“No enseñaba respuestas, enseñaba a pensar”: dos voces recuerdan a Onelio Trucco
“Onelio Trucco dejó mucho más que clases: dejó una manera de pensar la política”
A un mes del fallecimiento de Onelio Trucco, docente, investigador y una de las figuras más influyentes de la Licenciatura en Ciencia Política de la Universidad Nacional de Villa María, Revista Vértices dialogó con Rodrigo Avendaño, futuro politólogo formado en la sede Córdoba Capital de la UNVM, exayudante de cátedra, integrante de sus equipos de investigación y quien iba a ser dirigido por Trucco en su tesis doctoral. Más que un profesor, Avendaño lo recuerda como el mentor intelectual que marcó definitivamente su forma de comprender la filosofía política y la tarea universitaria.
Un encuentro que comenzó con un reto y terminó cambiando una trayectoria
Rodrigo Avendaño todavía recuerda con precisión la primera clase que compartió con Onelio Trucco. Cursaba segundo año de Ciencia Política y esperaba con entusiasmo el inicio de Teoría Política II. Desde antes de ingresar a la universidad ya había desarrollado un interés autodidacta por la filosofía política moderna y sabía que esa materia representaba el espacio donde finalmente podría profundizar esas inquietudes.
Sin embargo, el primer contacto con el docente estuvo lejos de ser solemne. Mientras utilizaba el teléfono celular durante una de las primeras clases, Trucco lo interrumpió con firmeza para señalarle que durante sus cursos el uso del celular no estaba permitido. "Creo que algo le contesté y él terminó riéndose", recuerda entre sonrisas.
Aquella escena sintetizaba una característica que luego identificaría claramente en su profesor: una enorme exigencia dentro del aula, combinada con una profunda humanidad fuera de ella. "La primera impresión era la de un profesor muy serio y muy estricto. Veníamos de otra experiencia en Teoría Política I y encontrarnos con alguien que nos exigía prestar absoluta atención resultaba bastante novedoso", relata.
Lejos de generar distancia, esa forma de enseñar despertó rápidamente la curiosidad de los estudiantes y marcó el inicio de un vínculo académico que se extendería durante muchos años.
El docente que despertó vocaciones por la teoría política
Para Avendaño, uno de los mayores talentos de Onelio Trucco consistía en despertar interés por una de las áreas más abstractas y, muchas veces, menos elegidas dentro de la Ciencia Política.
Explica que buena parte de los estudiantes suelen orientar sus expectativas hacia políticas públicas o relaciones internacionales, campos que aparecen vinculados más directamente con la práctica profesional. La teoría política, en cambio, exige recorrer autores clásicos, debatir conceptos filosóficos y comprender la historia de las ideas, un camino que muchas veces parece lejano para quienes recién comienzan la carrera.
Sin embargo, Trucco lograba romper esa barrera.
"Lo que generaba Onelio era interés por la teoría política, por la filosofía política. Y eso es muy difícil, porque son temas muy abstractos. Lograba que incluso quienes no tenían interés en esa área terminaran encontrando algo que les llamara la atención. Eso me parece una cualidad docente abismal."
Para Avendaño, esa capacidad de hacer accesible un pensamiento complejo constituye uno de los rasgos más extraordinarios que dejó el profesor entre sus alumnos.
Mucho más que un profesor: un mentor intelectual
La relación entre ambos no terminó cuando finalizó la cursada de Teoría Política II. Después de aprobar la materia, Rodrigo permaneció dos años como ayudante de cátedra, integró durante tres años los equipos de investigación dirigidos por Onelio y, finalmente, el docente había aceptado dirigir su futura tesis doctoral.
"Onelio fue literalmente mi mentor intelectual", afirma sin vacilar.
Esa expresión aparece varias veces durante la entrevista y resume el lugar que ocupó en su formación. "Para mí significó encontrar aquello que venía buscando incluso antes de entrar a la carrera: un conocimiento profundo sobre filosofía política, sobre las ideas y sobre por qué pensamos como pensamos."
