UATRE fortalece su organización sindical frente a las nuevas alertas por la situación del trabajo rural
La producción crece, pero la mejora no llega a los trabajadores
José Voytenco planteó que la principal preocupación de UATRE continúa siendo la marcada contradicción entre el buen desempeño productivo del campo y las condiciones laborales de quienes sostienen diariamente esa actividad. Mientras el agro registra buenos rindes, producción, precios y mercados, los trabajadores rurales siguen atravesados por la informalidad y salarios que no alcanzan a cubrir sus necesidades.
“Las principales preocupaciones son el alto porcentaje en negro que tenemos en la actividad, el bajo salario para nuestra gente y que estos indicadores no se ven reflejados. Es la contracara de lo que está haciendo el campo hoy, con grandes rindes, buena producción, buenos precios y buen mercado”, señaló el secretario general nacional.
Voytenco advirtió que, dentro de esa ruralidad productiva, los trabajadores parecen quedar fuera de los beneficios generados por el propio sector. “Pareciera que no formamos parte y que tener un alto porcentaje de trabajadores en negro con bajo salario es la variable justa que tiene el agro para gozar de un buen pasar, mientras los trabajadores tenemos un salario de hambre”, afirmó.
La informalidad como problema estructural del trabajo agrario
Uno de los datos más preocupantes señalados por el dirigente es que alrededor del 70% de los trabajadores rurales continúa desempeñándose en la informalidad. Para UATRE, esa situación implica quedar fuera de derechos esenciales como la seguridad social, la cobertura de salud, los aportes jubilatorios, las indemnizaciones y el reconocimiento de la antigüedad.
Voytenco vinculó esta realidad con el discurso presidencial pronunciado en la Exposición Rural de Palermo. “El Presidente declaró héroes a los productores y tenemos el 70% de los trabajadores en negro. Si joder al pueblo argentino es ser héroe, entonces estamos complicados”, cuestionó, al marcar la distancia entre el reconocimiento al aparato productivo y la ausencia de medidas favorables para sus trabajadores.
“No hubo ninguna noticia buena para los productores y menos para los trabajadores”, sostuvo. Para el dirigente, resulta difícil explicar que uno de los sectores con mayor capacidad para generar divisas mantenga a una parte tan importante de su fuerza laboral fuera del empleo formal y con remuneraciones insuficientes.
Una reforma laboral que profundiza la desigualdad entre las partes
Voytenco cuestionó particularmente los efectos de la denominada Ley de Modernización Laboral sobre los trabajadores agrarios. Desde su perspectiva, la reforma profundiza la precarización de derechos y coloca a los trabajadores en una posición de mayor desventaja frente a los productores y al conjunto del aparato productivo.
“La reforma laboral es una precarización de los derechos laborales, particularmente para los trabajadores agrarios y rurales. A la situación que ya teníamos hay que sumarle las dificultades que genera esta ley, que realmente nos pone en desventaja frente al aparato productivo”, explicó.
También advirtió sobre la pérdida de capacidad institucional de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, organismo donde se discuten los salarios y las condiciones laborales del sector. Según afirmó, la Comisión fue reducida prácticamente a una función administrativa, sin intervenir para equilibrar las relaciones entre empleadores y trabajadores.
“Hoy tenés una Comisión Nacional de Trabajo Agrario a la que le sacaron toda la funcionalidad. Lo único que hace es llevar la agenda de reuniones para que podamos sentarnos a discutir los salarios, pero no incide para nada ni establece un equilibrio entre las partes”, sostuvo Voytenco.
El trabajador permanente discontinuo y 120.000 puestos bajo amenaza
El secretario general nacional identificó como uno de los puntos más graves la modificación de la figura del trabajador permanente discontinuo. Esta modalidad reconoce a quienes se trasladan entre diferentes economías regionales y regresan año tras año a trabajar en una misma empresa o finca, conservando la antigüedad construida durante décadas.
“Afecta prácticamente a 120.000 trabajadores que se trasladan de una economía regional a otra. Estamos hablando de gente que trabaja en una misma empresa o finca con una antigüedad de quince, veinte o más años y que, con esta reforma, prácticamente pierde su antigüedad y pasa a ser obrera temporaria”, explicó.
Para Voytenco, la modificación provocará una fuerte judicialización, porque numerosos trabajadores reclamarán el reconocimiento de los años trabajados. Además, anticipó que el conflicto podría trasladarse directamente a la producción cuando llegue el momento de levantar las cosechas.
“La mayoría de los trabajadores va a judicializar y va a reclamar por esa antigüedad. Esto también va a generar un problema al momento de levantar la cosecha de una economía regional, porque esa gente no va a ir a trabajar bajo estas condiciones”, advirtió.
Un riesgo para el funcionamiento de las economías regionales
La preocupación de UATRE no se limita a la situación individual de cada trabajador. Voytenco entiende que la pérdida de derechos puede afectar el funcionamiento integral de las economías regionales, especialmente porque muchas actividades necesitan mano de obra experimentada, capacitada y familiarizada con ciclos productivos específicos.
