Persecución, resistencia y sindicalismo villamariense, una vida entera de militancia obrera
Un liderazgo que empezó en la escuela primaria
Mucho antes del sindicalismo, Eduardo Belloccio ya mostraba rasgos de organización colectiva. En sexto grado, junto a compañeros y docentes de la escuela José Bianco, organizaban ventas de naranjas y actividades para juntar dinero y realizar un viaje de estudios a Buenos Aires.
“Yo era un poco el líder del curso”, recuerda entre risas. A los doce años, sin saberlo, comenzaba una práctica que marcaría toda su vida, organizar, representar y construir colectivamente.
Un delegado de 22 años en pleno auge sindical
La historia sindical del referente mercantil comienza en 1974, cuando trabajaba en el supermercado Baudino. “Los compañeros me pidieron que fuese delegado gremial y acepté”, recuerda.
El joven trabajador se desempeñaba en el depósito y también realizaba tareas de facturación para compras mayoristas. En un contexto donde el supermercado empleaba a muchísimos trabajadores, hombres y mujeres, sus compañeros comenzaron a verlo como alguien firme para reclamar y representar.
“Me veían firme en mis convicciones”, explica quien en ese momento apenas tenía 22 años y ya asumía responsabilidades gremiales dentro del lugar de trabajo.
La dictadura, los allanamientos y una biblioteca perseguida
La militancia sindical rápidamente comenzó a tener consecuencias durante la dictadura militar. “Me allanaron cuatro veces mi casa”, relata el histórico dirigente.
Las escenas todavía permanecen grabadas en su memoria. Mientras su padre trabajaba y su madre permanecía en la vivienda, las fuerzas represivas revisaban obsesivamente su biblioteca personal.
Uno de los recuerdos más impactantes tiene que ver con un libro de poesía. “Se llevaron una Antología Poética de Alfonsina Storni y le dijeron a mi madre, este libro compromete mucho a su hijo”, cuenta.
El absurdo represivo aparece condensado en esa escena. Un libro de poesía transformado en amenaza política. Para el referente sindical, el objetivo era claro, intimidar.
Preso político en Villa María
En 1977 la persecución escaló. “Me meten preso y estuve dos meses detenido”, relata. Primero permaneció detenido en la comisaría ubicada sobre calle Piedras y la vieja Ruta 9, y luego fue trasladado al centro de la ciudad. “No salí de Villa María, estuve preso acá”, recuerda.
Incluso en medio del horror aparecen escenas insólitas. Cuenta que compartió espacio con un gitano detenido, cuya familia llevaba diariamente abundante comida que luego compartía con otros presos. “Era un banquete lo que le traían y él invitaba”, recuerda.
La experiencia carcelaria marcó profundamente al dirigente, que resume aquellos años como una vida “hiperintensa”.
El gremio mercantil como refugio y escuela sindical
Tras recuperar la libertad, Eduardo ya no tenía trabajo. En 1978, el dirigente mercantil Leslie Árbol lo convocó para sumarse al Sindicato de Empleados de Comercio.
“Me invitó a trabajar al gremio, haciendo cobranzas”, recuerda. Desde entonces comenzó a recorrer empresas recolectando aportes sindicales y consolidando su vínculo con el movimiento obrero organizado.
Allí también empezó una etapa formativa decisiva junto a dirigentes históricos del sindicalismo local. Entre ellos menciona especialmente a Miguel Olaviaga, entonces preso político, y al histórico Lino Calvo, quien había pasado seis años detenido en Sierra Chica. También recuerda la importancia de Héctor Ahumada (militante social y delegado de Casa Baravalle).
“Aprendí muchísimo de todos ellos, en especial de Calvo”, afirma el histórico dirigente mercantil que cada uno dejo su huella en su espirtú de lucha gremial y social.
El secuestro equivocado en plena dictadura
Uno de los episodios más dramáticos de la entrevista ocurre en 1978, cuando salía de una cobranza sindical en la esquina de Buenos Aires y 9 de Julio. “Frenó un Valiant y se bajaron dos tipos que me tiraron al piso del auto”, recuerda.
