Servicios públicos bajo control: la propuesta de una Defensoría con perfil social
Candidatura abierta y participación ciudadana
“La candidatura surge de un llamado abierto que hace la Legislatura de la provincia”, explica Miguel. Recuerda que la Defensoría del Pueblo de Tucumán existe desde 1995 y que, tras la reforma constitucional de 2006, se estableció un mecanismo abierto “para que cualquier ciudadano de cualquier punto de la provincia se pudiese presentar”.
A partir de su militancia en la Unión de Usuarios y Consumidores tomó dimensión del proceso, se interiorizó sobre requisitos y condiciones, y decidió postularse. “Uno se postula mediante la presentación de tu curriculum”, detalla, y agrega que en esta instancia se inscribieron “46 ciudadanos de distintos oficios y profesiones”. Luego se abre un período de “impugnaciones y observaciones” para que la ciudadanía opine, los inscriptos respondan, y finalmente dos comisiones permanentes evalúen currículums y formulen una terna. “Eligen tres personas que serán puestas a elección en una sesión extraordinaria”, y allí los 49 legisladores “tendrán que elegir por uno”.
Su objetivo es “llegar a esa terna para poder mínimamente representar a nuestro sector, que es la defensa de los usuarios y consumidores”, aun reconociendo que están “medio lejos de los favoritos de la Casa de Gobierno”. Para reforzar la postulación, señala que están impulsando “una junta de firmas y avales”, con apoyo de personas de la provincia y “compañeros y compañeras de renombre” del país.
Qué defensoría propone y por qué la actual está cuestionada
Si llega al cargo, su primera medida sería clara. “Mi primera medida sería una reorganización interna, primero de la defensoría, para poder brindar un buen servicio a la comunidad”. Remarca que la defensoría debe funcionar como un organismo “monitor y velador de una buena administración pública”, controlando la administración central, la Casa de Gobierno, entes reguladores y empresas de servicios públicos.
Para eso propone “readecuar el organigrama” y construir áreas especializadas, porque si la tarea es controlar al Estado provincial, “mínimamente vos tenés que tener áreas especializadas de acuerdo al organigrama que plantea la provincia”. En ese diagnóstico, considera que la institución hoy es “muy cuestionada políticamente por la cantidad de agentes que posee”, y que la discusión no puede quedarse en números, sino en eficiencia, estructura y capacidad real de control.
Servicios públicos, militancia colectiva y el sentido de la postulación
Miguel sostiene que su recorrido puede aportar una mirada concreta a lo que la defensoría realmente tramita. Relata que en su paso por la institución detectó que “más del 70% de la actividad de la Defensoría del Pueblo estaba abocada a los servicios públicos”, y afirma que esa experiencia se puede volcar en lo que “realmente necesita el pueblo de Tucumán”.
En esa línea, señala que su fortaleza no es solo el título, sino un doble soporte. “Tenemos la formación académica y la formación territorial”. Explica que viene de la militancia política y luego se consolidó en la militancia asociativa, en defensa del consumidor, que define como un campo amplísimo.
Sobre la Unión de Usuarios y Consumidores, describe un impacto personal y profesional que lo empujó a lo colectivo. “Ha sido un punto de inflexión en mi vida particular, en mi vida profesional”, dice, porque le permitió salir de “un ambiente tan egoísta como es la abogacía” y “abrirme a lo colectivo”, a defender derechos que muchas veces las personas ni siquiera saben que están siendo defendidos. Lo sintetiza con una idea de ética militante. “Pensar en el otro, aunque muchas veces uno de ese otro no obtenga ni siquiera un agradecimiento”. Y plantea un desafío estratégico. “El gran desafío que viene por delante es dar a conocer más estos derechos y mucho mejor dar a conocer nuestra actividad como asociación colectiva”.
El cierre de la entrevista muestra el tono con el que vive la candidatura. Tiene 38 años, reconoce que “ya más o menos sabemos quién sería el próximo defensor”, pero igual lo asume como “una acción militante”. Lo define con una frase que marca el espíritu de campaña. “Uno lo vive con pasión, lo vive con esa esperanza, lo vive con esta mística de militante”. Habla de avales impresos, familias y amigos involucrados, y rescata el valor de volver a lo presencial. “Volver a creer en la política”.
Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.
Redacción
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