Pablo Tissera, el modelo en crisis y la disputa por una alternativa política
La pérdida de consenso del gobierno
Pablo Tissera planteó que el escenario político argentino está atravesado por “un creciente estado de preocupación” a partir de la “pérdida vertiginosa de consenso por parte del gobierno”.
Según explicó, todos los encuestadores coinciden en registrar ese sentimiento en la opinión pública. A esa situación se suma “un crecimiento de la protesta social”, dato que considera central para comprender la vida política argentina actual.
Sin embargo, Tissera advirtió que esa disconformidad todavía convive con “las dificultades de la oposición para conformar una verdadera alternativa” capaz de hacer converger el malestar creciente de distintos sectores sociales.
En ese marco, los núcleos de poder económico comienzan a buscar salidas políticas que alternen con el oficialismo, pero sin discutir el rumbo profundo del modelo.
El establishment y la búsqueda de una opción moderada
Para Tissera, ante la crisis de consenso del gobierno, sectores del establishment buscan construir alternativas políticas que puedan presentarse como una opción de centro moderado.
Según señaló, esto suele ocurrir en las fases de crisis de los modelos neoliberales, cuando se intenta articular una propuesta que mantenga el rumbo económico, pero con formas políticas más ordenadas o previsibles.
En esa búsqueda aparecen vínculos con “las opciones más clásicas de las propuestas de derecha”, especialmente con los sectores nucleados alrededor del PRO y del expresidente Mauricio Macri.
El planteo de fondo, según el dirigente cooperativo, es que para esos grupos “el modelo es intocable” y que “el rumbo no se discute”, aun frente a la crisis de credibilidad del gobierno y a los conflictos sociales que se profundizan.
El problema central es el modelo
Tissera retomó una definición del presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Juan Carlos Junio, para señalar que “el problema número uno es el modelo”.
Desde esa perspectiva, las denuncias de corrupción, los desabruptos presidenciales y la crisis de credibilidad del oficialismo son elementos importantes, pero no alcanzan para explicar el momento político.
El núcleo principal de la problemática actual, según su análisis, es “la crisis del modelo económico frente a la sociedad”.
Por eso, el desafío de los sectores opositores no debería limitarse a administrar el descontento, sino a construir “una propuesta económica y política” que configure “un modelo alternativo claro”.
El daño sobre los vínculos sociales y culturales
Tissera sostuvo que el actual gobierno está atacando “fuertemente el conjunto de los vínculos sociales y culturales” que fueron y son constitutivos de la Argentina.
En ese repaso mencionó el “desguace de la educación pública”, la universidad pública, el debilitamiento del Estado como generador de equilibrios sociales y prestador de servicios indispensables para la vida cotidiana.
También señaló el “desmantelamiento del tejido industrial”, especialmente del entramado pyme, la “liquidación de la ciencia y la tecnología” y la eliminación de políticas de memoria, verdad y justicia.
El diagnóstico no apunta solo a medidas económicas aisladas, sino a una transformación regresiva del país, donde se deterioran instituciones, derechos, capacidades productivas y consensos sociales construidos durante décadas.
Transferencia de ingresos y poder concentrado
Uno de los puntos centrales de la columna fue la denuncia de una “transferencia fenomenal de ingresos desde los sectores mayoritarios hacia el poder concentrado”.
Para Tissera, esa transferencia se produce principalmente por la reducción drástica del salario y de los ingresos de la población.
El deterioro del poder adquisitivo no aparece como una consecuencia secundaria del ajuste, sino como un factor estructural del modelo económico.
A su vez, ese modelo promueve la apropiación de recursos naturales por parte de corporaciones extranjeras, en un contexto internacional marcado por la disputa de las potencias mundiales por insumos críticos para la actual fase productiva global.
Desde esa mirada, el debate económico argentino no puede separarse de la geopolítica, la soberanía sobre los recursos naturales y la disputa por quién se apropia de la riqueza producida en el país.
Precios, servicios y transporte como golpe cotidiano
Tissera también señaló que el clima de disconformidad social se profundiza por el crecimiento de los precios de productos y servicios esenciales para la vida cotidiana.
A eso se suma el aumento del transporte público, vinculado a la reducción de subsidios impulsada por el gobierno en el marco del ajuste sobre las cuentas públicas.
“Todo esto horada y horada y horada una parte importante de los ingresos ciudadanos”, sostuvo.
La frase permite sintetizar el impacto concreto del modelo en la vida diaria. No se trata solamente de indicadores macroeconómicos, sino de la pérdida constante de capacidad de compra, movilidad, acceso a servicios y bienestar cotidiano.
La protesta social como dato político central
En la parte final de su intervención, Tissera remarcó que se va generando una situación de creciente conflictividad social.
Allí ubicó las movilizaciones convocadas por sectores del movimiento obrero organizado, la comunidad universitaria y los jubilados.
Sobre estos últimos, destacó que sostienen protestas semanales frente al Congreso y también en Córdoba, más precisamente en la Plaza San Martín de la ciudad capital, todos los días miércoles.
Ese proceso muestra que el malestar no queda encerrado en la opinión pública ni en las encuestas. Se expresa también en las calles, en las organizaciones sociales, en los trabajadores, en la universidad pública y en los sectores previsionales.
Una oposición todavía atrapada en sus disputas internas
El cierre de la columna dejó planteada una tensión política decisiva.
Para Tissera, el rasgo predominante del momento es la pérdida de consenso del gobierno. Frente a eso, los sectores del establishment intentan sostener el rumbo y, al mismo tiempo, trabajan en opciones alternativas.
Mientras tanto, la oposición política se alimenta del conflicto creciente, pero todavía parece “atrapada en sus disputas internas”.
El desafío, según su análisis, es lograr “los acuerdos y la unidad imprescindibles” para salir al encuentro de la sociedad y transformar el desencanto y la indignación en una propuesta política sólida.
En esa clave, la pregunta de fondo no es solamente quién capitaliza el malestar social, sino qué modelo de país puede ofrecer una alternativa real frente a un rumbo que deteriora ingresos, derechos, producción nacional, educación pública, ciencia, tecnología y soberanía económica.
Fuente: Columna de Pablo Tissera para el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos en el programa Desde la Gente.
Fuente: El Resaltador
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