El sindicalista creyó inmediatamente que se trataba de los servicios de inteligencia. “Pensé, si doblan para la fábrica militar desaparezco y si doblan para Córdoba también”, relata.
Finalmente fue llevado nuevamente a la policía local. Allí descubrieron que no era la persona que buscaban. El error se produjo porque llevaba consigo su credencial sindical y una cartera con documentación gremial.
“No justificaron nada, simplemente me dijeron váyase”, cuenta. Sin embargo, entiende que el mensaje fue otro. “Querían mostrar quién mandaba”.
La CGT intervenida y un sindicalismo paralizado
Al recordar aquellos años, el ex secretario general explica que la CGT existía formalmente, pero estaba intervenida y sin actividad real. “Estaba todo muy quieto y muy bravo”, resume.
Aun así, recuerda figuras importantes del sindicalismo villamariense como Osmar Carrera de la UOM, con quien mantuvo fuerte vínculo político y sindical.
También menciona la presencia de gremios fuertes como bancarios, Luz y Fuerza, Comercio y Correo, aunque todos atravesados por la represión y las limitaciones impuestas por la dictadura.
La democracia y el regreso de los derechos sindicales
La recuperación democrática de 1983 aparece en la entrevista como un punto de inflexión. “Volvieron los derechos laborales y sindicales”, afirma.
Para el histórico dirigente, el retorno democrático significó recuperar herramientas que habían sido prácticamente anuladas durante la dictadura. Y establece rápidamente un paralelismo con el presente.
“Lo que pretende hacer este gobierno actual es parecido, quitar derechos laborales”, sostiene, al comparar ciertas políticas contemporáneas con intentos históricos de debilitamiento sindical.
La renovación sindical y el debate democrático
Consultado sobre la llamada Ley Mucci y el intento de democratización sindical impulsado durante el alfonsinismo, el dirigente tiene una mirada matizada.
Reconoce que limitar permanencias eternas no necesariamente era negativo. “Nadie tiene que estar toda la vida en un lugar”, señala. Sin embargo, también defiende el principio democrático de las elecciones gremiales: “Cada cuatro años hay elecciones y los afiliados deciden”.
La CGT Villa María y el liderazgo de Luis Juárez
Durante los años ochenta comenzó su etapa dentro de la CGT regional. El dirigente recuerda especialmente a Luis Juárez, quien lo convocó para representar al Sindicato de Comercio dentro de la central obrera.
“Lo recuerdo con mucho afecto porque me invitó a sumarme”, afirma.
Con el tiempo, el propio Juárez le pidió que encabezara una lista para conducir la CGT local, iniciando así una etapa que marcaría gran parte de su vida sindical.
Los años noventa y la resistencia en las calles
La década menemista aparece retratada como una etapa de fuerte conflictividad y presencia sindical callejera. “Fue una época de mucha militancia y mucha presencia en las calles”, recuerda.
Sin embargo, el histórico dirigente encuentra diferencias importantes con la actualidad. “En ese momento había más conciencia de clase”, sostiene.
Para el referente sindical, hoy el ataque sobre derechos laborales y estatales afecta tanto al trabajador privado como al público, motivo por el cual considera necesaria la unidad con universitarios, estatales y otros sectores.
“Con Néstor y Cristina vivimos una primavera sindical”
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista llega al hablar del ciclo kirchnerista. “Con Néstor y Cristina vivimos una primavera sindical”, afirma.
El histórico dirigente compara aquella etapa con la situación actual y describe el presente como un tiempo de incertidumbre laboral y desesperación social.
“Hoy vemos siete cuadras de cola de trabajadores buscando empleo”, advierte.
Secretario general: Una CGT más amplia y con mayor presencia
Durante su conducción de la CGT Villa María, la central pasó de tener apenas ocho gremios activos a casi cuarenta organizaciones sindicales integradas.
“Fue una etapa de apertura y unidad, abrir los brazos y que vengan todos”, resume.