La muerte del profesor, reconoce, modificó incluso su propio recorrido académico, "iba a ser mi director de tesis doctoral este año. Lamentablemente ya no pudo ser." Por eso sostiene que la pérdida no se reduce únicamente al plano institucional.
"Va a ser un duelo permanente, porque fue la persona que orientó el camino hacia donde yo quería desarrollar toda mi carrera académica."
Un hombre reservado, pero profundamente generoso
Quienes conocieron a Onelio Trucco solían describirlo como una persona reservada. Avendaño confirma esa impresión.
Recuerda que muchas veces conversaban acerca de los vínculos personales dentro de la universidad y que el propio profesor sostenía que prefería mantener cierta distancia entre el trabajo y la amistad.
"Siempre decía que en su trabajo no quería hacer amigos. Era una cuestión muy personal y absolutamente respetable." Sin embargo, esa reserva convivía con una enorme generosidad intelectual.
"Si uno le escribía diciendo: 'Onelio, estoy investigando este tema y no sé por dónde empezar', inmediatamente respondía con una lista enorme de bibliografía, sugerencias, autores y caminos posibles para abordar el problema."
Nunca negaba ayuda. Nunca respondía con indiferencia. Para Avendaño, esa disposición permanente a compartir conocimiento era una de las mayores virtudes del docente "era un absoluto apasionado del estudio."
El conocimiento como forma de disfrutar la vida
Uno de los recuerdos que más lo emocionan tiene relación con la forma en que Trucco entendía el estudio. Durante las clases solía contar, casi como una broma, cuál era para él una noche ideal. "Decía que lo divertido era quedarse un sábado tomando un vino mientras leía a Santo Tomás de Aquino."
La frase provocaba sonrisas entre los estudiantes, pero también sintetizaba una forma de vivir la filosofía.
En tiempos atravesados por la inmediatez, la dispersión y las redes sociales, Onelio reivindicaba la lectura lenta, el estudio paciente y la concentración como formas de disfrute intelectual.
"Esa pasión por conocer era absolutamente contagiosa", sostiene Avendaño.
Una inteligencia excepcional acompañada por una enorme humildad. A lo largo de la entrevista aparece una idea repetida, la magnitud intelectual de Trucco nunca estuvo acompañada por soberbia.
"Era una persona sumamente instruida. Yo, por las experiencias académicas que tuve después, creo que era un nivel difícil de encontrar incluso en Córdoba." Sin embargo, inmediatamente agrega otro rasgo que considera todavía más importante "tenía una humildad abrumadora."
Nunca utilizaba el conocimiento para humillar. Nunca buscaba imponerse por autoridad. Si discrepaba con un estudiante, respondía con argumentos, sugería nuevas lecturas y abría el debate. "Como mucho podía hacer algún chiste, pero siempre trataba de transmitir información y conocimiento."
Filosofía política para comprender el presente
Además de sus investigaciones sobre Maquiavelo, Hobbes, Adorno o la teoría crítica, Rodrigo considera que el gran aporte de Trucco fue demostrar que la filosofía política no pertenece únicamente al pasado.
Por el contrario, sirve para comprender el presente.
Recuerda especialmente la materia optativa Problemáticas de la Democracia Liberal, donde el profesor analizaba cuestiones como el multiculturalismo, el individualismo, la relación entre democracia y liberalismo o los desafíos de la participación política en sociedades crecientemente individualizadas.
"Lo que hacía era tomar debates clásicos para entender problemas absolutamente actuales." Esa forma de enseñar permitía comprender que las grandes discusiones filosóficas continúan atravesando la política contemporánea.
Enseñar a pensar en tiempos de inmediatez
Consultado sobre qué aspectos del legado de Onelio Trucco siguen siendo necesarios para interpretar la actualidad, Avendaño no duda.
