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Rodolfo Filiponi del interior productivo al armado Kicillof-Caserio

En Villa Carlos Paz, con la participación de cerca de 300 dirigentes, comenzó a tomar forma un espacio político que busca proyectarse hacia el 2027 con Axel Kicillof como una de sus referencias centrales. Convocado por Carlos Caserio en Córdoba, el encuentro reunió a intendentes, exintendentes y referentes territoriales como Rodolfo Filiponi, exintendente de Pascanas y voz del sudeste cordobés, quien planteó la necesidad de “empezar a debatir lo que viene” frente a un escenario de crisis social, económica y política. Asi es como arranca el piso de una armado político con fuerte impronta justicialista con los ejes en la defensa del trabajo, la producción y un Estado orientado a las mayorías.

 

Un encuentro que nace desde la coyuntura y proyecta al 2027

 

“Mi caso puntual surge porque Carlos Caserio… me habrá considerado como un dirigente al cual se podía invitar a esta reunión”. Así comienza a explicarse la participación en el encuentro de Villa Carlos Paz, que “se subió en el marco de la visita del Congreso de Seguridad… y se aprovechó eso para este encuentro”. La convocatoria no fue menor, ya que “terminó siendo la participación de cerca de 300 dirigentes, actuales intendentes, exintendentes como mi caso, y otra gente de la zona”.

 

El diagnóstico aparece rápidamente articulado con el sentido político del encuentro. “Me pareció adecuado, en el momento de la coyuntura aquí de la Argentina, comenzar a sentarse con compañeras y compañeros para empezar a debatir lo que ya es necesario plantearse con vistas al 2027”. Allí se instala el eje central, no como un lanzamiento electoral inmediato sino como un proceso de construcción política.

 

Ese proceso tiene una definición clara. “No queremos seguir teniendo un Estado… que debe estar en servicio de las grandes mayorías populares… que se encargue de apalearlos permanentemente”. La crítica se vuelve concreta cuando menciona que “hoy mismo sectores de discapacitados… niños y niñas en silla de ruedas… trabajadores del área de salud… se van a apalear permanentemente, tal cual como los jubilados”.

 

El cierre del eje sintetiza el espíritu del encuentro. “Esto es el inicio de conversaciones”, una frase que se repite como clave interpretativa de todo el proceso .

 

Estado, modelo económico y disputa de sentido

 

La discusión no se limita a la organización política sino que avanza sobre el modelo de país. “Hay otro proyecto, hay otra alternativa, la alternativa del Estado”. Pero inmediatamente aparece la crítica al presente. “Hoy el Estado está presente, pero para beneficiar a los sectores financieros… a los grupos concentrados”.

 

El contraste es directo. “En contra de jubilados, discapacitados, estudiantes, trabajadores, pymes… incluso grandes empresarios de la burguesía nacional”. Desde esa lógica, el problema no es la existencia del Estado sino su orientación.

 

La formulación se vuelve más contundente cuando plantea el horizonte deseado. “Hay otra posibilidad, que es el Estado presente, pero en beneficio de la gran mayoría popular”. En ese marco, Axel Kicillof aparece como una referencia emergente. “Axel es una de las propuestas… que ya empieza a visibilizarse a nivel nacional”.

 

El eje no se construye desde una candidatura cerrada sino desde una disputa de sentido sobre el rol estatal. La política deja de ser solamente electoral para transformarse en una discusión sobre el modelo de desarrollo.

 

Peronismo cordobés y crisis de representación

 

El análisis sobre el peronismo en Córdoba es más introspectivo. “Quedé fuera de toda participación… no tengo hoy conocimiento más allá de lo que puedo leer”, reconoce, pero aun así plantea una definición fuerte. “Es un momento intenso… donde el peronismo de Córdoba amerita un debate amplio y despojado de ombliguismos”.

 

La comparación con la derecha introduce una lectura estratégica. “La derecha por intereses se une rápidamente… cuando los sectores populares nos diferenciamos”. Esta asimetría organizativa aparece como uno de los problemas estructurales del campo nacional.

