Facturación, billeteras virtuales y trazabilidad: claves del nuevo control impositivo
El contador público Marcelo Anselmo recibido en la UNVM, con experiencia profesional desde 2019, analiza las nuevas facultades de ARCA y explica cómo el cruce de datos con bancos y billeteras virtuales está modificando el control fiscal sobre empresas, profesionales y emprendedores.
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Redacción
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Fuente: Gentileza M.A.
El avance de los pagos digitales y la masificación de las billeteras virtuales empujaron al Estado a reforzar sus mecanismos de control. En ese escenario, el nuevo esquema de fiscalización de ARCA pone el foco en la trazabilidad de los ingresos y en el orden administrativo, generando un cambio profundo en la relación entre el fisco y los contribuyentes.
Más cruces de información y una regla que se vuelve automática
“ARCA, o la ex AFIP, lo que hizo ahora es implementar un sistema de control más fuerte de datos cruzados con los bancos y con las billeteras virtuales.” En el trabajo cotidiano, eso se traduce en alertas más visibles dentro de los portales fiscales, donde lo declarado por facturación empieza a compararse con lo que efectivamente entra a las cuentas.
Cuando el contribuyente o su contador revisan la información disponible, “aparecen notificaciones de que hay determinada cantidad de ingresos por billeteras virtuales u otras plataformas de cobros.” El punto es que ese aviso no llega como un comentario neutral, sino como una señal de revisión. Por eso, en palabras del entrevistado, “eso lo que hace es levantar la alerta”.
Ingresos acreditados y facturación, el nuevo centro del problema
El cambio más delicado está en el criterio que se presume desde el sistema. “Todo ingreso que entra de dinero a la cuenta bancaria o la billetera virtual es venta o servicio prestado, salvo que se demuestre lo contrario.” En términos simples, ya no alcanza con mirar la facturación anual si los movimientos bancarios y digitales muestran otra película.
Esa diferencia aparece en ejemplos muy concretos. “El cliente a lo mejor emitió 30 millones en facturas… sí pero tu cuenta te entraron 70 millones, 80 millones, 100 millones.” Ahí el trabajo profesional deja de ser una recategorización mecánica y pasa a ser una reconstrucción del origen de fondos, con explicaciones verificables y consistentes.
Qué ve el fisco y qué no se conoce con precisión
Ante la pregunta de cuánto sabe exactamente la autoridad fiscal y de dónde se alimenta, la respuesta marca un límite real. “No lo sé, porque eso es parte del trabajo de investigación del organismo, donde tienen cierto secreto… para que no se generen maniobras evasivas.” La idea es clara, no se expone toda la ingeniería del control para no facilitar atajos.
Sin embargo, sí hay indicios concretos en pantalla. “Yo entrando a mis clientes veo un mensaje que dice las acreditaciones en billeteras virtuales.” En la práctica, ese tipo de mensaje obliga a revisar el correlato entre entradas de dinero, facturas emitidas y explicaciones respaldatorias, porque la alerta ya está asociada a un posible ajuste fiscal.
Transferencias familiares, no importa tanto el destino como el origen
En un punto sensible para la vida cotidiana, la consulta fue directa sobre transferencias entre familiares. La respuesta busca bajar ansiedad, pero sin regalar tranquilidad falsa. “No a la medida que sean montos chicos… para pagar la tarjeta o el alquiler… no habría ningún problema.” Aun así, el criterio general no se diluye.
Lo que cambia es dónde se pone la lupa. “No es tanto de dónde va después, como el destino, sino el origen, de dónde proviene.” Por eso remarca que puede pedirse “una trazabilidad de fondos”, y que el objetivo es llegar a un punto en el que el dinero esté “facturado en algún momento” o debidamente justificado con documentación.
Quiénes quedan más expuestos por desorden y no por mala fe
El entrevistado ubica el riesgo en un universo que se piensa como informalidad cotidiana y dificultades en el seguimiento y registración de las operaciones. “Dentro de ese 90% de las CUIT hay muchos microemprendimientos que… no tienen correctamente declarados sus ingresos.” En ese circuito, el cobro digital es rápido y frecuente, pero el registro suele ir atrás.
La situación típica es conocida. “Hacen la venta, cobran a través de estas empresas virtuales, pero después puede pasar que la factura quede pendiente.” Con el nuevo esquema, esa distancia entre cobrar y documentar se vuelve más visible, y eso puede empujar intimaciones, ajustes o discusiones con costos evitables.
Otras consideraciones importantes – Domicilio Fiscal y Recategorizaciones
Otra advertencia conecta con las nuevas exigencias formales. “Se están prestando mucha atención” al “domicilio fiscal real”, y la idea es que haya contribuyentes “reales y responsables” para notificar.
Estamos en pleno período de recategorización, y es importante recordar que el análisis no se limita únicamente a la facturación. El fisco también evalúa “la razonabilidad de los ingresos junto con las compras y gastos”, por lo que este proceso resulta una buena oportunidad para realizar un control integral de la situación fiscal del contribuyente.
Recomendaciones
Como primera regla de cuidado, deja un consejo simple y aplicable. “Siempre lo primero es consultar con su contador de confianza… porque cada CUIT es distinta.” La segunda recomendación es casi una disciplina diaria, porque lo que se mira ahora es el orden. “El orden administrativo… cada venta que se hace debería tener su correspondencia con los ingresos que tiene en su cuenta.”
El cierre vuelve a la lógica de prevención. “Está previsto que… el organismo puede aplicar multas que son bastante onerosas.” Por eso resume la idea en una frase que funciona como guía. “No pagar dinero por algo que se puede evitar”, porque “la prevención… está bueno tomarlo a tiempo.”
Fuente: En exclusiva con Revista Vértices.
Para consultas
Quienes tengan dudas o necesiten orientación sobre estas nuevas disposiciones pueden comunicarse al 3534 25-2081.
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