Trump a un paso del albertismo
Trump comienza hundirse en un tactisimo poco a poco tras comprobar que, más allá de sus tácticas sobre la escena estratégica, no pudo ganar en pocos días la guerra contra Irán como deseaba, como si el objetivo estratégico pudiera resolverse en una semana. Tampoco pudo imponer de inmediato su voluntad sobre el conflicto, y ahora parece que no le va a quedar otra que reconfigurar su discurso social y político frente al desgaste belicista.
Del otro lado, Irán sostiene con claridad su objetivo estratégico, que es prolongar el conflicto militar con Israel y extender también la disputa comercial con Estados Unidos. En ese marco, también aparece otro objetivo estratégico implícito de China, que es que Estados Unidos sufra las consecuencias de lo que significa una guerra comercial, ya que el bloqueo selectivo del estrecho de Ormuz, con consecuencias directas sobre la economía estadounidense y europea, termina siendo un beneficio para China. Ni hablar de que Rusia eleva su capacidad de protagonismo al subir el precio del petróleo.
A eso se suma que Trump no fue invitado a una reunión en Europa para tratar de superar el conflicto bélico, lo que deja en evidencia que otros actores internacionales también buscan una salida por fuera de su centralidad. Al mismo tiempo, ahora Trump suaviza la entrada de petróleo a Cuba, y eso también muestra que su endurecimiento inicial empieza a encontrar límites.
En ese contexto, lo de Maduro, su captura rápida y eficaz, termina siendo un peso político, porque en Irán la situación se le complicó en lo material, mientras que en Cuba también se le abrió un problema en lo simbólico tras su propaganda política contra una figura popular como Silvio Rodríguez. Todo eso va mostrando que la demostración de fuerza inicial no logró sostenerse del mismo modo en todos los frentes.
Frente a este cuadro, Trump intenta instalar una salida de rescate. Sostiene que ya hay un cambio de régimen tras el asesinato de más de treinta funcionarios de alto rango y que, por lo tanto, las condiciones del conflicto ahora son otras. En esa lógica, el paquete de acuerdos para el final no aparece tanto como una victoria plena, sino como el inicio de una tregua que le permita reordenar su relato y bajar costos.
La vertebralidad del escrito pasa, justamente, por mostrar cómo empieza a confundirse la táctica con la estrategia. Allí Trump parece caer en una forma de tacticismo, donde la acumulación de movimientos parciales, golpes rápidos y gestos de impacto no logra traducirse en una resolución estratégica del conflicto. En lugar de una conducción capaz de ordenar políticamente la guerra, aparece una secuencia de respuestas inmediatas que intentan sostener la iniciativa, pero que al mismo tiempo revelan la ausencia de una salida clara.
Por eso, la única síntesis que hoy parece quedarle a Trump para recuperar protagonismo es no perder las próximas elecciones. Ya no se trata solo de ganar una guerra, sino de evitar que el desgaste internacional se transforme en una derrota política interna.
Fuente: Foto El Cronista
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