En esa etapa también consolidó vínculos con dirigentes como Edgardo Garmendia, a quien luego impulsó para sucederlo en la conducción regional.
El sindicato como militancia cotidiana
Hacia el cierre de esta primera etapa, el histórico referente vuelve sobre una idea central. El sindicato nunca fue para él un escritorio o un cargo administrativo.
“No era sentarse en una silla a cobrar un sueldo, era una actividad permanente”, explica.
Recorrer empresas, visitar pueblos, resolver conflictos, organizar afiliaciones y construir vínculos formaban parte de una militancia cotidiana muchas veces invisibilizada.
“La gente no sabe el esfuerzo que hay detrás de cada organización social”, reflexiona.
La CGT de Villa María y una estructura sindical consolidada
Al repasar la renovación de la CGT Villa María en 2015, el histórico dirigente mercantil reconoce que la central obrera ya llegaba consolidada después de años de crecimiento organizativo.
“Le dejamos una CGT funcionando con muchos gremios y sigue estando así”, afirma al recordar el traspaso de conducción hacia Edgardo Garmendia.
El histórico referente destaca especialmente la continuidad institucional de la central obrera y el trabajo colectivo construido durante años. Incluso hoy, ya jubilado de la conducción formal, sigue participando activamente como asesor permanente de la CGT con resolución nacional.
“Sigo estando y participando como uno más”, resume el dirigente villamariense.
Las calles como lugar natural del movimiento obrero
Uno de los aspectos que más reivindica Belloccio es la presencia permanente de la CGT en los conflictos sociales y laborales. “Lo importante es que la CGT tiene presencia en la calle”, sostiene.
El referente sindical recuerda movilizaciones durante el macrismo y también en la actualidad frente al gobierno de Javier Milei. Para él, el movimiento obrero debe acompañar todas las luchas vinculadas a derechos sociales, educación pública y defensa del Estado.
“No hay marcha de los docentes o de los universitarios donde la CGT no acompañe”, afirma.
Sin embargo, también deja una autocrítica sobre la participación de los propios trabajadores. “Muchos creen que alcanza con que vaya el delegado gremial, pero lo que hace falta es que estén todos en la calle”, advierte.
“Quieren que el aguinaldo sea opcional”
Consultado sobre los debates actuales alrededor de flexibilización laboral, el histórico dirigente responde con dureza.
“Eso es una quita absoluta de derechos”, afirma cuando se le menciona la posibilidad de que el aguinaldo o las vacaciones puedan transformarse en mecanismos “opcionales”.
Para Bellocio, no existe libertad real en ese tipo de decisiones. “Ese trabajador está obligado a aceptar porque está condicionado económicamente”, sostiene.
En ese punto también vuelve a cuestionar el rol de los grandes medios de comunicación. “El movimiento obrero recibe ataques permanentes desde el gobierno y desde medios afines”, señala.
La estigmatización sindical y la disputa cultural
El dirigente mercantil considera que existe una campaña sistemática para desprestigiar a las organizaciones gremiales.
“Nos presentan como vagos, corruptos o ladrones”, resume.
Desde su mirada, detrás de esa construcción existe una intencionalidad política concreta. Debilitar los sindicatos para eliminar barreras frente al poder económico.
“Los gremios son quienes ponen freno al libertinaje económico”, sostiene.
Por eso insiste en que el ataque sobre los sindicatos no es casual. “Ahora directamente quieren eliminar derechos laborales”, advierte.
El Primero de Mayo y la memoria obrera
Al recordar el origen histórico del Día Internacional de los Trabajadores, el referente vuelve sobre los mártires de Chicago y la lucha por la jornada laboral de ocho horas.
“Fueron a reclamar por las ocho horas de trabajo y los ahorcaron”, recuerda.
Para el referente, esa memoria sigue siendo actual porque demuestra que cada derecho laboral conquistado implicó conflicto, organización y lucha colectiva.
De Villa María a Sudáfrica y Liverpool
Uno de los tramos más inesperados de la entrevista aparece cuando cuenta sus experiencias internacionales vinculadas a la Organización Internacional del Trabajo. “Me especialicé mucho en previsión social”, explica.
