Luis Bassi: un caballero del cooperativismo, una vida para admirar y un legado para continuar
Luis Bassi en la intimidad: convicciones firmes y una vida abierta a los demás
Celina, esposa de Luis Bassi, y Wendy, su hija, reconstruyen desde la intimidad familiar una vida atravesada por los afectos, el cooperativismo, la militancia agraria y sindical, el peronismo y el compromiso con los demás. Sus recuerdos permiten acercarse tanto al dirigente como al esposo y al padre que compartía en su hogar cada experiencia de su vida pública.
“Mi compañero de la vida”
Para Celina, hablar de Luis es recordar al hombre con quien construyó una historia compartida durante más de medio siglo.
“Para mí fue el compañero de la vida. Fueron 54 años compartiendo la familia, los hijos, las amistades y los compañeros de trabajo. Se comparte todo cuando sos compañero”, expresa.
Aunque Bassi sostenía numerosas actividades y compromisos sociales, su esposa recuerda que su vida siempre tuvo como centro a la familia: “Él compartía con la familia lo que le pasaba. Salía, tenía sus amistades y sus compromisos, que cumplía, por supuesto, sobre todo los sociales. Pero fundamentalmente era de pasarlo en casa”.
Del movimiento agrario al cooperativismo
Los recuerdos de Celina y Wendy permiten remontarse a los primeros pasos de una trayectoria que comenzó mucho antes de sus últimas décadas como referente de la economía social y solidaria.
“Él participó como dirigente agrario, fue dirigente de la juventud agraria y formó cooperativas”, recuerdan. Aquella participación comenzó entre finales de la década de 1960 y comienzos de la de 1970, en un contexto político marcado por los gobiernos militares y por breves períodos democráticos.
Su recorrido también estuvo vinculado con el cooperativismo de crédito, la Federación Agraria, la Asociación de Cooperativas Argentinas y Agricultores Federados. A esas experiencias se sumaron su participación en espacios del peronismo, su presencia en Ezeiza durante el regreso de Juan Domingo Perón y distintas actividades sociales, entre ellas su colaboración con la cooperadora del hospital.
“No se puede hablar de Luis en un solo momento, porque tiene mucha historia”, sintetiza su familia.
El sindicalista despedido por participar de una huelga
Antes de convertirse en un reconocido dirigente cooperativista, Bassi también tuvo una activa participación gremial como trabajador bancario en Buenos Aires.
“Fue sindicalista del banco. De hecho, se jubiló como bancario porque lo echaron por ser sindicalista, por una huelga”, relata Wendy.
Según recuerda la familia, posteriormente una medida impulsada durante el regreso del peronismo reconoció los aportes jubilatorios de quienes habían sido despedidos injustamente por su actividad sindical. “Por eso mi viejo se jubiló como bancario”, explica su hija.
Aquella experiencia permite comprender una trayectoria en la que la defensa del trabajo, la organización colectiva y la justicia social no fueron solamente ideas, sino principios sostenidos desde su propia vida.
El apagón de Villa Nueva
Entre los recuerdos más significativos aparece una protesta organizada en Villa Nueva frente a un fuerte aumento de la tarifa eléctrica. La medida proponía que, a una hora determinada, los vecinos apagaran las luces para que la ciudad quedara completamente a oscuras.
“Me acuerdo de que habíamos hecho el apagón en Villa Nueva porque EPEC aumentó la luz y era mucho. A determinada hora quedó Villa Nueva oscura. Se hizo y se cumplió”, recuerda Celina.
La protesta también incluyó la decisión de resistir los cortes del servicio. La familia de Bassi mantuvo esa posición aun cuando la presión provocó que otros vecinos terminaran pagando.
En aquel momento no había agua corriente en su vivienda y el bombeador funcionaba con electricidad. Al quedarse sin suministro, debían accionarlo manualmente: “Le dábamos la vuelta a mano. Eran 166 vueltas para llenar un balde de agua. Todos dábamos vuelta a la manija del bombeador para poder tener agua”.
Ese episodio familiar expresa la firmeza con la que Bassi defendía sus convicciones y su capacidad para transformar un problema cotidiano en una acción colectiva frente a una situación que consideraba injusta.
Los libros prohibidos y los años de la dictadura
La familia también recuerda los riesgos atravesados durante la dictadura, cuando la tenencia de determinados libros podía convertirse en motivo de persecución.
