José Luis Cabezas, el fotoperiodismo y la responsabilidad con la sociedad
Roberto Zayas es un reportero gráfico histórico de Villa María. Fue fotógrafo oficial municipal durante varias gestiones, construyó una trayectoria larga en el fotoperiodismo regional y hoy es coordinador del área de fotografía en el diario cooperativo más referenciado del centro provincial. Jubilado, sigue en funciones dentro de la organización, y además conduce la mutual de trabajadores y consumidores vinculada al medio. En esta entrevista, recorre su origen en la fotografía, el paso por redacciones, la transformación cooperativa post 2001, la tensión entre tecnología y credibilidad, y cierra con una definición fuerte sobre José Luis Cabezas: “Recordar es traer al presente”.
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Redacción
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Fuente: Gentileza R.Z.
La vocación nace en el secundario y se vuelve oficio
“Mi actual profesión nace de alguna forma desde mi secundario en el colegio Rivadavia, donde empecé a hacer la actividad de fotografía”. Roberto Zayas ubica el inicio en una etapa formativa que lo marcó para siempre. “Luego de pasados algunos añitos ya no me pude cambiar porque el profe me eligió para ayudar en la cátedra”, recuerda, y menciona a “Adelqui Pellegrino” como figura clave. “Con él empecé por allá por el año 1973-74”.
Desde ese aprendizaje temprano, la fotografía pasó de ser una práctica escolar a una identidad profesional.
De eventos sociales a fotoperiodismo; un camino que se profesionaliza
Zayas cuenta que mientras empezó la universidad “seguía haciendo fotografía en forma particular”, y que inició “trabajando en lo que eran eventos sociales inicialmente”, para sumar luego “la parte de filmación, que estaba en ese momento muy de moda”.
En ese trayecto, recuerda conversaciones que lo empujaron a buscar un nicho propio. “Todo tiende a profesionalizar de cierta forma, hay que ir buscando cada uno su nicho”. Con esa orientación, el salto al fotoperiodismo fue tomando forma.
El paso por la Municipalidad; intendentes, continuidad y corte
Zayas relata que ya estaba “trabajando como fotógrafo oficial de la Municipalidad de Villa María, con la intendencia del Miguel Ángel Veiglia, en su primer mandato”, y marca que esa etapa tuvo continuidad con otros jefes comunales. “Algo que después de los tres de Veiglia, una charla con Eduardo Accastello, me pidió que me siguiera quedando, y durante el tiempo que estuvo él, y su intendencia, y también la de Nora Bedano, estuve yo”.
El corte, dice, llega con el cambio de gestión en el 2015 “Me fui cuando llegó Martín Gill, que básicamente desconoció mi trabajo en el municipio, yo tenía casi 28 años para ese momento en el municipio, así que sí, obviamente me fui, no hice ningún reclamo, y bueno, seguí con mi camino”.
El salto al diario; corresponsalías y cobertura regional
En el 85 se abre otra etapa. “En el 85 empiezo a hacer fotos para la corresponsalía en ese momento de La Voz del Interior”. Zayas explica el esquema de trabajo y cómo el medio fue cambiando sus formas de cobertura. “La Voz redujo la mayoría de las corresponsalías a receptorías”.
A partir de ahí describe coberturas amplias, fiestas patronales y recorridos territoriales. “Me ofrecieron cubrir las zonas y las fiestas patronales, sobre todo lo que era hacia el sur de la provincia”.
Luego se afirma en el diario regional. “Empecé luego a trabajar en el diario del sur de Córdoba… empecé haciendo lo que era la parte deportes… después empecé a hacer más en forma fija lo que era en ese momento un suplemento”.
Del 2001 a la cooperativa; sostener el medio, sostener el trabajo
El año 2001 aparece como quiebre. “Pasamos de ser empleado de una editorial a ser socio de una cooperativa, luego de la debacle del 2001 nos conformamos en cooperativa y a partir de ahí empezamos a transitar solos este camino”.
Ese pasaje no se narra solo como un cambio formal, sino como una decisión de continuidad y defensa del trabajo periodístico. Zayas remarca que sigue vinculado “hasta el día de hoy” y que es “coordinador del área de fotografía”.
Qué hay detrás de una foto; documento, dolor y responsabilidad
Cuando se le pregunta por sus fotos más recordadas, responde con honestidad. “No, la verdad que no, porque sobre todo en lo periodístico… fueron decenas de imágenes que me impactaron”.
Y define la esencia del oficio. “Cada foto tiene su propia historia, cada foto es un documento en sí misma”. “Cada foto muestra un momento, una imagen, un instante detenido en el tiempo”. Incluso lo sintetiza con una frase potente. “Cada fotografía termina siendo un hijo propio”.
En el fotoperiodismo la experiencia se vuelve intensa. “En lo periodístico se vive muy fuerte el sufrimiento ajeno, porque te llega, porque vos tenés que documentarlo, reportarlo, y es fuerte”. Y agrega. “A veces uno documenta el dolor y realmente la cámara lo muestra muy firmemente”.
Tecnología, credibilidad y la memoria de José Luis Cabezas
Zayas reconoce el cambio de época. “La fotografía digital llevó a que haya una democratización mucho más amplia”. “Los teléfonos celulares de calidad llevaron a que todo el mundo tuviera acceso”. Sin embargo, marca un límite central. “El gran problema de la fotografía y de la imagen hoy en día, con la inteligencia artificial y todo, es la credibilidad”.
Y la credibilidad, dice, no se sostiene sola. “La credibilidad ya no está en las redes de alguna forma, sino que está en el soporte que está detrás de cada una de ellas”. “Nosotros siempre en el diario decimos que la credibilidad la tiene el producto que hacemos”, y eso implica “una responsabilidad muy grande con la sociedad”.
En ese marco, la conmemoración del asesinato de José Luis Cabezas sigue siendo una brújula ética. “Totalmente”. “Recordar es traer al presente”. Y remarca el sentido político de la memoria. “Cuando vos traés a la memoria colectiva lo que pasó a un hombre por hacer su trabajo periodístico, es muy fuerte… es un impacto para toda la comunidad… trasciende fronteras”.
Zayas cierra con una definición que resume el oficio. “Estamos siempre tratando de buscar la verdad, pujar por la verdad… desde atrás de una cámara”.
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