Yungay en movimiento: cooperativismo, comunidad y propuestas
Recuperar la cooperativa, reconstruir sentido colectivo
Fernanda Victoria Victore se desempeña en el cargo de presidenta de la cooperativa Yungay al principio de la entrevista explica que su tarea fue “poner en orden” de forma colectiva una estructura con más de 20 años de historia que “ha tenido altibajos, sobre todo en los periodos neoliberales”.
Esa reconstrucción no fue solo administrativa, sino también política y social. La cooperativa, que hoy cuenta con alrededor de 120 socios, necesitó recuperar su base organizativa y su vínculo con la comunidad. En ese proceso, lo que aparece es una reactivación del cooperativismo como herramienta concreta para reorganizar la vida colectiva en contextos de crisis.
Origen en la crisis y construcción desde abajo
“La cooperativa nace en el año 1999 con un grupo de gente muy pechadora, muy soñadora”, recuerda, situando su origen en un contexto de crisis profunda. Vinculada a experiencias como el trueque, surge como respuesta a la exclusión económica de amplios sectores sociales.
Se constituye como una cooperativa integral de vivienda, consumo, servicios y trabajo, permitiendo que muchas familias “si no era por este medio se caían del sistema económico”. En términos estructurales, se trató de una herramienta de inclusión que transformó iniciativas informales en procesos organizados de producción y subsistencia.
Comunicación, cultura y tejido social
Actualmente, uno de los ejes centrales es la radio comunitaria. “Funciona lo que es la radio panamericana, brindamos el servicio público de comunicación audiovisual con producciones locales”, explica, destacando su rol en la difusión cultural y comunitaria.
La radio no solo informa, sino que articula al territorio, promoviendo iniciativas populares y fortaleciendo la identidad local. En ese sentido, la comunicación aparece como un dispositivo clave para sostener vínculos, organizar actividades y consolidar el entramado social desde una lógica no mercantil.
Economía social, redes y mercado popular
“Participamos de los encuentros de la economía solidaria con otras cooperativas y organizaciones”, señala, destacando la importancia de la articulación territorial. Estos espacios permiten construir redes, gestionar recursos y generar estrategias comunes frente a un mercado excluyente.
A partir de ese trabajo colectivo, lograron impulsar una ordenanza para la creación de un mercado popular y campesino. La iniciativa busca resolver una problemática concreta, la falta de canales de comercialización para pequeños productores, y se inscribe en una lógica de economía social que prioriza el trabajo, el arraigo y la producción local.
Vivienda, consumo y desafíos actuales
En relación a la vivienda, recuerda que “las primeras viviendas se hicieron en el 2001 de manera comunitaria”, a partir de la organización de los propios socios. Sin embargo, reconoce que hoy “construir una vivienda está muy lejos de la realidad de quien no tiene ingresos estables”, lo que evidencia los límites actuales del modelo sin políticas públicas que lo acompañen.
Algo similar ocurre con la experiencia de consumo organizado. “Fue una experiencia muy valiosa”, afirma sobre las compras comunitarias que permitían acceder a alimentos más baratos y fortalecer la participación. Estas iniciativas muestran que, incluso en contextos adversos, existen herramientas colectivas capaces de mejorar las condiciones de vida, aunque requieren continuidad y apoyo para sostenerse.
Cooperativismo como respuesta frente a la crisis
El diagnóstico final es contundente. “En los momentos de crisis necesitamos vernos la cara con el vecino”, sostiene, describiendo un escenario donde crece la demanda social y las respuestas estatales resultan insuficientes. Frente a eso, la cooperativa asume un rol activo como espacio de contención y organización.
“La importancia de sumarse es vencer el individualismo”, plantea, subrayando que los problemas son compartidos y que las soluciones “surgen de manera natural” cuando se construyen colectivamente. En esa línea, la experiencia de Yungay no solo resiste, sino que propone otra forma de organizar la economía y la vida social, basada en la solidaridad, la cooperación y el protagonismo comunitario.
Fuente: En exclusiva para Revista Vértices.
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