“No podías tener nada que hablara del Che Guevara. Había libros de distintos escritores porque, desde distintos puntos de vista, todos hablaban de aquella época”, cuentan.
Mientras muchas personas se veían obligadas a quemar sus bibliotecas, Celina y Luis decidieron esconder los libros en un galpón, detrás de una torre de cajas, objetos, tierra y telas de araña.
Durante uno de los operativos, las fuerzas militares cerraron las esquinas e ingresaron casa por casa sin orden judicial. Un joven conscripto abrió la puerta del lugar donde estaban escondidos los libros, observó el interior y volvió a cerrarla: “Dijo que estaba todo bien. No quiso entrar. De esas, Luis tuvo varias que zafó”.
Wendy también conserva las advertencias que recibía cuando iba a la escuela: “Mis viejos me decían que, si nos seguía un Ford Falcon verde, tocáramos la puerta de algún vecino y le pidiéramos que llamara por teléfono a mi tía, que era quien tenía teléfono. Por suerte, nunca nos siguió nadie”.
Una facilidad natural para acercarse a los demás
Junto con su compromiso político y social, Celina y Wendy destacan una característica profundamente humana: la capacidad de Luis para iniciar una conversación con cualquier persona.
“Él veía a alguien y le decía: ‘Le veo cara conocida, ¿usted de dónde es?’”, recuerdan.
Durante la graduación de una de sus hijas, observó que el padre polaco de un compañero permanecía solo porque no hablaba castellano. Bassi se acercó e intentó conversar con él, aun sin compartir el idioma.
Algo parecido sucedió durante un viaje familiar a París. Mientras Celina regresaba a buscar algo a la habitación del hotel, Luis quedó hablando con un vendedor de pescado en una feria cercana.
“Cuando bajé, él estaba hablando con el pescadero. Yo sabía que Luis no hablaba francés y le pregunté: ‘¿En qué hablaban? ¿De qué hablaban?’. Y me contestó: ‘No sé, porque no le entendía nada, pero es muy simpático’. Los dos hablaban”, relata entre risas.
La anécdota resume su necesidad de acercarse a los demás, romper distancias y construir vínculos incluso allí donde parecía no existir un lenguaje compartido.
“Fue una persona apreciada y será bien recordada”
Para Celina y Wendy, ninguna entrevista alcanza para contener una trayectoria tan extensa y diversa. La actividad agraria, el sindicalismo, el cooperativismo, el peronismo, las luchas sociales y la vida familiar forman parte de una misma historia.
“Hablar de Luis es toda una historia. Ha compartido tantas actividades que no se puede contar todo en un momento”, sostienen.
Por encima de cada responsabilidad institucional, conservan el orgullo por la persona que fue y por el afecto que supo despertar: “Tenemos el gusto de que haya sido una persona apreciada. Y creemos que será bien recordada”.
Miguel Olaviaga: “Fue un receptor de inquietudes sociales y un programador de soluciones”
El referente cooperativista de Villa María, reconstruye la trayectoria de Luis Bassi desde la militancia, el sindicalismo, el peronismo y la economía social. Su testimonio destaca a un dirigente formado en tiempos difíciles, abierto al diálogo y comprometido con las necesidades de los sectores populares.
La fragua de un dirigente
Para Olaviaga, Bassi reunía las cualidades propias de un dirigente capaz de escuchar los problemas colectivos y convertirlos en propuestas concretas.
“Podríamos decir, sin equivocarnos, que era uno de esos cuadros que llevaba dentro de su personalidad todos los atributos relacionados con el vínculo de receptor de inquietudes sociales y de programador de soluciones sociales”, afirma.
Su formación comenzó desde muy joven en su Pergamino natal, rodeado de conocimientos, referencias, anécdotas y ciudadanos que influyeron en su recorrido. Posteriormente, el sindicalismo bancario profundizó esa experiencia en medio de acontecimientos como las huelgas de 1959 y el Plan Conintes.
“Fue un fogueo en la militancia que le dejó un perfil cristalizado. Es como cuando la fragua concluye un trabajo después de haber pasado por el intenso calor de la lucha: queda configurado definitivamente el perfil de una personalidad”, reflexiona.
Un peronista de espíritu plural
Aunque Bassi reconocía su origen y desarrollo dentro del peronismo, su identidad política no le impedía relacionarse con personas provenientes de otras corrientes de pensamiento.