 

A su vez, denuncia una construcción simbólica instalada. “Se ha instalado la demonización de los sectores populares… en contraposición a lo que parecen ser los santos de la política”. Y refuerza esa idea con ejemplos de doble vara judicial y mediática.

 

El interrogante queda abierto. “¿Dónde va a estar parado el peronismo cordobés?”. No hay respuesta cerrada, pero sí una invitación al debate como condición de reconstrucción política.

 

Economía, crisis social y deterioro cotidiano

 

El diagnóstico económico atraviesa toda la entrevista con ejemplos concretos. “Se está destruyendo empleo a mansalva… las empresas van cerrando sus puertas… pasar por el centro de Córdoba es como ir al desierto”.

 

La caída del consumo aparece como indicador central. “Si no hay tarifas más bajas o liquidación por cierre, directamente no hay gente”. Y lo traduce a la vida cotidiana. “Para el trabajador el gustito de un asado… tenés que pagar 25 lucas el kilo”.

 

La pregunta implícita es estructural. “¿Una familia cómo afronta esas cosas?”. Allí se articula la crisis económica con la crisis social, especialmente en la clase media trabajadora.

 

Este eje no se presenta como un dato aislado sino como consecuencia de un modelo. “Esto es culpa de la política nacional”. De ese modo, el análisis local se vincula directamente con la orientación macroeconómica.

 

Reforma laboral y conflicto con el campo popular

 

Uno de los momentos más duros aparece en la definición sobre la reforma laboral. “Para mí es la reforma de precarización y de esclavitud laboral”. No hay matices en la caracterización.

 

La acusación se dirige directamente a quienes la votaron. “El que votó a favor… es un traidor a las clases trabajadoras”. Y profundiza el argumento. “Esto de modernización no tiene nada… pérdida de derechos, de negociaciones colectivas, de indemnizaciones”.

 

También cuestiona uno de los argumentos centrales del oficialismo. “La industria del juicio no existe… el porcentaje de juicios laborales es insignificante”. Aquí aparece un intento de desmontar el sentido común económico dominante.

 

Este eje conecta con la idea general del proyecto político. La defensa del trabajo y de los derechos laborales como núcleo del campo nacional.

 

Geopolítica, guerra y soberanía

 

El análisis escala hacia el plano internacional con una crítica fuerte. “Nos han metido a hacer una guerra que no nos corresponde… que no tiene que ver con la esencia del pueblo argentino”. La referencia es explícita. “La de Israel con sus intereses, la de Estados Unidos con sus intereses”. Y remarca que “nada tiene que ver con el pueblo argentino”.

 

La comparación con Malvinas introduce una dimensión histórica. “Por lo menos era nuestro territorio”. En cambio, el presente aparece como una subordinación geopolítica. Este eje refuerza la idea de soberanía como componente del proyecto nacional. No solo en términos económicos sino también en política exterior.

 

Cierre político y horizonte de construcción

 

El final de la entrevista condensa el posicionamiento personal. “No me arrogo la representatividad de nada… sí la posibilidad de ser un granito de arena”. La construcción aparece como colectiva y abierta.

 

El llamado es explícito. “El requisito es tener ganas de sentarse a debatir… sin tapujos, sin presiones”. No hay condiciones previas ni alineamientos cerrados. La crítica al gobierno se mantiene hasta el final. “La masacre que está generando la derecha en el gobierno”. Pero el cierre no es solo denuncia sino propuesta.

 

La síntesis es clara. “Que la Argentina dentro de un par de años… esta aventura libertaria… sea simplemente una pesadilla que se quede atrás”. El texto deja una conclusión política nítida. No se trata solo de una reunión o de un dirigente, sino del intento de reabrir una discusión de fondo sobre el país, su modelo y su futuro.

 

Fuente: En exclusivo para Revista Vértices.

 

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