Natalia de la Sota es el estrecho de Ormuz del peronismo cordobés
Indice:
1-Río Cuarto como señal de acumulación y regreso territorial
2-La disputa por la agenda, el legado y el control del cordobesismo
3-Los límites de la maniobra y la disputa sin ruptura
4-Reflexión final, silencio con ruidos para disputar sin desbordar
Introducción:
En la política cordobesa hay figuras que no necesitan ocupar el centro formal del poder para volverse decisivas. Natalia de la Sota empieza a instalarse justamente en ese lugar incómodo y estratégico, donde una dirigente no gobierna ni conduce la estructura dominante, pero sí puede alterar sus ritmos, condicionar sus movimientos y volver más costosa cualquier reorganización interna. En un peronismo provincial atravesado por tensiones de sucesión (políticas electorales), disputas de agenda (económica social) y reacomodamientos silenciosos (transformaciones cotidianas). Su aparición ya no puede leerse solo como la persistencia de un apellido con peso propio, sino como la construcción de una mediación política capaz de abrir, bloquear o encauzar procesos dentro del cordobesismo.
Ese es, justamente, el punto de mayor interés de su figura en esta etapa. Lo verdaderamente relevante es que su gravitación empieza a modificar el cálculo interno del peronismo cordobés en varios planos al mismo tiempo. Primero, en el territorial, donde movimientos como su presencia en Río Cuarto y en otros puntos sensibles de la provincia funcionan como señales de acumulación, regreso y advertencia hacia la conducción hegemónica. Segundo, en el plano de la agenda y del legado, donde su figura reabre la disputa por quién interpreta hoy el cordobesismo, quién administra la herencia delasotista y quién puede proyectar una síntesis distinta dentro del justicialismo provincial.
Y tercero, en el plano más delicado de la maniobra política, donde aparece el problema de cómo disputar poder sin romper del todo el sistema, cómo condicionar a los actores dominantes sin desbordar la arquitectura oficialista y cómo convertir capital simbólico en fuerza efectiva. Allí radica la potencia de la comparación con el estrecho de Ormuz. En sintonía a un sistema político cada vez más estrecho, Natalia de la Sota comienza a ocupar un punto de paso sensible, un lugar de intermediación estratégica desde el cual puede interferir en la circulación del mando, del legado y de la reorganización futura del peronismo cordobés.
Así es como el comienzo de año de Natalia de la Sota en el Congreso y en el territorio también permite una lectura más fina de su construcción política, siempre y cuando mantenga este nivel de intensidad en su producción y distribucción de sentidos. Para ir cerrando, como si se tratara de un análisis de sangre, a veces alcanza con extraer una pequeña muestra para identificar la composición profunda de un organismo. Acá ocurre algo similar. Su posicionamiento en febrero dentro del debate parlamentario, especialmente ante la reforma laboral y régimen penal juvenil, junto con sus movimientos en Brasil, en el interior provincial y en distintos puntos sensibles del mapa cordobés, permite detectar los componentes centrales de su sistema político e inmunológico. Es decir, sus reflejos, sus alianzas, sus zonas de resistencia y su capacidad de intervenir en un escenario donde el peronismo cordobés ya no procesa sus tensiones de manera lineal.
Escribe Lic. Luciano Chialvo (El escrito es solo copete y la introducción de un análisis político más amplio)
Fuente: Foto Noticias Argentinas
0353 477-1356
No hay resultados para mostrar.
Todos los derechos reservados.
v2.16.0


