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“Las pymes compiten con costos argentinos y precios globales”

El dirigente pyme es presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires, quién se animó a analizar el presente económico argentino, las perspectivas para el comercio de cara al Día del Padre, el impacto de las importaciones, la situación de las pymes, el endeudamiento con el FMI y los desafíos productivos que enfrenta el país. En una extensa entrevista, planteó que Argentina logró resolver parte de sus problemas de divisas, pero a costa de una fuerte pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y de una creciente debilidad del mercado interno.

Una economía que resolvió algunos problemas estructurales

 

Para Siro, la economía argentina atraviesa una etapa particular donde ciertos déficits históricos vinculados a la disponibilidad de dólares comenzaron a corregirse. Menciona especialmente al sector energético, que durante años generó una fuerte demanda de divisas y que hoy presenta una situación distinta gracias al desarrollo de Vaca Muerta, la ampliación de infraestructura y el crecimiento de las exportaciones de petróleo y gas.

 

También observa cambios en el sector automotriz y en actividades vinculadas a recursos estratégicos como la minería. Sin embargo, advierte que esa mejora en la disponibilidad de dólares no necesariamente se traduce en mejores condiciones para la producción nacional ni para la población.

 

“Se resolvieron algunos problemas de divisas, pero apareció otro problema que es el mercado interno”, sostiene.

 

El deterioro del poder de compra

 

Uno de los principales ejes de su análisis es la pérdida de capacidad adquisitiva de los trabajadores. Según explica, una porción cada vez mayor de los ingresos familiares se destina al pago de servicios públicos, tarifas y gastos fijos.

 

“Hoy la participación de los servicios en el ingreso familiar supera ampliamente los niveles que existían años atrás”, afirma.

 

Desde su perspectiva, esta situación reduce el excedente disponible para el consumo cotidiano y termina afectando al comercio, la industria y las pequeñas empresas. Por eso considera que el problema central ya no pasa únicamente por la inflación o el tipo de cambio.

 

“Hoy la discusión no es si los trabajadores pagan Ganancias o no. La discusión es si llegan o no llegan a fin de mes”, resume.

 

Un Día del Padre con expectativas moderadas

 

Consultado sobre las ventas para el Día del Padre, el dirigente empresarial reconoce que las expectativas son bajas. Explica que el comercio viene atravesando una sucesión de fechas especiales —Día de la Madre, Día del Niño y otras celebraciones— con resultados inferiores a los esperados.

 

La preocupación principal no está en el valor de los productos, sino en la cantidad de operaciones.

 

“Los precios siguen aumentando, pero la cantidad de tickets no acompaña”, señala.

 

Para las pymes comerciales, cada fecha especial representa una oportunidad para mejorar ventas, aunque actualmente ese efecto resulta cada vez más limitado debido a la caída general del consumo.

 

Importaciones, plataformas digitales y competencia desigual

 

Otro de los temas que plantea es el crecimiento de las compras realizadas a través de plataformas internacionales. Según Siro, existe una competencia desigual entre los productos importados y aquellos elaborados o comercializados por empresas argentinas.

 

Sostiene que muchos de esos productos ingresan con costos tributarios significativamente menores a los que enfrentan comerciantes e industriales locales.

 

“Estamos viendo manteles digitales por todos lados”, afirma al referirse a la proliferación de ventas informales de productos adquiridos en el exterior.

 

Desde su mirada, esta situación genera una presión adicional sobre las pequeñas y medianas empresas, que deben competir con estructuras de costos completamente diferentes.

 

Ganadores y perdedores del modelo actual

 

Cuando analiza los sectores más favorecidos por la coyuntura económica, identifica tres grandes grupos. Por un lado, el turismo emisivo, impulsado por los costos relativamente bajos que encuentran los argentinos cuando viajan al exterior.

