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Natalia de la Sota es el estrecho de Ormuz del peronismo cordobés

En un escenario de crisis hegemónica de la estrategia dominante cordobesa por varios significados. Uno de los principales sentido es la construcción de Natalia de la Sota que emerge como una lógica de intermediación estratégica, capaz de habilitar o bloquear procesos internos dentro del peronismo cordobés, en un contexto demasiado estrecho donde el poder ya no se ordena de manera lineal ni tradicional.

 

Introducción:

 

En la política cordobesa hay figuras que no necesitan ocupar el centro formal del poder para volverse decisivas. Natalia de la Sota empieza a instalarse justamente en ese lugar incómodo y estratégico, donde una dirigente no gobierna ni conduce la estructura dominante, pero sí puede alterar sus ritmos, condicionar sus movimientos y volver más costosa cualquier reorganización interna. En un peronismo provincial atravesado por tensiones de sucesión (políticas electorales), disputas de agenda (económica social) y reacomodamientos silenciosos (transformaciones cotidianas). Su aparición ya no puede leerse solo como la persistencia de un apellido con peso propio, sino como la construcción de una mediación política capaz de abrir, bloquear o encauzar procesos dentro del cordobesismo.

 

Ese es, justamente, el punto de mayor interés de su figura en esta etapa. Lo verdaderamente relevante es que su gravitación empieza a modificar el cálculo interno del peronismo cordobés en varios planos al mismo tiempo. Primero, en el territorial, donde movimientos como su presencia en Río Cuarto y en otros puntos sensibles de la provincia funcionan como señales de acumulación, regreso y advertencia hacia la conducción hegemónica. Segundo, en el plano de la agenda y del legado, donde su figura reabre la disputa por quién interpreta hoy el cordobesismo, quién administra la herencia delasotista y quién puede proyectar una síntesis distinta dentro del justicialismo provincial.

 

Y tercero, en el plano más delicado de la maniobra política, donde aparece el problema de cómo disputar poder sin romper del todo el sistema, cómo condicionar a los actores dominantes sin desbordar la arquitectura oficialista y cómo convertir capital simbólico en fuerza efectiva. Allí radica la potencia de la comparación con el estrecho de Ormuz. En sintonía a un sistema político cada vez más estrecho, Natalia de la Sota comienza a ocupar un punto de paso sensible, un lugar de intermediación estratégica desde el cual puede interferir en la circulación del mando, del legado y de la reorganización futura del peronismo cordobés.

 

Así es como el comienzo de año de Natalia de la Sota en el Congreso y en el territorio también permite una lectura más fina de su construcción política, siempre y cuando mantenga este nivel de intensidad en su producción y distribucción de sentidos. Para ir cerrando, como si se tratara de un análisis de sangre, a veces alcanza con extraer una pequeña muestra para identificar la composición profunda de un organismo. Acá ocurre algo similar.  Su posicionamiento en febrero dentro del debate parlamentario, especialmente ante la reforma laboral y régimen penal juvenil, junto con sus movimientos en Brasil, en el interior provincial y en distintos puntos sensibles del mapa cordobés, permite detectar los componentes centrales de su sistema político e inmunológico. Es decir, sus reflejos, sus alianzas, sus zonas de resistencia y su capacidad de intervenir en un escenario donde el peronismo cordobés ya no procesa sus tensiones de manera lineal.

 

1- Natalia de la Sota y la disputa silenciosa por la hegemonía cordobesa
 

La diputada nacional recorrió un departamento sensible como el Unión, Punilla  y volvió a pisar la capital alterna de la provincia con una actividad política en la Universidad Nacional de Río Cuarto el último fin de semana. En tan solo un mes visitó lugares de suma importancia, entre ellos la inauguración de las residencia Papa Francisco de la mano del presidente de la Cooperativa de la localidad Darío Ranco, compartiendo jornada con el ex intendente y ex candidato a diputado nacional Martin Gill. Luego fuerte participación el 8M y 24M, el encuentro con un cuadro político de Lula Da Silva; el ministro Fernando Haddad. 


Todo forma parte de una secuencia de desembarcos institucionales y territoriales que permiten empezar a leer su construcción sociopolítica de cara a las elecciones provinciales de 2027. Antes con aterrizajes contundentes para interpretar tales movimientos geopolíticos endógenos como la definición internas del PJ, la dirección de la agenda del parlamentaria pre-electoral y las acciones de los proveedores informativos dominantes para re-categorizar sus candidatos funcionales o escenarios preferenciales.

 

Sin dejar de lado otros aterrizajes como las temperaturas de la esfera municipal de la capital y las nacionales, conviendose a la vez un subproducto y producto de esas correlaciones de fuerza. Por lo que su acciones concretas o abstractas (intriga) nuevamente será una bisagra dentro del sistema dominante de lo político de Córdoba (1).

