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San Martín de carne y hueso: historia, valores y soberanía

A 176 años de la muerte del general José de San Martín, Revista Vértices reunió en Villa María a Daniela Adrover, Miguel Rolando y Juan Sebastián Ríos para pensar al Libertador más allá del bronce: el militar, el estratega, el padre, el hombre de carne y hueso. Tres miradas distintas —la académica, la militante y la institucional— que terminan coincidiendo en una misma pregunta: qué de San Martín sigue vivo y qué de su legado todavía está por recuperarse.

Mucho más que el militar

 

Durante décadas, la construcción historiográfica sobre San Martín estuvo concentrada en sus campañas militares, y particularmente en la epopeya del Cruce de los Andes. Daniela Adrover cree que comprenderlo de verdad exige ampliar esa mirada. "Primero la historiografía argentina de fines del siglo XIX lo definió fundamentalmente como un tipo militar, un hombre que se encargó de llevar adelante la campaña militar del Cruce de los Andes", explica. Las corrientes revisionistas posteriores sumaron otros aspectos de su personalidad, pensamiento y capacidad estratégica.

 

Por eso propone no elegir entre representaciones: "San Martín no es ni un extremo ni el otro, es una combinación de todos los factores que lo forman. Entonces San Martín es un político, es un estratega y es un militar". Para Adrover, esa combinación explica por qué cuesta encontrar una personalidad semejante en la historia argentina —y por qué conocerlo bien exige reconstruir su formación en España, su regreso al Río de la Plata, sus estrategias, su llegada a Perú y las circunstancias de su partida hacia Europa.

 

La mirada de quien fue granadero

 

Miguel Rolando llega a San Martín por otro camino: fue granadero, y esa experiencia le cambió para siempre la forma de acercarse al Libertador. "Yo como fui granadero tengo otra versión. Yo viví lo que fue el ejército de él, digamos. No estuve, por supuesto, en esa época, pero uno se siente realmente como si fuera en esa época", dice.

 

Se define como profundamente sanmartiniano, y esa identificación se volvió trabajo concreto: junto con otros camaradas reservistas, da charlas en escuelas e instituciones combinando su experiencia como soldado con la difusión histórica. "Damos charlas en las escuelas, ya sea contando nuestra experiencia como soldados granaderos y hablando también un poco de historia, de su historia", cuenta.

 

El Paseo del Granadero Reservista

 

Esa voluntad de sostener el legado sanmartiniano tomó forma concreta en Villa María: el Paseo del Granadero Reservista, una iniciativa que le llevó años de gestiones. "Hemos logrado fundar el Paseo del Granadero Reservista, acá en Villa María, que es un logro que hace ocho años que lo venimos buscando, desde que nos fundamos", recuerda Rolando.

 

Detrás hay una preocupación por lo que una generación deja a las siguientes: "Nosotros nos vamos de esta vida y no queda nada, es como si hubiésemos pasado sin pena ni gloria. Entonces, ¿qué mejor forma de hacer algo por la historia de San Martín acá en Villa María?". El camino no fue fácil —hubo que golpear muchas puertas, algunas que nunca se abrieron y otras que sí, hasta lograr un espacio que conecta a los reservistas con la memoria sanmartiniana de la ciudad.

 

Una vigencia que atraviesa los siglos

 

¿Cómo trasladar los principios sanmartinianos al siglo XXI? Adrover encuentra una respuesta en la experiencia de San Martín como gobernador de Cuyo entre 1814 y 1817, y en la huella que dejó en Mendoza. Ahí aparece un San Martín formador, conductor, líder —con estrategias y principios que se pueden recuperar hoy en lo educativo, lo social, lo económico. "Muchas de las estrategias que él planteó en su momento son cuestiones que se podrían bajar hoy en cualquier ámbito de la vida", sostiene.

 

"San Martín es un hombre que ha sobrevivido a la historia y que es permanente", resume.

 

Las Máximas y el San Martín padre

 

Hay un San Martín alejado de los campos de batalla, y una de las puertas para conocerlo son las Máximas que escribió para su hija Merceditas. Adrover encuentra ahí valores que trascienden el siglo XIX: "Uno si lee esas doce máximas va a entender que no se trata de una cuestión ni autoritaria ni por imposición, sino de un padre que le está dando a su hija y que le está dando el futuro". Y agrega: "Esas doce máximas vos las sacás del siglo XIX, las traés a hoy y se aplican perfectamente".

 

Rolando recuerda haberse sorprendido en una charla escolar al ver las Máximas expuestas en un cartel grande, usadas por los docentes como referencia para sus alumnos. Para él, ese material debería estar en muchas más instituciones.

 

¿Cuánto San Martín queda en las escuelas?

 

La educación es, para Rolando, una deuda pendiente. Las charlas que da junto a sus camaradas le permiten preguntar directamente a estudiantes y docentes cuánto saben del Libertador. "San Martín está muy olvidado en la escuela", considera. Según su experiencia, aparece en algunos años puntuales de la primaria y después pierde lugar: "Lo vemos nosotros porque lo preguntamos cuando damos las charlas. Preguntamos en qué momento hablan de San Martín. Y te lo dicen quizás en sexto grado, un poco en quinto grado y después ya no".

 

No busca desplazar a otras figuras históricas, aclara, sino conseguir una presencia más sostenida de quienes protagonizaron los momentos fundamentales de la historia argentina.

