Gasoil a precios récord, organismos vaciados y consumo desplomado: el campo en crisis

Pedro Salas, ex presidente de la Sociedad Rural de la Provincia de Córdoba, ex funcionario del INAES y abogado con amplia trayectoria en espacios sociales, civiles y comunitarios vinculados a la producción agropecuaria, analizó para Revista Vértices la situación económica y social de los productores argentinos tras dieciocho meses de políticas de desregulación, recorte institucional y aumento generalizado de costos. Desde una mirada integral del arco productivo, advierte sobre una rentabilidad finita, una caída histórica del consumo interno y un Estado que abandonó la infraestructura, la ciencia aplicada y el acompañamiento técnico que necesita el campo.

Fuente: Foto En Redaccion

 

Un país con realidades productivas múltiples


Pedro comienza aclarando que el agro argentino es un mosaico diverso. Expresa que los productores del norte, del centro y del sur cordobés viven condiciones muy distintas. No es igual la situación de un tambero que la de un criador de cerdos, un productor de pollos o un ganadero orientado al mercado interno, ni la de quienes trabajan trigo, maíz o soja en una provincia que posee “una potencialidad extraordinaria” en agroindustria y elaboración de aceites.

 

Su definición inicial es clara. No existe un único productor ni existe un único problema. Sin embargo, sí existe un patrón común que atraviesa a todos.

 

Costos que se disparan y rentabilidades que se desmoronan


Pedro identifica dos factores que marcaron el año pasado y lo que va del actual. El primero es el aumento explosivo de los costos. El ejemplo que da es contundente. “El diez de diciembre del veintitrés llené el tanque de gasoil. Me costó veinticuatro mil pesos. Hoy lo mismo me costó ciento treinta y siete mil”. Y agrega “una locura”.

 

Ese salto, multiplicado entre tres y cuatro veces, se refleja en cada proceso productivo. A eso se suman insumos dolarizados, semillas cotizadas en moneda extranjera y tarifas eléctricas que crecieron “en forma exponencial”. Fertilizantes, agroquímicos y repuestos importados duplicaron o triplicaron su valor. Lo que antes era dos o tres por ciento del costo operativo, ahora ronda el diez por ciento o más.

 

El segundo factor es la caída de los precios internacionales. Mayor costo de producción, menor precio de venta y retenciones que no se movieron producen lo que Pedro define como “una ecuación de rentabilidad muy finita”. En estas condiciones, afirma que “hubo productores que perdieron plata”.

 

Incluso menciona casos como el grupo Grobocopatel, que debió presentarse en convocatoria al no poder cumplir obligaciones. “Si una firma acostumbrada a manejar millones se presenta en convocatoria, imaginate el resto”.

 

Carne y leche entre pequeñas mejoras y una caída histórica del consumo


Algunos sectores lograron una recuperación parcial. Pedro explica que los tamberos mejoraron su ingreso porque la leche pasó de doscientos o trescientos pesos a más de mil. Aun así, advierte que la producción de quesos cayó, la producción de leche también cayó y los consumos se desploman.

 

Aquí deja una frase que define el momento. “La caída del consumo de carne, lácteos y fiambres en Argentina en el último año y medio no pasó desde 1810”. No es metáfora, sino un indicador social “de gravedad extraordinaria”.

 

Infraestructura detenida y un Estado que se retira de su rol


El análisis incluye un componente estructural. “Se abandonaron obras en rutas. La ruta Córdoba San Francisco ya estaría terminada si no se frenaba”, señala. Cuenta que viajó a Rosario y volvió sorprendido por el deterioro. “Nunca vi la ruta en el estado que está ahora”. Todo esto, remarca, pese al pago de peajes.

 

También cuestiona el desmantelamiento de organismos estratégicos como Vialidad Nacional, INTA, INTI y SENASA. Para Pedro, esa decisión no tiene respaldo técnico. “El problema de quienes hoy nos gobiernan es que hay gente que nunca produjo. Vienen de la especulación financiera”. Y agrega que destruir la capacidad técnica estatal destruye la calidad productiva. “Si el SENASA no certifica, no podés exportar ni una semilla”.

 

Sobre INTA su preocupación es mayor. “Hasta la mesa de enlace está preocupada. El INTA es el respaldo más importante que tienen los productores”. Atacar esos organismos, sostiene, es atacar el corazón del desarrollo económico.

 

Un proyecto económico sin producción no es un proyecto


Pedro plantea una crítica conceptual. “Hoy está primero la cuestión financiera, esa abstracción llamada macro”. Para él, esa separación carece de sentido. “No existe macro sin micro, ni micro sin macro. La economía funciona como un bloque donde el campo, la industria, la ciencia, la tecnología y el comercio avanzan juntos”.

 

Si ese entramado se rompe, advierte que producir en Argentina será cada día más caro, empujando al país hacia la especulación y no hacia el desarrollo.

 

Expectativa por los datos finales y un cierre que preocupa


Pedro anticipa que recién a fin de año se conocerán las tablas definitivas. Aun así adelanta que la producción láctea cayó, la de carne se sostuvo y la de granos fue buena porque el clima acompañó tras años de sequías históricas que dejaron pérdidas multimillonarias.

 

Incluso con ese alivio climático, la conclusión general es clara. Sin infraestructura, sin organismos técnicos sólidos, sin financiamiento y con consumo interno desplomado, la producción argentina enfrenta un retroceso que impacta en empleo, precios, exportaciones y soberanía alimentaria.

 
Fuente: Entrevista en exclusivo con Pedro Salas.

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