 

Por otro, los sectores extractivos vinculados a la energía y la minería. Y finalmente el sistema financiero, que según su análisis atraviesa uno de sus períodos más rentables.

 

En contraste, considera que las principales dificultades recaen sobre la industria, el comercio y buena parte de las pymes productivas.

 

“Los sectores que producen bienes y generan empleo son los que están enfrentando mayores dificultades”, sostiene.

 

La presión tributaria y los costos energéticos

 

Uno de los puntos que más preocupa al dirigente es el impacto de las tarifas públicas sobre la estructura de costos empresariales. Afirma que la energía se convirtió en uno de los principales problemas de competitividad para las pequeñas y medianas empresas.

 

“No conocemos realmente cuál es el costo de producción de la energía y seguimos incorporando aumentos sobre servicios monopólicos”, cuestiona.

 

A esto suma la elevada presión impositiva nacional, provincial y municipal que, según su visión, termina afectando tanto a empresas como a consumidores. El resultado es una combinación de mayores costos, menor consumo y menores posibilidades de expansión productiva.

 

El papel del mercado interno

 

A lo largo de toda la entrevista aparece una idea recurrente: la importancia del mercado interno como motor de desarrollo. Siro considera que buena parte del crecimiento histórico argentino estuvo vinculado a una combinación entre industria nacional, consumo interno y capacidad de compra de los trabajadores.

 

Por eso sostiene que cualquier estrategia de desarrollo debe contemplar simultáneamente la generación de divisas y el fortalecimiento de la demanda local.

 

“La patria se construyó con el mercado local, con la industria nacional y con trabajadores que podían consumir”, afirma.

 

La deuda con el FMI y el futuro económico

 

Respecto al endeudamiento externo, el presidente de la Confederación Económica bonaerense plantea una diferencia importante entre deuda productiva y deuda financiera. Considera que endeudarse para invertir en infraestructura, maquinaria o procesos productivos puede ser una estrategia razonable.

 

El problema aparece cuando el endeudamiento se utiliza para financiar gastos corrientes o refinanciar obligaciones previas sin generar nuevas capacidades productivas.

 

“Es como endeudarse para irse de vacaciones”, grafica.

 

Según su análisis, la principal preocupación no está solamente en los vencimientos previstos para el final de la década, sino en los compromisos financieros que comenzarán a acumularse durante los próximos años.

 

Además, advierte que no observa inversiones suficientes en rutas, puertos, logística o políticas industriales que permitan generar los dólares necesarios para afrontar esas obligaciones futuras.

 

Brasil como referencia productiva

 

Al analizar la situación regional, Siro destaca especialmente el caso brasileño. Aclara que no propone copiar modelos de manera mecánica, pero considera que existen experiencias valiosas para observar.

 

Entre ellas menciona la articulación entre sectores productivos, empresariales y políticos, así como la continuidad de determinadas políticas industriales más allá de los cambios de gobierno.

 

“Brasil logró construir una estrategia productiva de largo plazo”, señala.

 

También destaca el peso de la industria brasileña en sectores de alta complejidad tecnológica como la aeronáutica, un aspecto que considera relevante para pensar el desarrollo futuro de Argentina.

 

Lo que viene para la economía argentina

 

De cara a los próximos meses, Siro prevé cierta estabilidad cambiaria impulsada por la liquidación de exportaciones agropecuarias y por el ingreso de divisas provenientes de sectores energéticos. Sin embargo, mantiene reservas respecto a una eventual recuperación del consumo.

 

“No veo una política orientada a recuperar el ingreso de los trabajadores”, sostiene.

 

Por eso entiende que el principal desafío económico sigue siendo el mismo: encontrar un equilibrio entre estabilidad macroeconómica, producción, empleo y capacidad de consumo.

 

Sin ese equilibrio, concluye, será difícil construir un proceso de crecimiento sostenido que beneficie tanto a las empresas como a la población en general.

 

Fuente: En exclusiva con Revista Vértices.

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