“Se va a generar un inconveniente desde el punto de vista de la funcionalidad de la economía regional, del valor agregado que produce y, para los trabajadores, la imposibilidad de realizar una tarea que venían haciendo durante todos estos años”, manifestó.
Desde esta perspectiva, proteger la continuidad laboral no representa únicamente una reivindicación sindical. También constituye una condición para garantizar el levantamiento de las cosechas, preservar saberes productivos y sostener el agregado de valor en cada territorio.
Formación para que cada dirigente tenga herramientas
Frente a este nuevo escenario, UATRE comenzó a recorrer distintas provincias con jornadas de capacitación destinadas a sus dirigentes de base. El objetivo es que cada representante pueda comprender el alcance de la reforma, asesorar a los trabajadores y actuar frente a los conflictos que puedan surgir.
“Estamos recorriendo todo el país. Hoy se está haciendo un curso de capacitación para asesorar y orientar a nuestros dirigentes de base sobre lo que implica la Ley de Modernización Laboral, para que tengan herramientas y conocimiento con los cuales enfrentar cualquier inconveniente laboral o de otra índole”, detalló Voytenco.
Para los dirigentes sindicales, la formación jurídica y política adquiere una importancia decisiva. Conocer la normativa, identificar las modificaciones en las relaciones laborales y transmitir información clara a los afiliados son condiciones necesarias para que la organización pueda defender derechos de manera eficaz.
Un acuerdo salarial que no satisface a la conducción gremial
Después de casi ocho cuartos intermedios, UATRE logró consensuar una actualización salarial para los trabajadores rurales. Voytenco aclaró que el acuerdo permitió destrabar la negociación, pero no representa la recomposición que el gremio esperaba frente a la pérdida del poder adquisitivo.
“No nos conforma el acuerdo que hemos conseguido. La escala salarial había vencido en junio y ya teníamos junio y julio sin actualización. Nosotros apuntábamos a una recomposición salarial”, explicó el dirigente nacional.
La actualización se ubicó alrededor del 14% y fue distribuida en cuatro tramos correspondientes a julio, agosto, septiembre y octubre. Hacia el último tramo, el salario del peón general alcanzaría aproximadamente los $1.248.000.
“Es el mínimo, pero no es una cifra que cubra la necesidad básica de una familia del trabajador rural”, advirtió Voytenco, al sostener que la discusión salarial deberá continuar porque el monto sigue por debajo del costo real de vida.
Jerónimo Pérez: una nueva sede para la seccional de Villa María
En el plano regional, Jerónimo Pérez destacó el proyecto para consolidar una nueva sede de UATRE en Villa María, seccional reconocida por su cantidad de afiliados y su peso dentro de la estructura nacional. El inmueble propio se encuentra ubicado en calle San Martín 380 y deberá ser reformado para responder a las necesidades de los trabajadores.
“Tenemos el lugar preparado. Es un local propio que se va a tener que modificar y armar como una delegación acorde a lo que necesitan nuestros trabajadores”, explicó el delegado regional.
La obra representa una expectativa de largo plazo para la conducción local. Pérez consideró que posiblemente no pueda finalizarse durante el año en curso, pero confía en que el nuevo secretariado que surja de las elecciones previstas para diciembre le dé continuidad.
“Primero vamos a hacer la obra. No será este año, pero seguramente el año que viene, con un nuevo secretariado, vamos a tener la posibilidad de seguir este proyecto y continuar fortaleciendo al gremio”, sostuvo.
Una sede cercana a OSPRERA y pensada para una atención integral
Uno de los aspectos valorados por Pérez es la ubicación estratégica del inmueble, a aproximadamente tres cuadras de la sede de OSPRERA. Esa cercanía permitirá que los trabajadores puedan resolver trámites sindicales y vinculados con la obra social dentro de una misma zona de la ciudad.
“La delegación va a estar prácticamente a tres cuadras de OSPRERA. Los trabajadores van a estar en contacto continuo con ambas instituciones”, explicó.
Para el dirigente regional, la obra no debe interpretarse como una sede destinada a la comodidad de la conducción. El sentido principal consiste en mejorar la atención, ampliar los servicios y brindar una respuesta más cercana a quienes llegan desde Villa María y distintas localidades de la región.
“Esto no es una sede para nosotros, sino para poder darles una mejor atención a nuestros trabajadores. Eso es muy importante y nos hace muy felices”, afirmó Pérez.
El reconocimiento de Jerónimo Pérez a la conducción de José Voytenco
Durante su testimonio, Jerónimo Pérez destacó en varias oportunidades el respaldo de José Voytenco y las obras impulsadas por la conducción nacional de UATRE en distintas provincias. Para el delegado, la futura sede de Villa María forma parte de una política más amplia de fortalecimiento territorial del gremio.