“Era fundamentalmente alimentado por un espíritu totalmente plural. Era una persona auténticamente sociable y ponía transparencia en su vínculo con gente que venía de otras vertientes y pensaba diferente”, señala Olaviaga.
Esa apertura también estaba acompañada por una permanente voluntad de aprendizaje: “Era un apasionado por informarse, por leer y por receptar la experiencia de quienes no pensaban como él”.
Para su amigo, esta capacidad le otorgaba un carácter altruista a su formación como militante y dirigente sindical.
La proyección hacia la economía social
La experiencia sindical de Bassi se proyectó posteriormente hacia el cooperativismo y la economía social, ámbitos desde los cuales continuó construyendo respuestas colectivas.
“Su formación como militante y dirigente sindical después se proyectó al campo de la economía social a través de la acción cooperativa”, explica.
Olaviaga también recuerda su actuación desde el Estado durante épocas de escasez, cuando debió intervenir frente a intereses económicos que restringían el acceso de la población a productos esenciales.
“Desde un rol regulador tuvo que enfrentarse con la necesidad de proveer insumos y alimentos que eran retaceados a la gente en general por intereses económicos particulares”, sostiene.
La defensa del bolsillo popular
En Villa María, Olaviaga observó a Bassi asumir un fuerte protagonismo cuando las decisiones del poder público afectaban directamente a la comunidad.
“Lo vi actuar con un alto grado de protagonismo en episodios donde el poder público avanzaba con impuestos o imposiciones sobre el bolsillo popular”, recuerda.
En esos conflictos se distinguía por “una oratoria clara, concreta, respetable y confiable”, pero también por su conocimiento de los mecanismos que podían derivar en abusos contra la población.
“Tenía muy claros todos los circuitos que podían derivar en un abuso en la interrelación con la gente común, con la gente corriente”, destaca.
Tiempos compartidos de construcción
Olaviaga recuerda especialmente las experiencias institucionales y cooperativas que pudo compartir con Bassi.
“Ha sido muy distinguido poder compartir tiempos de construcción, como en el caso de la Cooperativa Obrera, ACA, el Banco Credicoop, el CIESO y las entidades vinculadas a Gesta”, expresa.
Esos espacios muestran la diversidad de una trayectoria en la que Bassi logró vincular la militancia sindical y política con la organización cooperativa y la construcción institucional.
“Cuando uno lo evoca retrospectivamente se da cuenta de que es muy difícil lograr una síntesis de alguien que haya constituido la praxis y la acción de manera tan plena y armónica”, sostiene.
La familia, los afectos y el legado
Más allá del dirigente, Olaviaga recupera los atributos personales y la hombría de bien de su amigo. Destaca especialmente la manera afectuosa y protectora con la que se relacionaba con su familia.
“No quiero dejar pasar la posibilidad de recordar lo cariñoso y protector que era con su familia, y la influencia y ascendencia que tuvo sobre quienes lo siguieron, sus hijos y sus nietos”, manifiesta.
Para Olaviaga, Luis Bassi permanece unido tanto a las conquistas colectivas como a los afectos construidos durante décadas de actividad compartida.
“Ocupa un lugar muy importante en los afectos vividos y en las cosas que se consiguieron durante nuestro paso por la actividad social, política y sindical. Mi mejor recuerdo para Luis Bassi”, concluye.
Jorge Daher: “Fue un hombre coherente con sus principios”
El intelectual vinculado con la economía social, solidaria y regional, además de activo integrante de distintos espacios culturales y de difusión, recuerda a Luis Bassi como un amigo, compañero y dirigente que mantuvo una relación coherente entre sus ideas y sus acciones. Su testimonio recupera la serenidad con la que defendía sus convicciones, su experiencia como bancario durante el Plan Conintes y la lealtad que sostuvo en cada espacio colectivo.
Dimensión personal: pensar y actuar de la misma manera
Para Daher, uno de los principales rasgos de Bassi fue la correspondencia entre aquello que pensaba, las ideas que expresaba y la forma en que actuaba.
“Luis Bassi actuó de acuerdo con lo que pensaba y así obraba. Se lo vio en su accionar conforme a aquellos ideales que sostuvo durante toda su vida y a lo largo de su propia historia”, señala.