"La filosofía política hoy es más necesaria que nunca."
Considera que la política contemporánea se encuentra excesivamente dominada por la urgencia, las emociones y los acontecimientos cotidianos.
"Todo parece ser práctico, inmediato y muy volátil." Frente a ese escenario, reivindica la enseñanza que recibió de su maestro.
"Sentarse a conocer nuestra historia, entender de dónde vienen nuestras ideas, comprender por qué pensamos como pensamos y cuál es nuestro lugar como ciudadanos me parece un trabajo enorme."
Advierte, además, que esa búsqueda de profundidad parece perderse progresivamente. "Siento que ya no existe tanto interés por comprender las causas profundas de los problemas sociales." Precisamente por eso cree que la figura de Trucco adquiere hoy todavía mayor relevancia.
Un legado que trasciende las aulas
La noticia de la muerte de Onelio Trucco llegó de manera inesperada. Un amigo le comentó que el profesor atravesaba una delicada situación de salud. Días después recibió la confirmación de su fallecimiento.
"Fue absolutamente desolador. Un verdadero balde de agua fría."
Pero inmediatamente aclara que el impacto excede el plano personal "lo que duele no es solamente perder al profesor. También duele perder una inteligencia de esa magnitud."
Para Avendaño, la Universidad Nacional de Villa María tardará mucho tiempo en dimensionar esa ausencia. "No sé si podemos medir el oficio que tenía para enseñar. Porque enseñar, en definitiva, también es transmitir amor. Amor por aprender y amor por compartir el conocimiento."
Recordarlo enseñando
Antes de finalizar la entrevista, el futuro politólogo deja una reflexión que resume el sentido de este homenaje. "Me gustaría que lo recordáramos como un docente que quería dejar un mundo mejor."
No habla únicamente del profesor de filosofía política.
Habla del hombre que dedicó su vida a intentar comprender la existencia, la política, el poder y las relaciones humanas para compartir esas preguntas con generaciones enteras de estudiantes.
"Creo que esa mirada crítica sobre nosotros mismos, sobre la sociedad y sobre el poder es una de las cosas más importantes que nos dejó."
A un mes de su partida, Onelio Trucco continúa presente allí donde un estudiante vuelve a abrir un libro de teoría política para preguntarse, una vez más, por qué las ideas siguen moldeando la historia.
Fuente: Entrevista exclusiva de Revista Vértices a Rodrigo Avendaño.
"Onelio Trucco enseñaba mucho más que teoría política: enseñaba a pensar"
A un mes del fallecimiento de Onelio Trucco, Revista Vértices dialogó con Joaquín Herrera, licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Villa María y actualmente radicado en España. Alumno desde 2011, integrante de su grupo de investigación y posteriormente tesista bajo su dirección, Herrera reconstruye el perfil de un profesor que trascendió el aula para convertirse en una referencia intelectual. Lo define como un "provocador nato", capaz de transformar la filosofía política en una experiencia apasionante y de enseñar una metodología de pensamiento que continúa guiando su trabajo académico.
Un recorrido académico que duró casi una década
Joaquín Herrera conoció a Onelio Trucco en 2011, apenas comenzó la carrera de Ciencia Política en la Universidad Nacional de Villa María. Fue uno de los primeros docentes con los que tuvo contacto, ya que dictaba Teoría Política I. Con el paso de los años la relación académica se profundizó: volvió a cursar con él Teoría Política II, eligió varias materias optativas bajo su conducción, integró su grupo de investigación y finalmente desarrolló su tesis de grado con Trucco como director.
"De las seis optativas de la carrera hice tres o cuatro con él, siempre por elección propia. También participé del grupo de investigación y después dirigió mi tesis entre 2018 y 2020."
Ese recorrido le permitió conocer distintas facetas del profesor, desde el aula hasta el trabajo cotidiano de investigación.