 

El escenario no es menor. El peronismo cordobés, estructurado en la segunda fase hegemónica del justicialismo en torno a la actual sociedad estratégica entre el gobernador Martín Llaryora y Juan Schiaretti. Atraviesa una tensión latente en la administración de su propia hegemonía y en la distribución del poder estatal y para-estatal, condicionada por la actual coyuntura política.

 

En el corto plazo, por los lugares dentro del PJ; en el mediano, por el reacomodo de gabinete, toma y daka en lo legislativo y esfera gravitatorias como la presupuestaria; y en el largo, por las definiciones de listas 2027 en marco de la conformación del nuevo bloque histórico. A esto se suman factores estructurales como el recambio generacional, la crisis analógica de la política (continuan con viejas tradiciones o modas) y el superávit de dirigentes sub 55. 

 

En ese marco, Natalia de la Sota (NDLS) emerge como una variable de equilibrio inestable (pero que no es una propiedad eterna), con capacidad de incidir tanto en términos cuantitativos como cualitativos en la configuración del poder en las temporalidades del poder.

 

Luego de haber acompañado a Sergio Massa en el 2023 y, desde su posicionamiento en el Congreso consolidado tras la llegada de Javier Milei en 2024. La dirigente fue construyendo una identidad política propia, con fuertes lógicas justicialistas sin perder las raíces cordobesas. En ese marco, se anotó para disputar en la última elección intermedia al dirigente más duro del peronismo, como el tres veces gobernador que capitalizó una derrota en votos e imagen dentro y fuera del justicialismo, mientras la hija del ex gobernador se reapropió de elementos clásicos como la retórica justicialista, la mística juvenil y la nostalgia sindical. La estrategia del ex gobernador fue peronizar su lista a último momento y renunciar a una dupla supuestamente con la ex Canciller D. Mondino y un intendente radical en el tercer lugar.

 

Así es como nace a lo que denomino un nuevo delasotismo que se animó a tener en su frente electoral un sello de centroizquierda como el Frente Grande y uno de centroderecha como el Partido Laborista para sintetizar Defendamos Córdoba. En esa sintonía conformó una lista heterogénea desde distintas perspectivas sectoriales dañadas por el gobierno libertario, constituyendo su brazo de choque o mejor dicho frente social, pero que no es un anillo de fuego como lo podría haber sido una lista conformada por intendentes, ex intendentes y concejales del peronismo. Puede ser que este sea el segundo nivel organizativo en el marco de los combates del lenguaje y posicionamientos que se aproximan ante una coyuntura movida en terminos materiales por parte del gobierno provincial que supongo que no dejará que la dirigente se transforme en un caballo de troya ni un Goliat.

 

2- Río Cuarto como señal de acumulación y regreso territorial
 

Hoy, en 2026, el desafío es otro. Ya no se trata solo de posicionarse, sino de disputar agenda en el campo pre-electoral (en la intriga, en la pregunta, en el rumor) con el fuerte sentido de pluralismo frente a un discurso sociopolítico que todos los días reprime en lo económico, atomiza en lo social y genera violencia política hacia propios y ajenos. De este modo, NDLS comienza a desplegar movimientos en espacios quirúrgicos en puntos sensibles del mapa cordobés, en específico este último fin de semana donde se encuentra otra versión del delasotismo marginalizado -luego de perder las elecciones municipales- de la mano de A. Nazario. Pero también aparece en otro plano un dirigente del interior como el ex intendente Llamosa, hoy tercero en el orden de sucesión y anotado en el tablero para ocupar una eventual vicegobernación.

 

Históricamente, Río Cuarto fue un puente logístico y comunicacional en el mapa geopolítico provincial en el marco del desembarco en el sur cordobés. Hoy adquiere otra naturaleza, siendo el puente para enviar señales a la dirección hegemónica que busca fragmentar el delasotismo como idea y desvalorizar su peso dentro de la geografía del liderazgo subalterno. Por eso, la diputada necesita ordenar sus redes de suministros para facilitar sus objetivos estratégicos de ser parte, por fuera o por dentro, de la cadena de mando del peronismo dominante de cara al próximo bloque histórico provincial.

 

Ya que resulta una incertidumbre para cualquier cuadro político cuanto puede amortiguar o hackear el tiempo fisíco de ser un sujeto contrahegemónico frente a un gran aparato, por efecto tributar la indemnización tras sorpresa que se llevarón por su postulación.