Esa coherencia le permitió construir vínculos basados en el respeto y la confianza. Daher lo define como un “dirigente, compañero, amigo y buena persona”, que no buscaba imponerse sobre los demás, pero permanecía atento a las necesidades de quienes compartían sus espacios.
“Era una persona no invasiva, pero siempre atenta a los requerimientos del grupo al que pertenecía. No fue contradictorio”, destaca.
La serenidad para defender sus ideales
Junto con su compromiso militante, Daher rescata la personalidad amable y agradable de su amigo. Bassi podía sostener posiciones firmes sin perder la tranquilidad ni convertir las diferencias en enfrentamientos personales.
“Era una persona muy agradable, muy amable, que sostenía sus ideales con increíble serenidad”, recuerda.
Aquella serenidad no representaba falta de firmeza. Por el contrario, constituía una manera de defender sus convicciones y participar de la vida colectiva sin invadir ni descalificar a quienes se encontraban a su alrededor.
La experiencia del Plan Conintes
Entre los acontecimientos que marcaron la trayectoria de Bassi, Daher recupera un episodio que el propio dirigente relataba con frecuencia: su detención durante el Plan Conintes.
“Quiero rescatar aquello que él comentaba con bastante asiduidad: que sufrió lo que se denominó el Plan Conintes”, expresa.
El Plan de Conmoción Interna del Estado fue dispuesto durante el gobierno de Arturo Frondizi y otorgó intervención a las Fuerzas Armadas en los conflictos internos. Su aplicación permitió reprimir protestas, detener civiles, intervenir sindicatos y someter a trabajadores y militantes a consejos de guerra.
“Las Fuerzas Armadas asumieron jurisdicción en asuntos internos y las policías provinciales quedaron subordinadas al Ejército. Miles de civiles fueron detenidos, juzgados por militares y muchos fueron sometidos a torturas”, reconstruye Daher.
También recuerda que trabajadores del transporte fueron colocados bajo normas castrenses, mientras las huelgas, la organización sindical y la libre expresión eran perseguidas.
Detenido durante una asamblea bancaria
En Rosario, donde se encontraba en aquel momento, Bassi participaba activamente del sindicalismo bancario. Durante una asamblea en la que los trabajadores habían resuelto iniciar una huelga, las fuerzas militares ingresaron y lo detuvieron.
“Él, siendo bancario, fue detenido cuando los militares ingresaron en plena asamblea bancaria, donde habían decretado la huelga”, relata.
El episodio permite comprender que su compromiso con los trabajadores no surgió solamente de una elaboración intelectual o política, sino de experiencias concretas atravesadas durante una época marcada por la persecución sindical y la represión estatal.
“Luis Bassi fue un hombre coherente con sus principios. Esa coherencia lo llevó, en un momento de su larga historia militante, a estar detenido”, afirma Daher.
La lealtad como principio
Al valorar su aporte a los diferentes espacios en los que participó, Daher identifica la lealtad como una de las principales cualidades de Bassi.
“El aporte que rescato fundamentalmente fue su lealtad, que estimo fue su principal característica en cada grupo y en cada relación en la que le tocó actuar”, sostiene.
Esa lealtad se expresaba en su fidelidad a las convicciones, pero también en la manera honrada y sincera con la que construía vínculos y responsabilidades colectivas.
“Fue un tipo leal, fiel a sus convicciones, honrado y sincero. Siempre se apoyó en los demás”, resume.
La armonía entendida como fortaleza
Daher destaca que Bassi nunca necesitó alterarse para defender una posición. Su forma de intervenir consistía en escuchar, apoyarse en los demás y buscar puntos de encuentro sin abandonar sus ideas.
“Nunca se lo vio alterado por defender alguna posición. Al contrario, buscaba la armonía como una fortaleza necesaria, pero fortaleza al fin, para sostener ideas y acciones”, expresa.
En esa búsqueda de armonía se reconoce una forma particular de ejercer la militancia y la conducción: construir colectivamente sin renunciar a las convicciones. Para Daher, la coherencia, la lealtad y la serenidad constituyeron dimensiones inseparables de la vida de Luis Bassi y del recuerdo que dejó entre sus amigos y compañeros.
