Reforma tributaria, consumo y nuevos desafíos para pymes y cooperativas
Un nuevo desembolso bajo las condiciones del FMI
Ernesto Giacomini señaló que recientemente “el FMI volvió a desembolsar 1.000 millones de dólares como parte del programa de pagos de la exorbitante deuda externa que Macri tomó y que Milei profundiza”.
El desembolso se produjo, según explicó, aun cuando el Gobierno no cumplió con todas las metas acordadas. En sus palabras, el organismo decidió avanzar “haciéndose el chancho rengo por el incumplimiento del Gobierno de las metas, o mejor dicho, de los condicionamientos”.
La aclaración permite poner el foco en el carácter político de esos compromisos. No se trata solamente de indicadores técnicos o contables. Las metas exigidas por el Fondo condicionan el presupuesto, los ingresos, el sistema previsional, los impuestos y las políticas económicas que afectan la vida cotidiana de millones de personas.
Pese al incumplimiento, “el organismo elogió el modelo de ajuste y la contrarreforma laboral”, aunque también “exigió más apriete a trabajadores y jubilados para que las metas fiscales se cumplan”.
Una sociedad golpeada por el ajuste
Giacomini ubicó estas nuevas exigencias en un contexto social marcado por la pérdida de ingresos. Habló de “un pueblo diezmado en sus ingresos por el ajuste, los tarifazos, la desregulación económica, la inflación, las paritarias a la baja y la caída del empleo”.
En ese escenario, el FMI reclama una reforma tributaria. Sin embargo, el analista aclaró que no se trata de “una reforma progresiva”, orientada a que quienes poseen mayores riquezas aporten más.
Por el contrario, se trataría de “una reforma para que más trabajadores paguen el impuesto a las ganancias”. De concretarse, la presión fiscal volvería a crecer sobre quienes dependen de sus salarios, en lugar de concentrarse sobre los grandes patrimonios y los sectores con mayor capacidad económica.
La contradicción señalada es evidente. Mientras se sostiene que el objetivo es mejorar las cuentas públicas, las principales medidas reclamadas vuelven a recaer sobre los ingresos laborales y populares.
El sistema previsional bajo presión
El Fondo también exige “una reforma previsional para que haya menos jubilaciones y haberes aún más bajos”, advirtió Giacomini.
La afirmación pone en discusión qué sectores son convocados permanentemente a realizar esfuerzos para alcanzar las metas fiscales. Los jubilados y las jubiladas ya enfrentan una pérdida sostenida del poder adquisitivo, el aumento de medicamentos, alimentos y servicios básicos.
En ese contexto, una nueva reforma previsional podría limitar derechos, endurecer las condiciones de acceso a las jubilaciones y reducir todavía más el valor de los haberes.
Para Giacomini, vuelve a quedar claro que “para Milei y para el FMI, la casta somos todos y todas, menos los superricos y las corporaciones”.
Beneficios para los patrimonios más altos
El análisis también cuestionó por qué el FMI no reclama medidas sobre los sectores de mayores ingresos. “Si tan preocupado está por las metas fiscales, no le pide al Gobierno que vuelva atrás con la baja del impuesto a los bienes personales, es decir, al patrimonio de los millonarios”.
La misma pregunta se extiende a la reducción de retenciones y a otros beneficios destinados a grandes actores económicos.
Según Giacomini, allí aparece una de las principales contradicciones del discurso fiscal. Se reclaman sacrificios a trabajadores, jubilados y sectores medios, mientras se sostienen reducciones impositivas, facilidades y ventajas para quienes poseen grandes patrimonios.
“La pista está en aquello que Milei conceptualiza como los argentinos de bien, algo que en campaña quizás no se entendió bien, pero que hoy queda clarísimo”, sostuvo.
Para esos sectores, agregó, “sí hay baja de impuestos, facilidades y beneficios de todo tipo”.
La mayoría queda fuera de los beneficios
Frente a los sectores beneficiados por el modelo, Giacomini colocó a la gran mayoría de la población. De manera irónica, habló de “los y las argentinas del mal”, quienes no poseen “enormes extensiones de campos fértiles” ni son propietarios o accionistas mayoritarios de empresas mineras, energéticas, financieras o petroleras.
Tampoco son concesionarios de la hidrovía ni forman parte de “los potentados grupos empresarios de la Argentina y el extranjero”.
Se trata de ciudadanos y ciudadanas que, según el análisis, “jamás gozarán ni del RIGI, ni del SuperRIGI, ni de la desregulación económica, ni nada”.
La mayoría social queda así afuera de los regímenes especiales, las exenciones y los incentivos otorgados a los grandes capitales. En cambio, debe soportar “sobre nuestras espaldas el ajuste de la motosierra para cubrir las incumplibles metas fiscales que exige el FMI”.
Quién paga el costo del endeudamiento
Para Giacomini, la pregunta de fondo es clara. “¿Quién paga los platos rotos del sobreendeudamiento externo?”.
El interrogante permite conectar la deuda con las decisiones cotidianas del Gobierno. El pago al Fondo no es un proceso alejado de la sociedad. Se sostiene con recortes presupuestarios, pérdida de ingresos, reducción de políticas públicas, aumento de impuestos sobre trabajadores y presión sobre el sistema previsional.
El analista sostuvo que las políticas actuales generan “una enorme transferencia de recursos de los sectores medios y populares hacia las cuentas del FMI y de los sectores concentrados de la economía”.
Desde esa perspectiva, el ajuste no es solamente una política para ordenar las cuentas públicas. También modifica la distribución del ingreso y de la riqueza, trasladando recursos desde la mayoría de la población hacia acreedores y grupos económicos privilegiados.
Un ajuste que alimenta nuevos ajustes
Giacomini advirtió que, si no se establece un límite, “el ajuste lo seguiremos pagando los y las ciudadanas de a pie”.
La experiencia de los últimos años muestra que el cumplimiento de una meta fiscal abre paso a nuevas exigencias. Cada desembolso viene acompañado por revisiones, condicionamientos y reclamos de reformas adicionales.
Trabajadores, jubilados, consumidores y sectores medios terminan absorbiendo el costo mediante salarios más bajos, pérdida del empleo, aumentos tarifarios y reducción de derechos sociales.
El cierre de la intervención resume esa dinámica. Se trata de “un ajuste que no tiene fin y que solo lleva a más ajustes”.
Fuente: Intervención de Ernesto Giacomini para el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos
Fuente: Foto Infoempresas
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