 

1) Su figura incomoda, con insumos del viejo delasotismo o filo-kirchnerista proporciona mensajes disuasivos y persuasivos que erosionan corrientes de opinión del schiarettismo clásico y del neo-schiarettismo. Sedimenta su principal suministro de acumulación que es ser el contrapeso de un actor sumamente importante dentro del cordobesismo. Qué es 2) evitar una reconfiguración del poder que reinstale a J. Schiaretti como eje dominante, es decir, neutralizar posibilidades de una cuarta gobernación del ex gobernador tras el fracaso de 2023 y el horror de 2026. Siempre que el gringo juege dentro del justicialismo córdobes, si podría saltar el charco para acordar con M. Macri presidente, el entendimiento del ajedres toma una nueva dirección que seria potenciar la contradiccion interno, más alla que se muestre como un cambio total. 

 

Al condicionar al mayor cuadro político del peronismo como el ex candidato de Provincias Unidas, condiciona toda una arquitectura oficialista sin romperla. Es un mensaje estratégico al seno del poder de manera directa e implícita pero contundente. Teniendo en cuenta a la hora de la 3) gestión de las relaciones de poder la capacidad de depositar más legisladores y concejales en ciudades importantes por lo menos para la posibilidad lateral o frontal (buenos modales) o condicionar colateralmente (no buenos modales) al nuevo bloque histórico.

 

De este modo, pretende 4) construir volumen propio con proyección a cargos legislativos para luego equilibrar las correlaciones de fuerzas en lugares ejecutivos o estratégicos dentro de la municipalidad capitalina y la gobernación. En el marco, de disputar lugares de primera línea, ya no más terceras líneas y un solo legislador órganico. Este nodo de relaciones constituye uno de los desafíos delasotista, ya que no alcanza con interlocutores escazos o por fuera del sistema formal de poder provincial.

 

Ahora se trata de inclinar toda la red de suministros e insumos para recuperar sentidos de ocupar la vicegobernación o cargos ministeriales. Por ende, imponer su perspectiva sociopolítica -que no solo tenga bateria armentística sino contar con la astucia. En una mesa de varones donde algunos confunden cordobesismo con aislamiento, debate nacional con ethos pampeano y por momentos más cerca del macrismo que de los propios peronistas.

 

En este esquema, entrecruzado con la capacidad de regenerar nuevos suministros para ganar terreno dentro de la cadena de mando. No tiene otra opción de poner el peso de su genealogía política vinculada a un radicalismo acuerdista con un el conocimiento claro de que el adversario primario y un justicialismo modernizador del siglo XX. Sin perder la táctica y la estrétegia de vista de la diaria, rutina democratica y geopolítica, por eso ofresco tres instrumentos para su reproducción social.


Así es como aparecen tres horizontes posibles. El desarrollo, de la vicegobernación como máxima aspiración como puente a la gobernación en el 2031, pero debe otra vez superar las restricciones que aparecieron en el 2023, entre esos limites aparecia que estaba muy cercana al relato K. Durante ese momento, ganó la táctica del schiarettismo de sumar aliados exogámicos (PRO, UCR) del peronismo dominante [1]. O bien una intendencia capitalina como opción intermedia para organizar su encuadramiento técnico, territorial y político de tal forma de tener en claro el potencial de su brazo social y definido al 100% su anillo de fuego.

 

Por último, la consolidación de cuadros de primera línea en la capital y provincia ubicándola a la líder del nuevo delasotismo en esfera nacionales, tal escenario potenciado si el peronismo vuelve a la presidencia.

 

3- La disputa por la agenda, el legado y el control del cordobesismo
 

La acción política del nuevo delasotismo tiene una compleja interacción entre la exterioridad (primer capítulo) que adquiere por fuera del peronismo dominante, con sus movimientos contrahegemónicos, y la relación interna (segundo capítulo) del sistema hegemónico. Es decir, no nace de la nada, sino de un bloque de poder donde su padre le brinda herramientas, primero con Tito Dómina acompañando como viceintendente, luego como concejal y consejera de campaña Massa presidente. Para consolidar posteriormente, tras la muerte de su mentor político, su carrera como legisladora y luego diputada nacional.

 

Siempre estuvo dentro del sistema, solo en la última elección intermedia jugó por fuera al no ser tenida en cuenta dentro del debate ni staff de primera línea por parte del schiarettismo, en mayor medida, y del llaryorismo en menor medida.  

 

No obstante, el movimiento del nuevo delasotismo no está exento de resistencias ni erosiones. Sectores del poder provincial intentan encasillar exclusivamente en la escena nacional para kirchnerizarla y a la vez reducirla a una interlocutora voluntarista. Todo con el objetivo de desestimar su potencial territorial para negociar con una fuerte operación de bajar la moral a sus bases intermedias e inferiores. Admás subestiman a la persona en vez que al procedimiento, quizás, la diferencia entre disputar una banca legislativa y construir poder en toda la geografía cordobesa, puede variar pero no retrazar ya las reglas son más densas, más territoriales y mucho más costosas en términos de capital político, social y cultural.

