Producción, empleo y mercado interno, claves para defender a las pymes
El mercado interno como punto de partida
En su aniversario, APYME hizo público un documento en el que plantea que “la crisis de las pequeñas y medianas empresas no se resolverá con políticas neoliberales o anarcocapitalistas”.
Según la lectura recuperada por Herrera, esas políticas “privilegian el mercado externo en lugar del mercado interno” y hacen “del ajuste su programa económico estructural”.
La advertencia apunta a un modelo que debilita el consumo, reduce la actividad, encarece el financiamiento y deja sin herramientas a quienes producen en el territorio.
El mercado interno aparece como un punto central porque las pymes dependen de la capacidad de compra de la población.
Cuando caen los salarios, cuando se retrae el consumo y cuando se achica la demanda, el impacto se siente rápidamente en talleres, fábricas, comercios, servicios y economías regionales.
Por eso, el documento de APYME no se queda solo en el diagnóstico de una situación crítica.
Como señaló Herrera, no se limita a describir “una situación verdaderamente calamitosa para un sector que genera el 80% del empleo”, sino que avanza en propuestas concretas para superar el deterioro productivo.
El Estado como herramienta de equilibrio
Uno de los puntos destacados por Herrera es el rol decisivo que debe cumplir el Estado.
El documento de APYME plantea la necesidad de restablecer “regulaciones orientadas a la equidad y la justicia distributiva”.
Esta mirada ubica al Estado como una herramienta necesaria para ordenar la economía, proteger el trabajo, sostener la producción nacional y equilibrar relaciones profundamente desiguales entre actores económicos con capacidades muy distintas.
El planteo también incluye “el control de los capitales especulativos” y “la fiscalización de las actividades extractivas”, con el objetivo de que “la riqueza natural de los argentinos financie el desarrollo del conjunto social”.
Desde esta perspectiva, defender a las pymes implica discutir también cómo se distribuye la riqueza, qué sectores cargan con el mayor esfuerzo y qué tipo de desarrollo necesita el país para sostener empleo, producción y comunidad.
Reindustrialización y economías regionales
Entre los puntos propuestos por APYME para el debate, Herrera señaló como central “un programa de reindustrialización y planificación estratégica”.
Ese programa debería integrar “a las pequeñas y medianas empresas y al trabajo”, incluyendo necesariamente “a las economías regionales”.
La definición es importante porque no piensa la producción solo desde los grandes centros urbanos, sino también desde los territorios donde las pymes sostienen empleo, arraigo y actividad local.
La reindustrialización aparece así como una tarea económica y social.
No se trata solamente de producir más, sino de reconstruir cadenas de valor, recuperar capacidades, fortalecer proveedores, sostener oficios y garantizar que el trabajo vuelva a ocupar un lugar central en el desarrollo nacional.
En un país con fuerte diversidad territorial, las economías regionales necesitan planificación, crédito, infraestructura, protección y mercado interno.
Sin esas condiciones, muchas pequeñas y medianas empresas quedan expuestas a una competencia desigual y a costos imposibles de sostener.
Una reforma tributaria con mayor equidad
Otro de los ejes retomados por Herrera es la necesidad de una “reforma tributaria progresiva y segmentada”.
El objetivo, según el documento de APYME, es “aliviar la presión sobre el consumo y aumentarla sobre la renta y el patrimonio”.
Esta propuesta permite discutir cómo se distribuyen las cargas fiscales y sobre quiénes recae el mayor peso del sostenimiento del Estado.
En un contexto de caída del consumo, altos costos y pérdida del poder adquisitivo, cargar más presión sobre quienes compran, trabajan o producen puede profundizar la crisis.
Por eso, la propuesta apunta a ordenar el sistema tributario con criterios de mayor equidad.
Una reforma progresiva permitiría diferenciar realidades económicas muy distintas.
No es lo mismo una pequeña empresa que sostiene empleo local que un gran actor concentrado con capacidad de especulación, renta o acumulación patrimonial.
Crédito productivo y banca de desarrollo
Herrera también destacó la importancia de avanzar en la “democratización del crédito” y en una “banca de desarrollo”.
El acceso al crédito es una condición fundamental para sostener la actividad pyme.
Sin financiamiento razonable, muchas empresas no pueden invertir, comprar insumos, renovar maquinaria, sostener capital de trabajo o atravesar períodos de caída en las ventas.
En ese sentido, APYME propone “modificar la ley de entidades financieras” para dar a esta actividad “carácter de servicio público”.
La definición apunta a que el crédito deje de estar pensado únicamente como negocio financiero y vuelva a vincularse con el desarrollo productivo.
Para las pequeñas y medianas empresas, una banca orientada al desarrollo puede ser la diferencia entre sostenerse o cerrar.
También puede ser una herramienta para fortalecer cooperativas, economías regionales, industrias locales y proyectos que generan empleo genuino.
Empleo registrado y protección social
El documento de APYME también “rechaza la reforma laboral regresiva” y propone “fomentar el empleo registrado mediante regímenes promocionales para las pequeñas y medianas empresas sin afectar al sistema previsional”.
La formulación es importante porque diferencia la promoción del empleo de la pérdida de derechos.
No se trata de precarizar para bajar costos, sino de generar condiciones que permitan sostener trabajo formal sin debilitar la protección social.
En la mirada de Herrera, este punto muestra que el debate pyme también es un debate laboral.
Si las pequeñas y medianas empresas caen, también cae el empleo registrado, se debilitan los aportes, se afecta la seguridad social y se profundiza la vulnerabilidad de miles de trabajadores y trabajadoras.
Por eso, una agenda productiva necesita cuidar al mismo tiempo la producción, el trabajo y el sistema previsional.
Una política pyme sin mirada laboral queda incompleta.
Una política laboral sin entramado productivo que la sostenga también resulta insuficiente.
Propuestas para una salida productiva
Herrera remarcó que “no se trata solo de diagnosticar una situación que a esta altura todos sabemos que es insostenible económica y socialmente”.
El valor del documento de APYME está en que ofrece “propuestas concretas” y “una serie de ejes abiertos al debate”, pero necesarios para revertir el deterioro de la producción nacional.
La crisis de las pequeñas y medianas empresas no afecta solo a un sector empresario.
Afecta al trabajo, al consumo, a las economías regionales, a los barrios, a las familias y a las comunidades.
Por eso, defender a las pymes también implica defender el empleo, el mercado interno y una economía con capacidad de sostener la vida cotidiana.
En esa clave, el análisis permite recuperar una discusión de fondo.
La Argentina necesita volver a pensar cómo produce, cómo distribuye, cómo financia su desarrollo y qué lugar ocupan las pequeñas y medianas empresas en la construcción de un modelo económico más justo, integrado y sostenible.
Fuente: Intervención de Pablo Herrera para el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, sobre el documento de APYME en el marco de sus 39 años.
Fuente: Foto Perfil
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