“Con el cuerpo y el alma: la lucha por la discapacidad en Villa María frente al ajuste”
Desde Villa María, la referente social Virginia Genne describe la adhesión al paro nacional del sector de la discapacidad, el desgaste de las movilizaciones y la dureza de las medidas oficiales que desfinancian derechos conquistados. Entre la frustración y la resistencia, se expresa la encrucijada de un colectivo que siente el silencio social como una forma de violencia.
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Redacción
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1. Paro nacional con límites locales
Esta semana, el sector de la discapacidad adhiere al paro y movilización convocados a nivel nacional. En Villa María, la medida se traduce en una restricción de servicios “en la medida que se pueda”, ya que muchos acompañamientos no pueden cortarse sin afectar gravemente a niños, jóvenes o adultos con discapacidad. Gane reconoce:
“Hacer paro nos duele en el alma, porque ese niño a lo mejor no puede ir a la escuela o una persona con discapacidad motora pierde un día clave de rehabilitación”.
2. Desgaste de las movilizaciones y falta de recursos
Aunque en meses anteriores se realizaron marchas masivas, el colectivo local decidió no organizar una nueva movilización. El cansancio, la frustración y la falta de recursos para cubrir sonido, banderas y logística se volvieron determinantes.
“Hemos realizado muchas marchas y el colectivo está un poco desganado, cansado. Además, los recursos económicos son cada vez más acotados”.
3. El desfinanciamiento de la ley y el silencio social
Uno de los ejes más graves señalados por Gane es la contradicción del gobierno: promulgar leyes para luego desfinanciarlas. Este vaciamiento coloca a las instituciones en una “situación muy extraña” y expone la vulnerabilidad del sector frente al ajuste.
“Nos preocupa mucho el silencio de la población ante semejantes actos de violencia hacia la democracia. El Congreso se expresó dos veces y dos veces fue silenciada la voluntad popular”.
4. Salud en crisis y acceso desigual
El ajuste también golpea de lleno al sistema de salud. Desde enero, la reducción de obras sociales para monotributistas y las trabas de las prepagas dejan a miles sin cobertura. Esto encarece los tratamientos:
“Estamos hablando de 500 mil pesos para dos personas en una prepaga, si hay enfermedad preexistente o discapacidad. Cada vez el acceso a la salud es más desigual”.
El panorama se agrava con rumores sobre la eliminación del Plan Médico Obligatorio, lo que permitiría a cada obra social decidir qué prestaciones brindar.
5. Entre la resistencia y el límite humano
El sector convive con la paradoja de sostener la lucha mientras la vida cotidiana los sobrecarga. Genne admite haber tenido que “desconectarse” tras la última marcha, pero también rescata pequeños triunfos y la certeza de que el gobierno no podrá sostener el ahogo permanente.
“Uno le pone el cuerpo y el alma. Es muy difícil, porque el trabajo con discapacidad es continuo, no se corta. El desgaste es enorme, pero sabemos que en algún momento esta situación va a tener que aflojar”
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