Valverde: el nombre que une a Villa María con los hallazgos en Córdoba
La refernte social e integrante de APDH regional Villa María es contundente al principio de la entrevista “es una de las cosas más importantes y viene desde hace un tiempo gestándose”, señala en cuanto a los hallazgos. Marcando que estos descubrimientos no son producto de la casualidad sino de una larga acumulación de denuncias, investigaciones y persistencia de los organismos de derechos humanos.
De los testimonios al territorio: cuando la memoria señala el mapa
El punto de partida de esta reconstrucción histórica no fue tecnológico ni institucional, sino humano. Fue el testimonio de Solanilles, un arrendatario rural que, en plena dictadura, escuchó gritos, percibió torturas y presenció fusilamientos en el campo donde vivía junto a su familia.
“Se daban cuenta que estaban pasando cosas muy raras… por los gritos que sentían, porque en el silencio se escucha todo. Y en el campo más”, relata Benetto.
Ese testimonio no solo describe la violencia, sino también el dilema de quienes fueron testigos directos del terror estatal. “Si se iban corría riesgo su vida. Si se quedaban, tenían que soportar eso. Pero decidieron quedarse… y después declarar”, explica.
Años más tarde, ese relato se convirtió en una pieza clave en los juicios contra los responsables del terrorismo de Estado.
La evidencia científica como ruptura del pacto de silencio
El hallazgo actual tiene un elemento central que marca un salto cualitativo en la investigación. La utilización de imágenes aéreas comparativas permitió detectar movimientos de tierra en la zona, lo que derivó en excavaciones concretas.
“Se compararon fotografías y se ve que hay una remoción de tierra. Ahí fue lo que desata todo”, explica. En ese marco, ya se confirmaron al menos doce hallazgos en un área reducida, lo que refuerza la hipótesis de enterramientos clandestinos sistemáticos.
Este proceso está acompañado por el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, reconocido internacionalmente. Benetto subraya su relevancia señalando que “es lo mejor que hay, tienen prestigio mundial”, recordando su intervención en casos emblemáticos como Malvinas, Ayotzinapa y el Pozo de Vargas en Tucumán.
El fin del negacionismo como disputa política
Para Docente de Historia, estos hallazgos tienen una consecuencia directa en el debate público actual. “Ya no hay posibilidades de negacionismo”, afirma con contundencia.
No se trata solo de memoria histórica, sino de una disputa contemporánea. En un contexto donde sectores políticos vuelven a poner en discusión los crímenes de la dictadura o incluso proponen medidas como indultos, la aparición de restos humanos funciona como evidencia irrefutable.
La materialidad de los cuerpos rompe con décadas de silencio y tensiona los discursos que buscan relativizar o negar el terrorismo de Estado.
Memoria, territorio y recursos: una disputa que sigue vigente
Uno de los elementos más complejos que emerge en el análisis de Benetto es la relación entre estos sitios de memoria y las disputas económicas actuales.
La zona donde se realizaron los hallazgos forma parte de una reserva natural de más de 14.000 hectáreas vinculadas al área de defensa. En ese marco, existieron intentos de avanzar con esquemas de intercambio de deuda por recursos naturales.
“Sería la apertura de una forma ya ideada… cambiar deuda por naturaleza. Y eso está muy en contra de los organismos de derechos humanos”, advierte.
Aquí aparece una dimensión clave para la agenda de usuarios y consumidores. La defensa de los derechos humanos no se limita al pasado, sino que se articula con la defensa del territorio, los bienes comunes y los modelos de desarrollo.
Las víctimas tienen nombre, historia y territorio
Entre los restos identificados aparecen historias concretas que vuelven a emerger en el presente. Uno de los casos es el de Valverde, vinculado a Villa María a través de la familia Mercado, histórica referente de derechos humanos.
También se identifican víctimas de otras localidades, como Ucacha y Mendoza, lo que demuestra la escala regional del dispositivo represivo.
“Va a depender de las familias si quieren decir o no… porque hay todo un trabajo de ADN”, explica Benetto, remarcando el carácter profundamente humano y sensible de estos procesos.
Políticas públicas fragmentadas y retrocesos nacionales
En términos institucionales, el panorama es desigual. La referente social reconoce que, a nivel provincial y municipal, las políticas de memoria, verdad y justicia han tenido continuidad.
“Nunca han cortado ni entorpecido… los programas siguen vigentes”, sostiene. Sin embargo, el diagnóstico cambia drásticamente al analizar el nivel nacional. “Todos los programas cayeron”, afirma sin matices.
Este contraste expone una fragmentación en las políticas de derechos humanos, donde los niveles subnacionales sostienen lo que el Estado nacional ha desarticulado.
Derechos humanos integrales: la deuda pendiente
Finalmente, Carolina introduce una crítica estructural que amplía el debate. “Los derechos humanos son integrales y no es solamente una parte”, señala.
Esto implica que la agenda de memoria debe articularse con otros derechos vulnerados en la actualidad. Para los consumidores y usuarios, esto se traduce en una lectura más amplia donde la dignidad, el acceso a bienes esenciales y la justicia social forman parte de un mismo entramado.
Cuando el pasado interpela al presente
Los doce hallazgos en Córdoba no solo reconstruyen una parte de la historia. También obligan a repensar el presente.
En un contexto de crisis económica, endeudamiento social y debilitamiento de las políticas públicas, la memoria aparece como un territorio de disputa. No solo por lo que ocurrió, sino por lo que se decide hacer hoy con esa verdad.
Porque, como deja entrever Carolina Benetto, el problema no es solo recordar, sino qué modelo de sociedad se construye a partir de esa memoria.
Fuente: Entrevista exclusiva con Revista Vértices.
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