Pablo Valdez: “Un referente que transmitía experiencia, militancia y humanidad"
El dirigente cooperativista y presidente de la Comisión de Asociados del Banco Credicoop, conoció a Luis Bassi a partir de sus participaciones dentro de ese espacio institucional. Su testimonio recupera la experiencia que transmitía sobre los orígenes del cooperativismo de crédito, su relación con dirigentes históricos del movimiento y la calidez humana con la que construía cada encuentro.
Su presencia en la Comisión de Asociados
Valdez conoció a Bassi dentro de la Comisión de Asociados del Banco Credicoop, donde participaba de las reuniones y compartía su experiencia con los demás integrantes.
“Luis Bassi para mí fue un referente. Fue una persona a la que conocí acá, dentro de la Comisión del Banco Credicoop”, recuerda.
Sus intervenciones permitían acercarse a una parte importante de la historia de la institución. No hablaba solamente desde el conocimiento, sino también desde una trayectoria vinculada con los primeros pasos del cooperativismo de crédito.
La experiencia de los primeros tiempos
Uno de los aspectos que más llamaba la atención de Valdez era la memoria que Bassi conservaba sobre los comienzos del banco y del movimiento cooperativo.
“Era una persona muy interesante por toda su experiencia desde los albores de lo que fue el banco y de lo que fue el movimiento”, señala.
Esa experiencia convertía cada conversación en una oportunidad para conocer los acontecimientos, las personas y las luchas que habían dado forma al Banco Credicoop y a las entidades que lo antecedieron.
Valdez también recuerda haberlo encontrado en distintas oportunidades junto con Miguel Olaviaga, otro dirigente estrechamente relacionado con el cooperativismo, el mutualismo y la economía social de Villa María.
Sus recuerdos junto a Floreal Gorini
Entre las conversaciones compartidas, Valdez conserva especialmente los relatos relacionados con Floreal Gorini, uno de los principales referentes históricos del cooperativismo de crédito argentino.
“Con Luisito me acuerdo puntualmente de que comentaba su contacto con Floreal Gorini en los albores de lo que después fue el Banco Credicoop y de lo que fueron las cajas de crédito en su momento”, relata.
Por medio de aquellas anécdotas, Bassi transmitía una historia que había conocido desde adentro. Sus recuerdos permitían vincular el desarrollo del Banco Credicoop con la experiencia anterior de las cajas de crédito y con la organización de un movimiento que buscó construir una alternativa financiera de carácter cooperativo.
Una vida de participación y lucha
Los relatos de Bassi no se limitaban al desarrollo institucional del banco. También recuperaban su participación gremial y las luchas que atravesaron su extensa trayectoria.
Valdez destaca “su participación en el tema gremial y en las luchas de toda su vida”, dimensiones que acompañaron permanentemente su compromiso con el movimiento cooperativo.
Su experiencia como trabajador bancario, militante gremial y dirigente cooperativista se encontraba presente en las conversaciones que mantenía dentro de la Comisión de Asociados.
Amabilidad, sabiduría y vitalidad
Más allá de su trayectoria, Valdez recuerda especialmente la manera en que Bassi se relacionaba con quienes lo rodeaban.
“Era una persona muy amena, muy amable, llena de sabiduría y llena de vida”, expresa.
Esa combinación de experiencia y cercanía hacía que sus apariciones en la Comisión de Asociados fueran significativas. Luis no se presentaba solamente como un protagonista de la historia del cooperativismo, sino como alguien dispuesto a conversar y compartir aquello que había aprendido durante su vida.
Aunque breve, el recuerdo de Valdez permite reconocer la huella que Bassi dejó entre quienes lo conocieron en el Banco Credicoop: la de un referente que transmitía la historia del movimiento con amabilidad, sabiduría y una vitalidad que permaneció en la memoria de sus compañeros.
Laura Daher: “Experiencia, trayectoria, vivencia y, sobre todo, testimonio”
Laura Daher, gerenta del Banco Credicoop, recuerda a Luis Bassi como un dirigente que acompañó activamente a la Comisión de Asociados de la entidad en Villa María. Su testimonio destaca la memoria que transmitía sobre la historia del movimiento cooperativo, su trayectoria sindical y agraria, y su capacidad para acercar esas experiencias a las generaciones más jóvenes.
Una vida convertida en memoria colectiva
Para Daher, resulta difícil definir a Bassi con una sola palabra debido a la amplitud de su trayectoria y a la cantidad de experiencias que acumuló durante su vida.