Un pensador que respondía el presente desde la historia
Cuando se le pide definir a Onelio Trucco como pensador político, Herrera evita las etiquetas ideológicas.
Recuerda que muchas veces intentaban llevarlo hacia debates de coyuntura para conocer su opinión sobre la política del momento. Sin embargo, el profesor nunca respondía desde la lógica de la discusión inmediata.
"Era muy reservado con sus posiciones personales. Uno podía entrever algunas cosas, pero nunca respondía desde la coyuntura."
Su forma de construir respuestas era completamente distinta.
"Uno le hacía una pregunta muy concreta sobre un tema actual y parecía que respondía con rodeos. Pero si uno lo seguía durante diez, quince o veinte minutos, terminaba construyendo una explicación completamente original, apoyada siempre en una lectura histórica, conceptual y filosófica."
Para Herrera, esa era una de las mayores virtudes intelectuales de Trucco.
"No analizaba el presente con categorías superficiales. Siempre llevaba la discusión hacia la historia de las ideas."
Un provocador intelectual que despertaba el entusiasmo
Si tuviera que definirlo con una sola expresión, Joaquín Herrera no duda. "Era un provocador nato." Aclara rápidamente que no se trataba de provocar para generar rechazo o conflicto.
Todo lo contrario: las provocaciones de Onelio buscaban movilizar intelectualmente a los estudiantes. "Con respuestas provocadoras hacía que todos nos engancháramos. Nos llevaba a discutir, a pensar y a volver a leer. Esa forma poco ortodoxa de enseñar era extraordinaria."
Esa estrategia pedagógica explica, según Herrera, la enorme repercusión que produjo su fallecimiento entre estudiantes y graduados. "La magnitud del impacto que tuvo dentro del aula solamente puede entenderse si uno vivió sus clases."
La filosofía política como una experiencia apasionante
Herrera considera que una de las tareas más difíciles para cualquier docente universitario consiste en despertar interés por la filosofía política en jóvenes de apenas dieciocho o veinte años.
No alcanza solamente con explicar autores, hace falta transmitir entusiasmo "convocar a estudiantes tan jóvenes a leer filosofía política con ganas es una tarea casi titánica." Dejando en claro el politólogo, que Onelio lograba exactamente eso.
"Era un excelente divulgador. Nunca vi a otro docente capaz de generar semejante entusiasmo por textos difíciles, con autores complejos y discusiones muy abstractas." Para muchos estudiantes, recuerda, sus materias optativas eran elegidas precisamente por la experiencia que significaba cursarlas con él.
Un docente profundamente reservado y extraordinariamente cercano
Una de las aparentes contradicciones que más recuerda Herrera tiene relación con la personalidad de Trucco. La primera impresión solía ser la de una persona distante.
Incluso inaccesible pero esa percepción desaparecía rápidamente. "Parecía una persona inaccesible, pero era exactamente al revés."
- Respondía inmediatamente los correos electrónicos.
- Recomendaba bibliografía.
- Leía borradores.
- Acompañaba investigaciones.
- Dedicaba tiempo a cada estudiante.
"Era profundamente reservado en su vida personal, pero muy cercano desde el trabajo académico." Para Herrera esa combinación resulta difícil de encontrar.
"No hacía amistad en el sentido tradicional, pero acompañaba muchísimo. Y pocos docentes se brindan de esa manera."
Enseñar a investigar y no solamente a aprobar exámenes
Uno de los aprendizajes que más valora tiene relación con la metodología, recuerda que Onelio repetía constantemente que memorizar contenidos para un examen no significaba demasiado.
Lo verdaderamente importante era aprender a investigar: "Le interesaba que uno pudiera sentarse frente a varios textos, discutirlos, escribir algo propio y después defenderlo."
- Ese acompañamiento atravesaba todo el proceso.
- Corregía.
- Preguntaba.
- Cuestionaba.
- Y cuando el trabajo parecía terminado aparecía una nueva invitación.
