Se vienen las JRVS: una experiencia solidaria para pensar otra ruralidad
Desde Mendoza, Víctor García comenta en exclusivo el impulso de la experiencia colectiva que articula agroecología, prácticas sustentables y saberes locales desde distintas organizaciones sociales y civiles. Las jornadas reúnen a estudiantes, graduados, productores y comunidades en un recorrido territorial que promueve una producción consciente, solidaria y respetuosa del ambiente, en el marco de una tradición de más de veinte años orientada a la soberanía alimentaria.
Autor
Redacción
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Una experiencia que crece y se amplía
Víctor García explica que una de las principales novedades de este año es la ampliación de la participación institucional. “Se sumaron facultades”, señala, detallando que venían trabajando con siete y que ahora se incorporan dos más. A la vez, se amplía el mapa territorial con la llegada de estudiantes de Catamarca y Tucumán, y la participación de estudiantes de Medicina Humana de la Universidad de Mendoza.
Los recorridos no se repiten de manera mecánica. “Siempre hay productores nuevos, barrios nuevos y comunidades que se van sumando”, explica, marcando que cada edición incorpora experiencias distintas aunque mantenga territorios ya visitados. Esa dinámica permite renovar aprendizajes sin perder continuidad.
El protagonismo estudiantil y la organización desde abajo
Otro cambio central es el rol que asumen los estudiantes. Víctor destaca que quienes ya venían participando desde hace años, junto al CEA y los centros de estudiantes, “empiezan a tener cada vez un rol más protagónico”.
Ese protagonismo se expresa en la organización concreta. Los estudiantes dejan atrás un rol pasivo y se involucran en la logística, el financiamiento y la construcción territorial. “Empiezan a organizarse, a conseguir las tranzas, a hacer rifas, a ver cómo consiguen la plata”, relata. En Mendoza, ese proceso se vive con intensidad, con estudiantes involucrados en toda la jornada, desde el inicio hasta el cierre.
La experiencia sigue siendo mancomunada. Graduados, productores, asociaciones y cooperativas continúan articulando acciones, manteniendo un entramado colectivo que sostiene las jornadas año tras año.
La jornada como experiencia vivencial e integral
Las jornadas se desarrollan del 21 al 24 de enero, comenzando en Tunuyán y cerrando con una peña en Luján. Participan más de 125 estudiantes confirmados, provenientes de Tandil, Rosario, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, San Luis, Río Cuarto y distintos puntos de Mendoza. A ellos se suman graduados que, como señala Víctor, muchas veces no se inscriben formalmente pero participan activamente.
No se trata solo de carreras agropecuarias. Además de veterinaria y agronomía, participan estudiantes de medicina, trabajo social, psicología, arte y telecomunicaciones. “Esto ya no es solamente técnico”, aclara. Aunque se trabaja intensamente, el eje es vivencial. “No es una pasantía de trabajo técnico, es una jornada vivencial”, afirma.
La consigna es clara. Trabajar, compartir y poner en diálogo la teoría con la realidad. Se duerme en carpas, se cocina colectivamente y se convive con productores y vecinos. “Realmente aprendemos más de los productores, de los vecinos, de las personas que nos reciben”, reconoce Víctor.
Solidaridad, esfuerzo y comunidad organizada
La inscripción cubre comida, movilidad y organización general. El costo es accesible porque la experiencia se sostiene con esfuerzo colectivo. Los estudiantes se organizan con rifas y ventas. Los productores aportan alimentos, alojamiento y espacios de recreación. Los graduados suman sus vehículos, herramientas y lugares de trabajo.
“Esto se hace a voluntad, es solidario”, remarca Víctor. La idea es compartir la vida cotidiana del productor, no solo el trabajo. Compartir una comida, un mate, una charla. Vivenciar cómo se produce y cómo se vive en los territorios rurales.
Esa lógica solidaria permite recorrer cerca de cinco mil kilómetros dentro de la provincia de Mendoza, divididos en ocho o nueve grupos, con todo cubierto a partir de la organización colectiva.
Agroecología, resistencia y soberanía alimentaria
En un plano más estructural, Víctor es contundente al describir la situación de los pequeños y medianos productores. “El modelo es de agroexportación, de concentración, de exclusión y de deshumanización”, afirma. Un modelo que no contempla el arraigo rural ni a quienes producen a pequeña escala.
La falta de políticas públicas, de inversión y de acompañamiento empuja a la concentración y al desarraigo. Frente a eso, las jornadas funcionan como un espacio de resistencia y toma de conciencia. “Una vez que ves la realidad, te ponés otros lentes”, explica. Esa experiencia transforma la mirada y genera compromiso.
Las jornadas, que llevan más de veinte años y han cambiado de nombre con el tiempo, mantienen intacto su espíritu. Promover la soberanía alimentaria, mostrar que existe “otra ruralidad” y formar estudiantes y graduados comprometidos con el desarrollo territorial, con la gente adentro.
“No es solo producir comida”, resume Víctor. Es producir con valor agregado, con arraigo rural, con desarrollo integral y con comunidad. En ese horizonte, las jornadas aparecen como un camino posible para pensar y construir otra forma de habitar el campo.
Cómo inscribirse y sumarse a las jornadas
Quienes quieran participar de las jornadas pueden hacerlo a través del formulario de inscripción disponible en las redes de la organización haciendo click aquí.
Operatividad
Las jornadas se realizarán del 21 al 24 de enero, comenzando en Tunuyán y finalizando con una peña de cierre en Luján, durante la noche del último día. La propuesta incluye recorridos territoriales, trabajo comunitario, instancias formativas y espacios de encuentro cultural.
La inscripción tiene un valor accesible $ 40 mil pesos y cubre la comida diaria, desayuno, merienda y los gastos de movilidad, ya que los grupos se trasladarán por distintos territorios rurales de la provincia, recorriendo varios miles de kilómetros en total.
Qué tener en cuenta antes de viajar
La experiencia es vivencial y comunitaria, por lo que no se trata de un viaje turístico ni de una pasantía técnica tradicional. Se duerme en territorio, se comparte la vida cotidiana y se trabaja en equipo.
-Entre los elementos básicos a llevar se recomienda -bolsa de dormir -colchón inflable o aislante -carpa compartida según el grupo -ropa cómoda y resistente -calzado adecuado para trabajo rural -protección solar -gorra o sombrero -botella de agua reutilizable -elementos de higiene personal
No es necesario llevar utensilios de cocina ni comida, ya que eso está contemplado en la organización general junto a productores y comunidades anfitrionas.
Clima y condiciones generales
Enero en Mendoza suele presentar temperaturas elevadas durante el día y noches más frescas, especialmente en zonas rurales. Es importante contemplar ropa liviana para el calor, abrigo para la noche y protección frente al sol.
Las actividades se desarrollan al aire libre y en distintos territorios, por lo que se recomienda buena predisposición física, cuidado personal y una actitud abierta al trabajo colectivo y al aprendizaje compartido.
Las jornadas invitan a ir con lo indispensable y con lo fundamental. “Ganas”, como resume Víctor García. Ganas de aprender, de trabajar, de compartir y de conocer una ruralidad distinta a la que suele mostrarse.
Una experiencia con más de veinte años de historia que sigue apostando a la soberanía alimentaria, la organización comunitaria y la formación de estudiantes y graduados comprometidos con el territorio.
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