“En una palabra es difícil definir a Luis, pero me parece que fue experiencia, trayectoria, vivencia y, sobre todo, testimonio”, expresa.
Su memoria le permitía reconstruir acontecimientos, encuentros y procesos fundamentales del movimiento cooperativo.
“Si vos le preguntabas alguna anécdota, él podía contar miles y miles a lo largo de una vida totalmente comprometida con el movimiento”, recuerda.
En cada relato aparecían los dirigentes, las organizaciones y las luchas que habían acompañado su recorrido personal, sindical y cooperativo.
Junto a los grandes del movimiento
Bassi no fue solamente un observador de aquella historia, sino también uno de sus protagonistas. Su trayectoria le permitió compartir espacios con figuras centrales del cooperativismo de crédito argentino.
Entre esas experiencias, Daher destaca especialmente su relación con Floreal Gorini y con otros dirigentes que participaron en la construcción de un movimiento que alcanzó una profunda relevancia nacional.
“Él compartió experiencias con Floreal Gorini y con otros dirigentes que fueron gestando este movimiento tan importante”, señala.
La gerenta resume esa cercanía con una expresión que también coloca a Luis dentro de aquella generación de referentes: “Se codeó con los grandes. Él también era un grande y era un referente”.
Uuna militancia siempre activa
La historia de Bassi también estuvo atravesada por su condición de empleado bancario y por una activa participación gremial.
“Estuvo muchos años en Buenos Aires, fue empleado bancario, estuvo presente en el gremio y sostuvo siempre una militancia activa”, afirma Daher.
Aquella experiencia sindical se proyectó posteriormente hacia diferentes organizaciones cooperativas, agrarias y colectivas.
“Estuvo en AFA, estuvo en ACA y perteneció a numerosos movimientos gremiales, cooperativos y colectivos”, destaca.
Su participación en Agricultores Federados Argentinos, la Asociación de Cooperativas Argentinas y otros espacios refleja la amplitud de una trayectoria que vinculó el sindicalismo bancario, el cooperativismo de crédito y la organización agraria.
Su acompañamiento a la Comisión de Asociados
Dentro del Banco Credicoop, Bassi acompañó durante años el trabajo de la Comisión de Asociados de Villa María. Allí aportó sus conocimientos, testimonios y experiencias acumuladas.
“A nosotros, en la Comisión de Asociados, nos acompañó durante todo el período que estuvo la filial en Villa María”, recuerda Daher.
Su presencia ayudó a fortalecer el funcionamiento de la comisión y a mantener viva la relación entre las actividades del presente y la historia del movimiento.
“Nos ayudó un montón con sus experiencias, con sus testimonios y con el convencimiento hacia los más chicos”, destaca.
De esa manera, su aporte no quedó limitado a la evocación del pasado: también contribuyó a formar y comprometer a quienes recién comenzaban a participar de la vida cooperativa.
Cuando una anécdota transformaba la reunión
Daher recuerda con afecto la manera en que los relatos de Bassi podían modificar el desarrollo de las reuniones. La comisión comenzaba siguiendo un eje y un temario, pero bastaba una intervención de Luis para que todos se concentraran en la historia que estaba compartiendo.
“Nosotros empezábamos la reunión de comisión, había un eje y un temario, pero si Luisito comenzaba a hablar de algo, nos desviábamos completamente y todos quedábamos atentos al comentario o a la anécdota que nos compartía”, relata.
Aquellos desvíos no eran una pérdida de tiempo. Por el contrario, representaban momentos formativos en los que la historia del movimiento aparecía narrada por alguien que había conocido a sus protagonistas y participado de sus principales luchas.
Sus anécdotas permitían comprender procesos institucionales, pero también acercarse a los valores, las dificultades y los esfuerzos colectivos que hicieron posible la construcción del cooperativismo.
Convencer a los más jóvenes
Uno de los aportes más importantes de Bassi fue su capacidad para transmitir sus convicciones a las nuevas generaciones. Su experiencia no quedaba encerrada en el recuerdo personal, sino que se transformaba en una herramienta para despertar interés y compromiso entre los integrantes más jóvenes.
El dirigente no buscaba convencer mediante discursos abstractos. Lo hacía a través de sus vivencias, de sus testimonios y de las historias concretas que había acumulado durante décadas de participación.