 

Recuperar el legado es construir soberanía

 

Juan Sebastián Ríos conecta las reflexiones de Adrover y Rolando con un concepto central: soberanía. Para él, recuperar el pensamiento sanmartiniano y reforzar su presencia educativa no es solo un ejercicio de memoria. "Yo creo que a partir de ese recuperar es donde se construye soberanía", plantea. Si se mira transversalmente la trayectoria del Libertador, dice, el concepto aparece en distintas dimensiones de sus decisiones: "Recuperar el legado tiene que ver justamente con esa defensa de soberanía nacional".

 

La historia familiar detrás del Libertador

 

Hay aspectos menos conocidos de la vida de San Martín que, según Adrover, todavía necesitan más trabajo historiográfico. Su familia ocupó un lugar central en una vida atravesada por campañas militares, responsabilidades políticas, desplazamientos y largas separaciones —y que, tras la etapa cuyana y el proceso libertador, terminaría llevándolo de vuelta a Europa. Adrover explica también que la descendencia directa del Libertador se extinguió: tuvo una hija y después nietas, pero esa línea familiar no continuó.

 

"Es una deuda que tenemos nosotros para con la sociedad", dice sobre estos aspectos todavía poco conocidos.

 

Un Cruce de los Andes permanente

 

¿Necesita la Argentina de hoy un nuevo Cruce de los Andes? Adrover traslada la pregunta de la geografía a una metáfora de la propia experiencia nacional: "La Argentina tiene Cruce de los Andes todos los días. La historia argentina es un Cruce de los Andes permanente". Encuentra ahí una historia de resiliencia y patriotismo que se repite en distintas generaciones: "Argentina es un Andes permanentemente, todos los días".

 

Una epopeya que todavía sorprende

 

Rolando vuelve a la dimensión material del Cruce. Conoce a personas que hicieron la travesía a caballo en tiempos actuales y la describieron como una experiencia profundamente emocionante —aunque marca la enorme distancia entre recorrer hoy caminos conocidos y hacerlo en las condiciones que enfrentó el Ejército de los Andes: el terreno, el clima, los enfermos, la logística de trasladar hombres y recursos. "Realmente fue una epopeya fabulosa lo que hizo este hombre", dice.

 

El estratega detrás de la cordillera

 

San Martín llegó a América con una extensa formación militar europea, después de conocer de cerca las guerras contra los ejércitos napoleónicos. Adrover destaca cómo esa experiencia se nota en el Cruce de los Andes, particularmente en la estrategia de usar distintos pasos para confundir al enemigo sobre por dónde avanzaría el grueso del ejército. "Analizar las estrategias en San Martín, podrías estar muchísimo tiempo analizándolas", señala. Y recuerda que hay una fuente privilegiada para hacerlo: sus propios escritos, cartas y correspondencia, que permiten acercarse directamente a sus decisiones sin depender solo de reconstrucciones posteriores.

 

De Europa a San Lorenzo

 

Rolando conecta esa formación europea con lo ocurrido en el Combate de San Lorenzo. Para él, los años de experiencia militar le permitieron a San Martín anticipar movimientos, comunicaciones y estrategias del enemigo antes del enfrentamiento. Visitar hoy el Convento de San Lorenzo, dice, permite dimensionar de otra manera una historia que suele llegar primero por los libros.

 

"Hacemos todo a pulmón"

 

Rolando vuelve al presente y al trabajo de la Asociación de Granaderos Reservistas, que para él se mueve sobre todo por sentimiento: "Nosotros hacemos esto por sentimiento, por sentimiento propio". Las charlas y actividades en Villa María y la región se sostienen con el esfuerzo de sus propios integrantes. "Hacemos todo a pulmón, como se dice", cuenta. "No somos historiadores, no somos nada por el estilo. Simplemente nos lleva la bandera de San Martín que tenemos adentro".

 

Esa vocación también lo llevó a cruzarse con investigadores e instituciones interesadas en la misma figura histórica. "El tiempo es este que estoy viviendo ahora", reflexiona sobre una tarea que hubiera querido empezar antes, pero que hoy encara con intensidad.

 

Un hombre de carne y hueso

 

Para Ríos, una de las dimensiones más ricas de la experiencia sanmartiniana está en "rescatar a San Martín en tanto hombre, en tanto ser humano de carne y hueso". Un hombre que "luchó, que vivió en pos de ideales", y cuya experiencia puede inspirar tanto a las generaciones actuales como a las que todavía vienen. "Ahí está la potencia del legado de San Martín", sintetiza.

 

Un legado que todavía tiene cosas por decir

 

Adrover cierra desde la investigación histórica: José Francisco de San Martín y Matorras sigue ocupando un lugar excepcional porque mantuvo coherencia entre principios, pensamientos y acciones. "Nunca dejó sus principios de lado, siempre se mantuvo fiel a sus pensamientos, a sus ideales", sostiene.

 

A más de dos siglos de aquellas gestas, todavía hay preguntas, documentos y perspectivas nuevas para estudiarlo —y por eso, para ella, su historia tiene que salir también de lo estrictamente académico y circular por escuelas, asociaciones, institutos históricos y medios de comunicación.

 

 
Fuente: entrevista realizada por Revista Vértices a Miguel Rolando, Daniela Adrover y Juan Sebastián Ríos.

 

Aclaración editorial: Daniela Adrover es profesora de Historia y estudiante de la Licenciatura en Historia en la UNTREF. Miguel Rolando es secretario de la Asociación de Granaderos Reservistas de la República Argentina – Delegación Córdoba. Juan Sebastián Ríos es presidente del Instituto Municipal de Historia de Villa María. Todos son parte del Instituto Municipal de Historia de Villa María.

Información

Fuente: Foto UOM San Martín

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