 

Aun así, NDLS parece avanzar sobre un terreno que otros han dejado vacante por efecto inconclusos como el kirchernismo en todos sus intervalo de tiempo, el peronismo tradicional improductivo en los nuevos tiempos pero herido con el schiaretismo y las tierras ariadas del progresismo en una Córdoba compleja. De esta manera, la dirigente trabaja sobre una agenda social desplazada de las esferas lineales de poder, articula con cuadros justicialistas periféricos y ensaya una lectura fina del mapa político. Allí converge un conjunto heterogéneo por parte de la interpretacón socioelectoral de caudales convencidos, semiconvencidos o convencidos que sea han desconvencido. Sin detallar otros caudales socioelectorales, como los segementos totalmente desconvencido o parcialmente desconvencido del mundo político electoral.

 

-El peronismo huérfano del schiarettismo (3).
-Los sectores heridos del llaryorismo.
-Fragmentos del kirchnerismo sin conducción en Córdoba.
-A su vez, también espacios intermedios del radicalismo, trotskismo e independientes que ven en su figura un espacio de lucha social y cultural, pero con dudas en las definiciones políticas.

-Y el conservadurismo romatiza su apellido.

 

Ese ensamblaje, todavía incipiente, podría convertirse en una corriente orgánica o quedar solo en lo cultural, debatiendo una regionalidad del bloque de poder, como puede ser el suministro de una o dos banca de diputados y toda la simbología de un apellido. Aquí, capaz, esté la síntesis de primera escala que necesita esta nueva praxis, capaz de reconfigurar el cordobesismo desde una clave nacional, ganando terreno formalizando un nuevo centro de abastecimiento ideológico y político dentro de las cadenas de mando superiores e intermedias. No como ruptura, sino como reordenamiento.

 

En ese tablero, su principal adversario no es necesariamente el gobernador M. Llaryora, es quén directamente la excluye, minimiza y subestima por que resulta una molestia. En una disputa directa con De la Sota por parte del actual gobernador, quién podría fortalecerse internamente es el propio J. Schiaretti, mientras que en el plano externo emerge la figura de L. Juez como beneficiario indirecto de cualquier fragmentación del oficialismo.

 

Por eso, el margen de acción es estrecho. Cada movimiento simbólico puede tener consecuencias materiales e incluso contra-síntesis. La tensión entre Schiaretti y De la Sota podría abrir grietas que terminen siendo capitalizadas por el llaryorismo orgánico que, cuando pudo, la desplazó y acordó con D. Passerini, y luego re-invento a M. Sciciliano, quién no es un mal cuadro pero lo utilizan para neutralizarla.  Ni hablar que este movimiento la oposición puede aprovechar el efecto. Teniendo en cuenta que los medios de comunicación e información dominantes buscan un cambio de signo para mayor control, pero atención no político sino administrativo, para ser más claro prefieren un cordobesismo bis (Juez) o gris (schiaretismo macrista). 


El ex intendente de Córdoba capital L. Juez, en su momento, garantizó que si era gobernador continuarán varios cuadros del schiarettismo. Tanto por acción como por omisión, tras tres décadas de gestión política y control de los aparatos ideológicos del Estado, no seran gestionable de un día para el otro, por el bien comunidad política y republicana debe haber una transcision ordenada visible o invisible.

 

Y, por último, está claro que si el combate supera las líneas rojas entre J. Schiaretti versus M. Llaryora, N. De la Sota puede beneficiarse en cierta medida pero su transición política se vuelve tácticas -y no estrátegica- por que se convierte más restrictivas por que el orden conflictivo, ya tendrá que inclinarse directamente o semidirectamente por algún actor. Pero quién más se beneficia es la oposición provincial (olfateadora serial del vacío de poder) y el oficialismo nacional (negociación técnica parlamentaria, cooparticipación), buscaran desarmar la base cordobesista tras la división de poder y pérdida del control institucional (la extensión de la huelga docente).

 

Aquí, el nuevo delasotismo, al igual que el llaryorismo, desprotege sus espaldas, ya que el gringo Schiaretti, tiene un mayor volumen perceptivo del panorama político, apesar de su derrota sino arma desarma, en política nunca nadie termina de morir.

 

4- Reflexión final, silencio con ruidos para disputar sin desbordar.

 

 

Fuentes:

 

1) Natalia De la Sota y un año clave: cinco posibles opciones Leer aquí
 

 

2) La jugada de Natalia De la Sota: capitalizar el peronismo huérfano  Leer aquí

 

Nota de pie

 

[1] pero que luego no fueron garantía de triunfo holgado ni contundente al contrario confundieron al eletorado y a sus bases, quedo claro con la elección capitalina mezclada con la presidencialista.

Información

Escribe Lic. Luciano Chialvo (ensayo completo excepto la reflexión final solo para suscriptores)

Autor

Fuente: Foto Noticias Argentinas

Teléfono

0353 477-1356

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