Logo de Revista VERTICES

Sin solidaridad no hay futuro, el mensaje de unidad del cooperativismo y mutualismo argentino

En la sede de FECESCOR, organizaciones cooperativas y mutuales de alcance provincial y nacional mantuvieron una nueva reunión de trabajo para fortalecer una agenda común frente al complejo contexto económico y social que atraviesa el país. Con la participación de entidades vinculadas al trabajo, los servicios públicos, la vivienda, la producción agropecuaria, la tecnología, el crédito, el consumo y las empresas recuperadas, el encuentro reafirmó una consigna central para el movimiento de la economía social y solidaria: sin solidaridad no hay futuro.

El viernes 29 de mayo se llevó adelante una nueva reunión de articulación del cooperativismo y el mutualismo argentino, en el marco de una agenda orientada a fortalecer el desarrollo local, el trabajo digno y la defensa de las instituciones de la economía social y solidaria.

 

El encuentro se realizó en la sede de la Federación de Cooperativas Eléctricas y Obras y Servicios Públicos de la Provincia de Córdoba Ltda. —FECESCOR— y reunió a representantes de organizaciones de distintos sectores: cooperativas de trabajo, empresas recuperadas, servicios públicos y sociales, vivienda, producción agropecuaria, tecnologías, servicios financieros, comercialización y consumo.

 

La amplitud de la convocatoria mostró un dato político e institucional de peso: el movimiento cooperativo y mutual busca responder de manera coordinada a una etapa marcada por dificultades económicas, tensiones productivas y nuevas demandas sociales.

 

Un mapa amplio de la economía social y solidaria


Participaron referentes del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos Córdoba —IMFC—; FECESCOR; FECOSI; FECOFE; CONAICE; FESCOE; A.C.E.R.O.; FACTTIC; FEDECARA; ACA; IFICOTRA; CONINAGRO; FECARVYC; FECOTRAC; la Cooperativa de Trabajo, Consumo y Crédito Instituto de Enseñanza Integral Niños Argentinos Ltda.; la Cooperativa de Alimentos para la Nueva Argentina Ltda.; y la organización Bases Federadas.

 

La diversidad de entidades presentes permite dimensionar la centralidad del sector. No se trata de una rama aislada de la economía, sino de un entramado que interviene en servicios esenciales, producción, trabajo, alimentos, tecnología, vivienda, crédito, consumo y organización comunitaria.

 

Desarrollo local, trabajo y arraigo


Durante la jornada, las organizaciones coincidieron en la necesidad de sostener una mirada propositiva y federal. El eje común fue reivindicar el papel histórico de la economía social y solidaria como herramienta de organización comunitaria, generación de empleo, arraigo territorial y desarrollo local.

 

En ese sentido, se remarcó la importancia de fortalecer la integración horizontal entre entidades, promoviendo acciones coordinadas que permitan defender al sector y ampliar su impacto positivo en la sociedad.

 

El planteo adquiere especial relevancia en un país donde muchas comunidades del interior sostienen servicios públicos, empleo y actividad productiva gracias a cooperativas, mutuales y organizaciones asociativas. Allí donde el mercado se retira o el Estado no llega con suficiente capacidad, la economía social suele construir respuestas concretas.

 

Ni una institución menos


Uno de los puntos más sensibles del encuentro fue la preocupación por la situación que atraviesan muchas entidades. Frente a ese escenario, se reafirmó el compromiso colectivo bajo una consigna clara: que no haya ni una institución menos.

 

La frase sintetiza una preocupación estructural. La pérdida de una cooperativa, una mutual o una entidad comunitaria no implica solamente el cierre de una organización. También puede significar menos servicios, menos trabajo, menos arraigo y menos capacidad local para resolver problemas.

 

Por eso, los representantes presentes destacaron la defensa del acceso equitativo a servicios esenciales, el trabajo digno, la producción local y el fortalecimiento del entramado social de cientos de comunidades.

 

Solidaridad intergeneracional y futuro


Otro de los ejes centrales fue la construcción de una visión de futuro basada en los principios y valores que sostienen al cooperativismo desde hace más de 150 años.

 

En ese marco, se destacó la necesidad de promover una solidaridad intergeneracional que permita transmitir experiencia, fortalecer el recambio dirigencial y abrir nuevas oportunidades de participación.

 

Las organizaciones de la economía social y solidaria tienen una ventaja particular: pueden planificar más allá de los vaivenes del mercado y de los ciclos electorales. Esa capacidad de proyectar con sentido comunitario las convierte en espacios privilegiados para pensar el futuro desde la cooperación, la democracia económica y la participación social.

 

Una convocatoria más amplia


El encuentro también dejó planteada la necesidad de convocar a otras instituciones y organizaciones de la sociedad civil. Entre ellas, se mencionó a colegios y organizaciones profesionales, al movimiento obrero organizado, universidades, pequeñas y medianas empresas y otros actores del entramado social y productivo.

 

La propuesta apunta a construir una agenda más amplia, donde el cooperativismo y el mutualismo no aparezcan como sectores cerrados sobre sí mismos, sino como parte de una estrategia nacional de desarrollo con trabajo, producción, arraigo y comunidad.

 

Organización y acción conjunta


La reunión concluyó con una reafirmación política e institucional: la organización, la participación activa y la acción conjunta son herramientas fundamentales para potenciar al movimiento cooperativo y mutual argentino.

 

En un contexto de crisis, concentración económica y fragilidad social, la economía social y solidaria vuelve a presentarse como una alternativa concreta. No solo por su historia, sino por su capacidad de construir respuestas desde el territorio, defender el trabajo digno y sostener comunidades.

 

Sin solidaridad no hay futuro.

 

Fuente: IMFC Filial Córdoba.

Contenidos relacionados

No hay resultados para mostrar.