De esta manera, ayudaba a que quienes se incorporaban a la Comisión de Asociados comprendieran que el Banco Credicoop formaba parte de una construcción colectiva mucho más amplia, nacida de las cajas de crédito y sostenida por numerosas generaciones de militantes cooperativistas.
Una presencia que será extrañada
Bassi mantuvo su participación hasta que las condiciones de salud comenzaron a impedírselo.
“Nos acompañó muy activamente hasta que su salud no se lo permitió”, expresa Daher.
Esa participación no se limitó a Villa María. También asistía a reuniones y actividades desarrolladas en Córdoba y Buenos Aires, manteniendo una presencia constante dentro del movimiento.
“En reuniones en Córdoba, en Buenos Aires, siempre fue un dirigente muy activo y lo vamos a extrañar un montón”, concluye.
En el recuerdo de Laura Daher permanece un hombre cuya experiencia personal se convirtió en memoria colectiva: un dirigente que caminó junto a grandes referentes, participó en diferentes organizaciones y transformó cada anécdota en una enseñanza para quienes debían continuar el camino.
“No es para llorarlo, sino para admirarlo y recordar lo que decía”
Margarita Guevara, integrante de la Comisión de Asociados del Banco Credicoop, compartió con Luis Bassi reuniones, actividades institucionales, asambleas y viajes. Desde esas experiencias, lo recuerda como un compañero que llevaba el cooperativismo en el corazón y que convirtió su extensa trayectoria en una fuente de enseñanzas para quienes tuvieron la oportunidad de escucharlo.
La cooperativa como familia
Para Margarita, la mejor manera de comprender el compromiso de Bassi es partir de una idea sencilla: una cooperativa se parece a una familia, porque cada persona cumple una función necesaria dentro de un proyecto compartido.
“Alguien lo dijo una vez en una reunión: no hay que pensar mucho, una cooperativa es una familia. Cada uno tiene un rol y, si falta uno, es muy difícil continuar con todo el proyecto”, recuerda.
Ese sentido colectivo no era solamente una idea para Luis, sino una forma cotidiana de actuar. “Don Luis llevaba eso en su corazón, en su manera de actuar, en su ir y venir”, afirma.
Su compromiso se manifestó durante muchos años en diferentes organizaciones, entre ellas el Banco Credicoop y la Comisión de Asociados, espacios en los que participó activamente y compartió su experiencia con otros integrantes.
El aniversario del Instituto Movilizador
Entre las experiencias compartidas, la actual responsable de labrar el acta de la comisión recuerda especialmente el viaje realizado en 2008 para celebrar los 50 años del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, fundado en 1958.
“Fuimos a festejarlo con personas pertenecientes a cooperativas de todo el país y, sobre todo, del Banco Credicoop. Estuvimos presentes en un encuentro muy grande en el Luna Park”, relata.
Una delegación de Villa María viajó en colectivo para participar de aquella conmemoración. Allí escucharon las intervenciones de importantes referentes del cooperativismo y compartieron una jornada que expresaba la dimensión nacional alcanzada por el movimiento.
“Hablaron personas con mucha sabiduría. Seguramente estuvo Heller, aunque no recuerdo con precisión. Fuimos con otras personas muy importantes de Villa María que ahora tampoco están”, señala.
Asambleas y viajes compartidos
Margarita también tuvo la oportunidad de viajar junto con Bassi como parte de las delegaciones que representaban a cada filial en las asambleas ordinarias y extraordinarias realizadas anualmente en Buenos Aires.
“Tuve el privilegio de viajar con don Luis y con un grupo de compañeros macanudos”, expresa.
Uno de esos viajes quedó especialmente guardado en su memoria. Debido a un inconveniente ocurrido en la ciudad, el grupo llegó tarde y perdió el vuelo previsto para la mañana. Debieron permanecer más de seis horas en el aeropuerto hasta poder salir por la tarde.
La espera se transformó en una extensa conversación en la que Bassi compartió recuerdos sobre su militancia, su vida personal y las luchas atravesadas por el movimiento cooperativo.
“Tuvo mucho tiempo para hablarnos. Contaba historias maravillosas, historias enriquecedoras sobre toda su conducta y también sobre su propia vida personal. Realmente era digno de escuchar”, recuerda.
La enseñanza para las nuevas generaciones
Para la villanovense, aquellas historias no deben conservarse únicamente como recuerdos personales. También representan un legado capaz de transmitirles a los jóvenes una manera solidaria de participar en la sociedad.