"Más de una vez me dijo: 'Si hubiera sabido que ibas por este tema te habría recomendado otros autores'."
- Aquella frase generaba exactamente el efecto que buscaba.
- Volver a leer.
- Volver a investigar.
- Volver a empezar.
La curiosidad como método permanente
Herrera sostiene que probablemente la mayor enseñanza metodológica de Onelio Trucco fue no dar nunca una investigación por concluida. "No subestimar ninguna situación y no caer en obviedades."
Ese principio continúa acompañándolo en su vida académica "siempre queda algo más para leer. Siempre aparece un autor nuevo, un concepto distinto o una interpretación diferente."
Por eso afirma que el profesor dejó mucho más que conocimientos, transmitió una forma de investigar, una manera de construir pensamiento crítico.
El correo electrónico antes que las redes sociales
Entre las innumerables anécdotas compartidas durante la entrevista aparece una que muchos exalumnos recuerdan con humor. En plena expansión de Facebook y las redes sociales, los estudiantes querían seguir a Onelio para conocer más sobre su vida.
La respuesta era siempre la misma: "Yo no tengo redes sociales." Y agregaba, casi como un ritual. "Si quieren consultarme cuestiones académicas, acá tienen mi correo electrónico. Para cualquier otra cosa, no."
Lejos de generar distancia, esa respuesta despertaba todavía más curiosidad "terminábamos esperando la próxima clase con más entusiasmo."
Las frases que quedaron para siempre en las aulas
Como ocurre con los grandes docentes, muchas expresiones quedaron grabadas en la memoria colectiva. Herrera recuerda especialmente una, cuando percibía que la clase comenzaba a perder el hilo de una explicación, interrumpía con una frase que inmediatamente provocaba sonrisas.
"'Almita de Dios...', decía. Era su manera de volver a ordenar el pensamiento."
También rememora otras intervenciones cargadas de ironía y humor que convertían conceptos extremadamente complejos en escenas inolvidables para generaciones enteras de estudiantes.
Un pensador que trascendía la universidad
Para Herrera, el legado de Onelio Trucco no pertenece únicamente a la Universidad Nacional de Villa María, considera que su aporte excede ampliamente los límites académicos.
"Fue un pensador contemporáneo con una enorme producción intelectual, pero sobre todo con una capacidad extraordinaria para convocar a otros a pensar." Incluso personas alejadas del mundo universitario podían encontrar valor en su manera de comprender la política.
"Invitaba a discutir cuestiones que parecían inaccesibles o incluso absurdas, hasta que uno descubría el enorme sentido que tenían."
El impacto de una pérdida irreparable
La noticia de su fallecimiento llegó desde Villa María, durante algunos minutos, cuenta Herrera, le costó incluso procesarla. Después comenzaron a aparecer una tras otra las imágenes de tantos años compartidos.
- Las clases.
- Las monografías.
- Las discusiones.
- Las recomendaciones bibliográficas.
- Las bromas.
"Cuando uno ordena todos esos recuerdos entiende el enorme impacto humano que tuvo una figura como la de Onelio." Todavía hoy sostiene que cuesta aceptar su ausencia "nadie está preparado para una pérdida así."
Un legado que permanece vivo
Sobre el final de la conversación, Joaquín Herrera deja una reflexión que resume el sentido de este homenaje. "Quisiera que se lo recuerde como un pensador, pero también como alguien profundamente abierto al diálogo, siempre dispuesto a acompañar."
Y agrega una idea que explica por qué tantos estudiantes continúan hablando de él aun después de su partida. "No solamente acompañaba el desarrollo académico. También acompañaba el desarrollo humano. Y creo que esa es la razón por la cual tanta gente lo sigue recordando con tanto afecto."
Fuente: Entrevista exclusiva de Revista Vértices a Joaquín Herrera, licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Villa María, actualmente radicado en España.
Fuente: Foto aprobada por la familia.
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