Evelyn Quinteros: la escucha como forma de compromiso social
Es psicóloga social, licenciada en gestión social y referente comunitaria en los territorios que habita. Desde una mirada profundamente humana y comprometida, sostiene que “sin Dios nada soy” y construye su práctica profesional desde la escucha activa, el trabajo con familias, barrios y juventudes, y una fuerte vocación social que articula formación académica, intervención comunitaria y acompañamiento cotidiano.
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Redacción
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Fuente: Gentileza E.Q.
El origen de una vocación que nace del estar
El interés de Evelyn por la psicología social no surge de un hecho puntual, sino de una búsqueda más profunda. “Desde chica creo que busqué un propósito en la vida”, explica, y ese propósito fue tomando forma con el tiempo. “A mí lo que me colma, me llena y me da felicidad es el estar para el otro”.
La escucha aparece como eje central de su mirada profesional. “La escucha activa para otras personas que a lo mejor no tienen esa posibilidad”, dice, especialmente para quienes crecieron en contextos donde no hubo empatía, presencia o contención. Esa ausencia temprana fue, también, una pregunta que la empujó a formarse.
La intriga por comprender los vínculos y los conflictos
Cuando se le pregunta qué la llevó a profundizar su formación, Evelyn no habla de un episodio concreto. “No puedo decirte un hecho en particular, sino la intriga”, señala. La necesidad de entender el porqué de las cosas, de los vínculos, de los comportamientos.
Desde la psicología social, su campo de intervención se amplía. Personas, grupos, comunidad y contexto social. “Es donde intervenimos, donde están los conflictos, la violencia”, afirma, subrayando una preocupación creciente. “Hoy en día el aumento de la violencia está impactando mucho, no solo en lo social, sino en lo familiar”.
Formación, cambio y lectura del contexto
Evelyn desde hace dos años ejerce la profesión, con un recorrido previo de capacitaciones que la fueron acercando a la profesión. Actualmente transita la etapa final de la licenciatura en gestión social, orientada al diseño y coordinación de proyectos comunitarios.
Su mirada sobre la formación es clara. “Vivimos en una sociedad de constantes cambios”, sostiene, y utiliza una metáfora contundente. “BlackBerry lo tenía todo y lo perdió todo por negarse a cambiar”. Para ella, no adaptarse implica retroceder. “Cuando no hay cambio, no hay crecimiento, incluso se pierde lo que se ha ganado”.
Eventos como la pandemia, el dengue y otras crisis sociales modificaron profundamente los vínculos. Por eso, afirma, los profesionales deben evolucionar junto con la sociedad. “Seguir perfeccionándome, seguir estudiando y analizando el contexto social”, resume.
Familias, duelos y trabajo territorial
En la actualidad, trabaja intensamente con familias. Vínculos, separaciones y duelos atraviesan su práctica cotidiana. “A raíz del COVID y del dengue se han perdido muchas vidas”, explica, y esos vacíos impactaron tanto en la sociedad como en los hogares.
El trabajo barrial ocupa un lugar central en esta nueva etapa. “Cuando empezás a escuchar a la gente, a estar con ellos, ya el hecho de estar ahí te da las respuestas de las necesidades”, afirma. Lo que más aparece en los territorios es claro. “Se necesita mucho la escucha, alguien que esté realmente presente”.
Prevención de adicciones, fortalecimiento de la autoestima, violencia y comunicación comunitaria forman parte de su intervención. No desde una mirada individual, sino grupal. “Reflexionar no solo en lo individual, sino en lo colectivo”.
Desigualdad, trabajo y herramientas emocionales
Frente a la incertidumbre laboral y la desigualdad creciente, la profesional propone herramientas emocionales concretas. A partir de su trabajo con jóvenes, identifica una sensación extendida de inseguridad. “Parece que está todo más complicado que lo habitual”.
Su enfoque parte del autoanálisis. “Cuáles son mis habilidades”, plantea, invitando a pensar alternativas posibles en contextos adversos. Relata el caso de una joven que, ante la falta de trabajo, comenzó a vender empanadas y pollo. No como solución ideal, sino como estrategia transitoria. “Son procesos de aprendizaje”, aclara.
El trabajo grupal y el acompañamiento desde espacios comunitarios e institucionales aparecen como claves para sostener esos procesos sin aislamiento.
Cárcel, familias y dolor social
Uno de los momentos más sensibles de la entrevista surge al hablar del sistema penitenciario y las familias de personas privadas de la libertad. Evelyn relata el diálogo reciente con una madre atravesada por el encarcelamiento de su hijo.
“Es un proceso de desvinculación muy doloroso”, explica, marcado por adicciones, vínculos violentos y exclusión social. Muchas de esas familias están sostenidas por madres solas o núcleos fragmentados. “Eso hace que el núcleo familiar esté desamparado”.
El dolor es una constante. Pero también aparece la conciencia. “No quieren que lo mismo pase con sus otros hijos”, señala, lo que abre un espacio para la prevención, la presencia y el acompañamiento.
Un mensaje final desde la disponibilidad y el cuidado
Al cierre, Evelyn deja un mensaje directo. “Estoy dispuesta y a disposición para lo que necesite esta sociedad”. Su diagnóstico es claro. “Hay mucha necesidad, de cariño y de amor”.
La psicología social, para ella, no es solo una profesión. Es una práctica ética. “Poder desbordarlo a la sociedad”, dice, refiriéndose al cuidado, la escucha y la presencia.
Quienes deseen contactarla pueden hacerlo a través de sus redes sociales haciendo click aquí, o comunicarse directamente por teléfono al +54 9 3533 43-0604. De esta manera pueden acceder a un espacio de escucha y acompañamiento comunitario.
Fuente: Entrevista en exclusiva para Revista Vértices.
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