“Lo que queda para que los jóvenes puedan tomar es hacerle un bien a cada persona, en cada momento en que se pueda y todos los días”, sostiene.
Bassi permanecía dispuesto a conversar, acompañar y compartir sus conocimientos. “Constantemente estaba a disposición para hablar y para estar. Era un caballero en su manera de expresarse y de saludar”, afirma.
Entre sus enseñanzas también aparecía la figura de Floreal Gorini y la historia de quienes lucharon para sostener las cooperativas en momentos complejos.
“Creo que entendí mejor quién era Gorini por la forma en que Luis hablaba de él. Haber trabajado y peleado por las cooperativas también es conocer a la gente que estuvo allí, con todos sus temas, sus problemas y sus luchas para poder seguir adelante”, explica.
El millón de firmas
Otro de los momentos compartidos fue la campaña para reunir un millón de firmas alrededor de una propuesta destinada a reemplazar la Ley de Entidades Financieras.
“También tuvimos un acontecimiento que consistía en conseguir un millón de firmas. Era un proyecto impulsado por Heller para poder instalar el debate en el país”, recuerda.
Durante aquella iniciativa, Margarita y Bassi participaron en la distribución de folletos y en la tarea de acercar la propuesta a la ciudadanía. En esas jornadas también los acompañó otro integrante del banco, de apellido Reyes.
La campaña reflejaba una concepción del cooperativismo que no se limitaba al funcionamiento interno de las instituciones, sino que buscaba intervenir en los debates públicos y defender un sistema financiero al servicio de las necesidades sociales.
Un compañero para los momentos difíciles
Margarita recuerda que la historia del Banco Credicoop no estuvo formada solamente por celebraciones y logros. También existieron períodos difíciles en los que se necesitó el compromiso de quienes integraban la institución.
“Fue un gran compañero en los momentos difíciles y también en los que no lo fueron, porque el banco no solamente atravesó momentos buenos. Hubo momentos difíciles y ahí estábamos”, señala.
En esas circunstancias, Luis mantuvo su voluntad de servicio, su buena disposición y su compromiso con las construcciones colectivas.
“Don Luis nos dejó mucha sabiduría. Fue una persona de buena voluntad, de servicio, de cooperativismo y de compromiso con lo social. Me quito el sombrero, en sentido metafórico, frente a lo que fue don Luis Bassi”, expresa.
Por eso, considera que su memoria debe trascender la tristeza de la despedida y convertirse en una invitación a recuperar sus enseñanzas.
“De don Luis tenemos las mejores historias. No es para llorarlo, sino para admirarlo y recordar lo que decía. Ha dejado muy buenos recuerdos en mi persona y creo que también en muchas otras”, concluye.
Un legado que permanece en movimiento
Los seis testimonios construyen una imagen móvil de Luis Bassi, relatan la memoria de un hombre que hizo de sus convicciones una práctica cotidiana. En la familia, el sindicalismo, el cooperativismo y cada organización que integró, dejó la huella de una persona coherente, leal y dispuesta a acompañar a los demás.
Su historia también permite recorrer una parte de las luchas sociales y cooperativas del país: la persecución durante el Plan Conintes, la militancia bancaria, los orígenes de las cajas de crédito, la construcción del Banco Credicoop y la defensa de un sistema financiero al servicio de la comunidad. Luis no fue solamente testigo de esos procesos: participó de ellos y luego convirtió cada experiencia en una enseñanza colectiva.
Por eso, definirlo como un caballero del cooperativismo no remite únicamente a su amabilidad o a su manera serena de relacionarse. Expresa una ética basada en la palabra, la honradez, la solidaridad y la firmeza para sostener sus principios sin abandonar la búsqueda de armonía. Su autoridad no provenía de la imposición, sino de una trayectoria capaz de inspirar confianza y respeto.
La continuación de su legado significa mantener vivas esas prácticas: escuchar, acompañar, transmitir la historia, defender el bolsillo popular y comprender que ninguna construcción colectiva puede sostenerse sin compromiso. Como surge de los recuerdos reunidos, Luis Bassi no deja solamente una vida para admirar, sino también un camino para continuar. Su memoria permanecerá mientras sus enseñanzas encuentren nuevas voces, nuevas generaciones y nuevas luchas capaces de llevarlas adelante.
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