“Solamente con ver las obras que ha realizado en todo el país es una alegría para nosotros como delegación. Hay que agradecerle a nuestro secretario general, que siempre está”, expresó Pérez.
El delegado regional consideró que contar con una dirigencia nacional preocupada por las condiciones de atención de los afiliados resulta especialmente valioso en un escenario económico adverso. “Tener una persona como José, que se preocupe por los trabajadores, nos pone muy felices. Para nosotros es un sueño que esta sede se haga realidad”, aseguró.
También remarcó que su agradecimiento no se limita al proyecto local. “Agradecerle eternamente a José, no solamente por la sede, sino por todo lo que está haciendo en el país para que los trabajadores estén un poquito mejor”, manifestó.
El salario visto desde la realidad cotidiana de las familias
Jerónimo Pérez coincidió con Voytenco en que la actualización salarial alcanzada continúa siendo insuficiente. Su mirada partió de los gastos cotidianos que deben afrontar las familias rurales, desde los alimentos hasta el alquiler, la electricidad y el conjunto de los servicios básicos.
“Conforme no, conforme no, porque uno sabe cómo está el país y cómo están las cosas. Lo que aumentó el arroz, los fideos, el alquiler, la luz, todo lo que sale el costo de vida hoy en día”, afirmó.
Pérez explicó que la conducción gremial pretendía avanzar hacia una remuneración que superara el valor de la canasta básica. Sin embargo, ante las dificultades de la negociación, el acuerdo terminó funcionando como una herramienta para impedir que el salario del peón continuara quedando todavía más retrasado.
“Era dejar pasar un poco más de tiempo respecto de todo lo que venía pidiendo José, que era tratar de superar la canasta básica. Pero, por lo menos, se buscó no quedar tan atrás con el aumento del peón”, manifestó.
La negociación nacional y el acompañamiento de las seccionales
El dirigente regional puso en valor la responsabilidad asumida por Voytenco en las negociaciones nacionales. Señaló que el secretario general debe sentarse frente a los representantes empresariales y de la Mesa de Enlace para buscar acuerdos en un contexto donde los intereses de las partes son diferentes.
“Seguramente el trabajo más grande de todo esto lo hace José, porque es quien tiene que encontrarse con la gente de la Mesa de Enlace para tratar de llegar a un acuerdo salarial para los trabajadores”, afirmó Pérez.
Al mismo tiempo, dejó en claro que el cierre de una paritaria no implica el final del reclamo. Las seccionales deberán seguir acompañando a la conducción nacional, informando a los afiliados y construyendo las condiciones necesarias para una nueva recomposición.
“Hay que seguir luchándolo con las armas que uno tiene”, resumió el delegado de Villa María.
Infraestructura, capacitación y defensa sindical como una misma estrategia
Los testimonios de José Voytenco y Jerónimo Pérez permiten observar que la estrategia de UATRE combina distintos planos de intervención. Por un lado, la conducción nacional enfrenta negociaciones salariales, cuestiona los efectos de la reforma laboral y capacita a sus cuadros. Por otro, las seccionales fortalecen la presencia territorial y desarrollan estructuras para mejorar la atención directa.
La futura sede de calle San Martín 380 no aparece, entonces, como una obra aislada. Forma parte de una concepción sindical que busca estar más cerca del trabajador, facilitar el acceso a UATRE y OSPRERA, brindar asesoramiento y ofrecer un espacio adecuado para reuniones y formación.
Para dirigentes y delegados, el contexto exige comprender que la infraestructura gremial solo adquiere sentido cuando se transforma en organización. Una sede propia, una capacitación o una negociación salarial son herramientas distintas, pero convergen en un mismo propósito: representar y defender a los trabajadores rurales.
El crecimiento del agro también debe reflejarse en derechos
El planteo central de UATRE es que el desarrollo del campo no puede medirse exclusivamente por los rindes, las exportaciones, los precios o el ingreso de divisas. También debe evaluarse por el nivel de formalización, la calidad del empleo, los salarios y la posibilidad de que las familias rurales vivan dignamente de su trabajo.
José Voytenco aportó una lectura nacional sobre informalidad, reforma laboral y economías regionales. Jerónimo Pérez trasladó esa discusión a la realidad territorial de la seccional Villa María, donde la nueva sede, la cercanía con OSPRERA y el reclamo salarial forman parte de una misma construcción gremial.
En ambos testimonios aparece una certeza compartida: sin trabajadores registrados, con salarios que permanecen debajo de la canasta básica y con derechos laborales debilitados, el éxito productivo del agro seguirá mostrando una deuda social. Frente a esa realidad, la formación de dirigentes, la presencia territorial y la organización sindical se presentan como condiciones indispensables para afrontar los desafíos del trabajo rural.
Fuente: Testimonios de José Voytenco, secretario general nacional de UATRE, y Jerónimo Pérez, delegado regional de la seccional Villa María, una de las más grandes de la organización sindical.
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