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Pueyrredón, el estratega político detrás de la independencia

En exclusiva para Revista Vértices. El análisis de Jorge A. Daher recupera la figura de Juan Martín de Pueyrredón como una pieza estratégica del proceso independentista, no solo desde su rol institucional como Director Supremo, sino como articulador político, económico y logístico del proyecto sanmartiniano. Lejos de una mirada meramente conmemorativa, el texto propone una relectura de su liderazgo en clave de construcción colectiva, destacando su capacidad para movilizar recursos, coordinar territorios y sostener una visión continental en un contexto adverso. Desde el vínculo con José de San Martín hasta su rol en el reconocimiento internacional de la independencia, la figura de Pueyrredón aparece como un actor central en la arquitectura política que hizo posible lo que, en su tiempo, parecía imposible

Cada 13 de marzo se recuerda el fallecimiento de Juan Martín de Pueyrredón, una de las figuras fundamentales del proceso emancipador sudamericano y un aliado decisivo de José de San Martín para llevar a cabo su Plan Continental. 

 

Su vida y acción política fueron determinantes para consolidar el proyecto independentista desde las provincias de cuyo, y en especial San Luis, por quien fue representante ante el Congreso de Tucumán. Posteriormente fue proclamado Director Supremo de las Provincias Unidas y aliado político indispensable para sostener la emancipación del imperio español en mano del General San Martín.

 

Nació en Buenos Aires un 18 de diciembre de 1777, fue un militar, político y es considerado uno de los personajes más importantes de la guerra de la independencia. Su padre fue de origen francés, de profesión comerciante y su madre porteña, fue el sexto hijo de una familia muy numerosa. Esta sepultado en la Recoleta y tuvo 3 hijos.

 

Estuvo varios años por España, Francia e Inglaterra y regresó al país en 1805. Allí se nutrió de los movimientos revolucionarios, del cual, años posteriores será referencia indiscutida. Participó activamente en la Reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas en 1806 y se destacó como héroe en el combate de Perdriel, hoy partido de San Martín.  

 

Como Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata (1816/1819) ejerció la conducción política en un momento crucial en la lucha por la libertad. Sin una conducción política como la de Pueyrredón posiblemente no estaríamos hablando del éxito del Plan Continental de San Martín. Fue precisamente Pueyrredón, en su rol de triunviro, quien encargó a San Martín la formación del Cuerpo de Granaderos a Caballo en 1812.

 

Siendo Director Supremo, Pueyrredón se convirtió en uno de los principales impulsores de la campaña libertadora encabezada por San Martín. Su apoyo político, económico, estadista y logístico fue clave para la organización del Ejército de los Andes, que partió desde la región de Cuyo para liberar Chile y posteriormente Perú.

 

En ese contexto, las provincias cuyanas desempeñaron un rol fundamental. San Luis, junto con Mendoza y San Juan, aportaron hombres, recursos y logística para sostener el enorme esfuerzo que implicaba preparar una expedición militar a través de la cordillera. El respaldo de Pueyrredón permitió coordinar ese trabajo colectivo, fortaleciendo el proyecto independentista que culminaría en el histórico Cruce de los Andes. Su estada en San Luis fue consecuencia de haber sido sustituido del primer triunvirato, desde 1812 hasta la Independencia Nacional, 1816.

 

Precisamente la amistad de Pueyrredón y San Martín comenzó en San Luis, al pie de las Sierras, en el lugar conocido hoy como la ‘Aguada de Pueyrredón’, desde 1814, el Libertador por entonces, gobernador de  Cuyo, con residencia en Mendoza. Además de las innumerables cartas entre ellos, móvil comunicacional por excelencia de la época, destacamos la escrita antes del cruce de la cordillera:

 

“el Director Supremo detalla el enorme esfuerzo realizado para abastecer al ejército: ponchos, frazadas, charqui, sables, recados, tiendas de campaña y todo tipo de provisiones necesarias para sostener la campaña. En ese texto, Pueyrredón concluye: “Va el mundo. Va el demonio. Va la carne”... y no hay más…no sé como lo pagaré y carajo no me vuelva a pedir más sino quiere recibir la noticia de que he amanecido ahorcado en un tirante de la fortaleza…todo, todo, lo pedido va…”

 

Quizá el primer diplomático del País. Además de consejos y sugerencias a San Martin respeto de constituir batallones para combatir en Chile, genera recomendaciones, que el Padre de la Patria respeta a rajatablas, indicando que “la victoria no da derecho, gobernar con austeridad, sin soberbia ni maltratos”.

 

Como Director, logra el reconocimiento de Norte América a la Independencia de las Provincias Unidas, tarea que le demando varios años. Esto luego facilitó que países europeos también la reconozcan.   

 

Finaliza una de sus correspondencias al General cuando se informa de la victoria de Chacabuco expresando: ¡¡Gloria al restaurador de Chile!! Y “no se ha visto un director que tenga igual confianza en un general y tampoco un general que la merezca más que ud.”

 

Por todo ello, el patriota Juan Martín de Pueyrredón fue conocido como ‘el hacedor de imposibles’, un dirigente capaz de movilizar recursos y voluntades para concretar un proyecto que parecía inalcanzable.

 

Bibliografía: “Juan Martín de Pueyrredón” de Adrián Beccar Varela. Ed. 1924 y Wikipedia.

 

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Autor

Jorge Daher

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