estas asociaciones sindicales y gremiales”.
Inteligencia artificial y defensa del trabajo humano
El dirigente también introduce una preocupación de futuro. La inteligencia artificial y las nuevas tecnologías ya están transformando el mercado laboral. “La tecnología es imparable”, reconoce.
Pero advierte que el desafío es lograr que esa tecnología gire “en beneficio del ser humano”. Para Garmendia, la inteligencia artificial no puede venir a reemplazar directamente la mano de obra, excluir al trabajador y dejarlo sin un rol protagónico.
Menciona ejemplos como vehículos autónomos, telemedicina, cajeros automáticos y billeteras virtuales. En todos esos casos, insiste, no debe desaparecer la presencia humana.
Paritarias pisadas y una góndola que contradice al INDEC
Otro de los puntos más críticos es el deterioro de las negociaciones salariales. Edgardo recuerda que años atrás los gremios discutían paritarias del 40% o 50%, mientras hoy la discusión queda reducida a porcentajes mínimos.
“Este gobierno puso un techo a las paritarias”, afirma. Según explica, el Ministerio de Trabajo no homologa acuerdos por encima del porcentaje que el Ejecutivo pretende imponer.
También cuestiona las mediciones oficiales. “La góndola dice una cosa y el INDEC dice otra”, sostiene. Para el dirigente, alimentos, combustibles, carne y lácteos muestran aumentos que no se corresponden con los índices difundidos oficialmente.
La CGT, la justicia y la calle
Garmendia defiende que se haya intentado disputar la reforma laboral por la vía judicial debido a su carácter inconstitucional. Pero también reconoce que ese camino hasta ahora no alcanzó. “Fuimos por la instancia legislativa y fracasamos”. “Fuimos por la instancia judicial y hasta el momento fracasamos”.
La conclusión es directa. “Nos queda la calle”. Para el dirigente, la acción colectiva no puede quedar solo en manos de la conducción de la CGT. Debe involucrar a todos los trabajadores y trabajadoras.
La solidaridad como tarea pendiente
El referente sindical también marca una dificultad del presente. Muchas veces cada sector se moviliza solo cuando el conflicto lo afecta directamente. “Por ahí no somos solidarios con lo que le pasa al resto de la ciudadanía”, advierte.
Menciona jubilados, personas con discapacidad, médicos, universidades, estudiantes y trabajadores de distintos sectores. Para Garmendia, todos esos conflictos están conectados.
La universidad pública, por ejemplo, no solo garantiza formación.
También mueve la economía local, sostiene alquileres, comercios, transporte y oportunidades para hijos de trabajadores que antes no podían estudiar en Córdoba.
Representación obrera en lugares de decisión
Hacia el cierre, el dirigente plantea una necesidad política concreta. El movimiento obrero debe recuperar presencia en espacios legislativos y ejecutivos. No en lugares decorativos, sino “en lugares estratégicos y claves”.
Para Garmendia, la CGT necesita un programa y un plan de acción, como en otros momentos históricos del sindicalismo argentino.
“Necesita un programa como el de La Falda”, sostiene. La pérdida de representación obrera en lugares de decisión aparece como una preocupación central. “El movimiento obrero ha perdido territorio en ese aspecto”, afirma.
Un país donde entren todos
El cierre de la entrevista vuelve al drama social cotidiano. “Estamos viviendo momentos difíciles”, reconoce. El dirigente habla de tristeza, frío, invierno y gente durmiendo en la calle en condiciones indignas.
Pero también insiste en que Argentina tiene potencialidad para construir otro destino. “Podemos estar todos adentro, con trabajo genuino, con industria”, afirma.
Para Garmendia, la salida no está en resignarse, sino en recuperar organización, solidaridad, representación y lucha colectiva.
Fuente: Entrevista a Edgardo Garmendia, dirigente de la CGT Villa María, en exclusiva para Revista Vértices
Fuente: Foto El Diario Centro Del País
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