En 2014 viajó a Sudáfrica representando a trabajadores en charlas sobre jubilación y salud laboral. Luego participó de otro encuentro internacional en Liverpool. “Había cuatro mil trabajadores de todo el mundo”, recuerda.
El dirigente villamariense destaca especialmente el reconocimiento internacional del sindicalismo argentino. “Los trabajadores argentinos tienen prestigio en el mundo desde la época de Perón”, afirma.
Sudáfrica y las marcas visibles de la desigualdad
La experiencia africana también dejó fuertes reflexiones sociales y políticas.
El referente sindical relata escenas cotidianas que lo impactaron profundamente. Desde trabajadores negros limpiando pisos de rodillas hasta sistemas de seguridad armados custodiando joyerías propiedad de blancos.
“Todavía quedaban marcas muy visibles del apartheid”, reflexiona durante la entrevista.
Para Bellocio, esos viajes le permitieron entender que las desigualdades sociales y económicas pueden adoptar distintas formas, pero mantienen una lógica común de subordinación y exclusión.
Héctor Recalde y la formación sindical
Otro de los nombres centrales de esta segunda parte es Héctor Recalde, histórico abogado laboralista y referente del peronismo sindical.
El histórico dirigente villamariense recuerda una fuerte amistad con él y destaca especialmente la creación del Instituto de Formación Sindical que lleva su nombre.
“Tenemos que volver a poner en marcha el Instituto Héctor Recalde”, afirma.
La idea, explica, es recuperar espacios de formación política, sindical y social para nuevas generaciones de dirigentes.
El Pensamiento Nacional y la articulación con la universidad
Bellocio también recuerda otra experiencia impulsada junto a la universidad, el ciclo “Pensamiento Nacional”.
Por esos encuentros pasaron intelectuales, periodistas y dirigentes políticos vinculados al campo nacional y popular.
“Hace falta reflotar esos espacios de formación y debate”, sostiene.
El dirigente considera que hoy más que nunca el movimiento obrero necesita construir cuadros formados política y culturalmente para enfrentar los desafíos actuales.
Peronismo cordobés y crítica al schiarettismo
Hacia el final de la entrevista, el sindicalista deja una definición política contundente sobre el peronismo cordobés. “El schiarettismo tiene una mirada muy liberal y dejó afuera la pata sindical”, sostiene.
También cuestiona el rol de dirigentes que acompañaron medidas del gobierno nacional actual. “Eso es anti peronista”, afirma al referirse al respaldo parlamentario a reformas impulsadas por Javier Milei.
En contraposición, observa con expectativa el crecimiento político de Axel Kicillof y la posibilidad de recuperar una agenda más vinculada a derechos laborales y participación sindical.
Sesenta años de militancia
El cierre de la entrevista funciona casi como síntesis biográfica. “Sigo militando con las mismas ganas y el mismo compromiso”, afirma.
Bellocio recuerda que comenzó a trabajar a los trece años repartiendo diarios en bicicleta y que desde entonces nunca dejó la actividad social, sindical y cultural. “Tengo sesenta años de militancia sindical y setenta de militancia social”, resume.
Sindicalista, poeta y hombre de la cultura
Además de dirigente gremial, el referente mercantil también desarrolló una intensa actividad cultural y literaria. Publicó seis libros, integra la Sociedad Argentina de Escritores y participa activamente de la vida cultural de Villa María y del país.
“No es que uno quiera ser escritor, sos o no sos”, dice al hablar de poesía.
La frase parece resumir también toda su vida. Militante, sindicalista, dirigente social, poeta y formador. Distintas facetas de una misma identidad atravesada por la organización colectiva y la participación pública en el marco de defender derechos.
Fuente: Entrevista en exclusiva para Revista Vértices Eduardo Belloccio.
Fuente: Presidencia de la Nacón
Foto: Junto A Hugo Moyano Cuando Inauguró El Sanatorio De Los Camioneros (Hoy La Cañada)
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