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Macri: CABA como línea roja, Buenos Aires como campo de batalla

Macri relanza el PRO como una nueva batería de sentidos en un escenario de desgaste, fragmentación y disputa por la conducción de la derecha argentina. Con CABA como núcleo de control y la provincia de Buenos Aires como territorio a intervenir por el momento desde la percepción, el expresidente busca reconstruir su zona de flotación, reordenar la cadena de mandos y recuperar capacidad de incidencia en un tablero atravesado por el avance libertario, la fragilidad opositora y una nueva disputa por los sentidos del poder ante un posible nuevo orden doméstico.

 

Mauricio Macri relanzó el PRO en Parque Norte como respuesta a un proceso acumulado de desgaste entre 2018 y 2023, seguido por una etapa de desarticulación entre 2023 y 2025. Ese movimiento no puede leerse como una simple reaparición pública ni como un gesto interno de ordenamiento partidario. Lo que expresa es una necesidad más profunda de reposicionamiento político, luego de un período en el que el macrismo perdió centralidad, capacidad de mando y control sobre su propio repertorio de sentidos.

 

En ese marco, puede hablarse de un neomacrismo con repertorios nuevos pero no innovadores en su sentio común. Es decir, comprende el hecho político como refundación resulta vago, sino se trata de un intento de recomponer una estructura dañada que necesita volver a presentarse como opción en un escenario más hostil, más competitivo y atravesado por nuevas disputas dentro de su propio campo ideológico.

 

La tarea principal de Macri consiste en consolidar una zona de flotación. Es decir, reconstruir un mínimo espacio de estabilidad desde donde volver a intervenir, negociar, presionar y conservar capacidad de interferencia. Para eso retoma la presidencia del PRO, pero esta vez lo juridico institucional requiere de apoyo rector del componente de ideas en busqueda de reordenar una cadena de mando debilitada por la confusión entre táctica y estrategia. De esta manera, aun gravita el deterioro del espacio luego del fracaso de la fórmula Macri-Pichetto, pasando por la larretización del partido. Y llegando luego al ascenso de Patricia Bullrich, que ganó agenda, capacidad de sentido y terminó empujando al macrismo hacia una coloración violeta, con consecuencias graves sobre su estructura, su rutina institucional y su propia geopolítica.

 

El problema no fue solo electoral. El PRO también perdió recursos perceptivos, es decir, dejó de ordenar cómo se veía a sí mismo y cómo era leído por otros. Así pasó de ser el centro organizador de un universo político a convertirse en cantera de cuadros, repertorios peninsulares y recursos para el mileísmo. Esa apropiación incluyó dirigentes, legisladores, intendentes y funcionarios de origen amarillo.

 

Sin embargo, ese mismo proceso produjo un efecto compensatorio en el plano simbólico, que fue la reinstitucionalización de Macri como líder partidario. Lo que reaparece no es todavía una conducción plenamente resuelta, sino una figura que vuelve a tener volumen y gravitación, aunque en medio de fuertes tensiones.

 

Desde ahí, Macri ordena sus síntesis estratégicas. La síntesis superior sigue siendo una segunda presidencia, o al menos volver a integrar una fórmula presidencial desde un lugar gravitante, incluso la vicepresidencia. Luego aparecen síntesis intermedias, más flexibles, como integrarse a fórmulas heterodoxas o reeditar alianzas con sectores peronistas.

 

Pero las síntesis mínimas son hoy las más urgentes. La primera es garantista y apunta a evitar avances judiciales en su contra, sosteniendo incidencia parlamentaria y cuadros vinculados a la gobernabilidad. La segunda es participativa y consiste en preservar un rol decisivo en un eventual balotaje de 2027. La tercera es geopolítica y pasa por no perder CABA, el núcleo histórico, simbólico y territorial del PRO. Allí se juega una línea roja fundamental, porque perder la Ciudad implicaría perder la referencia identitaria central del macrismo.

 

Con su núcleo partidario ya consolidado, la nueva intervención de Macri se desplaza hacia la provincia de Buenos Aires. Y lo hace, primero, mediante el lenguaje. Antes de contar con una estructura cerrada o una candidatura definida (Diego Santilli), el macrismo busca producir marcas, divisiones, señales y climas de sentido en el territorio más importante del país. La apuesta es una jugada de doble filo en la batalla perceptiva, es cortar recursos al mileísmo (dirección electoral de Karina Milei), interferir en su arquitectura de expansión y preconfigurar la escena bonaerense de 2027.

 

Esa operación se apoya en una paciencia organizativa que no busca una batalla frontal inmediata ni vivencial, sino influir desde ahora en la reorganización de actores, alianzas y expectativas. En donde su figura como posible candidato en el districto no seria una elocuración, seria un proceso claro de negociación.

 

En este escenario, el fenómeno Bullrich vuelve a ser central. No representa solo una dirigente que emigró, sino una forma concreta de fuga, absorción y reconversión del capital político macrista. Su figura puede funcionar como puente entre el viejo PRO y el oficialismo libertario, como plataforma de nuevas captaciones y como amenaza tanto en CABA como en la provincia de Buenos Aires. Por eso el relanzamiento de Macri también busca frenar esa dinámica de acumulación de la fracción PRO-LLA.

 

De esta manera, la nueva subjetividad política que Macri intenta construir no supone un retorno pleno al pasado ni una ruptura frontal con Milei. Consiste más bien en reorganizar una derecha con memoria de poder, experiencia de gestión y capacidad de arbitraje, dispuesta a favorecer al oficialismo libertario si del otro lado aparece un peronismo clásico, pero también preparada para condicionarlo en el caso que la re-elección este asegurada o disputar espacios si el peronismo realiza un giro neoconservador en lo nacional y toda su vanguardia se reorganiza en districto bonarense.

 

 

 

 

Interés: El presente texto forma parte de un ensayo de análisis político más extenso, orientado a reflexionar sobre hegemonía, poder nacional y reconfiguraciones electorales desde una perspectiva sociopolítica. Quienes deseen acceder a la versión completa pueden solicitarla escribiendo a: [email protected] o dirigirse al autor.

 

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Autor

Lic. Luciano Chialvo

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