La Cooperativa de Servicios Públicos de Tío Pujio volvió a vivir una noche cargada de emoción, identidad y pertenencia profunda. El reconocimiento anual a alumnos y deportistas solidarios reunió a familias, docentes y vecinos en un acto que ya tiene más de trece años de historia y sigue creciendo desde el corazón del pueblo.
Autor
Redacción
Compartir:
Fuente: Foto extraida del instagram oficial de la Cooperativa de Tío Pujio
Un mensaje que abraza a la comunidad
Darío Ranco agradeció “a los padres, a la familia, a los abuelos, a los tíos, a todos los que forman esa columna vertebral de construir una familia” y valoró a quienes educan porque “tienen la responsabilidad y el compromiso de educar, que no es un dato menor”.
Celebró que desde 2012 la cooperativa “viene contribuyendo permanentemente a este tan noble reconocimiento que es mérito de cada uno de los chicos y de los jóvenes que están aquí”.
Destacó con orgullo que los premiados fueron elegidos por sus pares “sus compañeros fueron quienes expresaron la posibilidad de que ellos fueran reconocidos”.
Pidió sostener la identidad local “cada uno de los tiopujenses […] siempre decir que Tío Pujio está en primer lugar”.
Y dejó un mensaje inspirador “es muy difícil la vida, pero con educación, con formación, con compromiso se logra el objetivo”.
La frase que marcó la noche resonó en cada rincón del salón “hay un reconocimiento que sale del corazón de toda una comunidad”.
Valores que sostienen al pueblo Democracia, esfuerzo y pertenencia
Ranco recordó que los asociados “no son contribuyentes ni socios, son titulares de esta organización” y afirmó que quien no esté de acuerdo “hay que presentarse”.
Evocó aquel momento fundacional “en el 2012 entraron por la puerta grande. 689 tiopujenses fueron a emitir su sufragio”.
Reconoció el esfuerzo colectivo “los padres hacen mucho sacrificio” y “los docentes hacen mucho sacrificio”.
Su emoción por el pueblo quedó clara “Tío Pujio es bello” y “estoy feliz de estar en este pueblo”.
Pidió sostener los vínculos que hacen fuerte a la comunidad “sigamos creciendo, sigan siendo compañeros”.
Y reafirmó un principio clave “hay algo que son principios y valores […] eso jamás se pierde”.
El nacimiento de una tradición treces años premiando la solidaridad
La organización recordó fielmente que “hace más de 13 años el consejo de administración decidió premiar el valor solidario, tanto en alumnos como en deportistas”. Así nació una iniciativa que “ya hace muchos años que se realiza”.
La noche tuvo “un auditorio colmado”, con “muchos chicos y también las familias que acompañaron”. “Siempre es un éxito, siempre nos acompañan” y “se ve la emoción de los estudiantes cuando reciben su premio”.
La selección mantiene la esencia participativa del pueblo “se convoca a las escuelas y a los clubes para que elijan y en general lo hacen sus propios compañeros”.
“Son votados por sus compañeros”.
También sorprendió la continuidad “hay estudiantes o deportistas que se repiten dos o tres años seguidos”, muestra de que “ese valor solidario sigue sosteniéndose en ellos”.
En esta edición fueron “39 estudiantes y deportistas reconocidos”. Los valores que sostienen la tradición siguen intactos “la solidaridad y el trabajo en equipo”.
Desde Villa María, Elías Guizzo, licenciado en Desarrollo Local y Regional, docente y miembro fundador de la cooperativa Desarrollo Territorial, relata cómo una experiencia nacida en la Universidad Nacional de Villa María logró transformarse en un proyecto productivo concreto. Cooperativismo, gestión territorial, mercados de cercanía y una nueva apuesta por la madera plástica como economía circular definen una iniciativa que articula saber académico, trabajo asociativo e impacto local.
Marina Alaniz, jefa de la sucursal Villa María de la Cooperativa Horizonte, realizó un balance del 2025 marcado por las dificultades económicas, pero también por la continuidad de las adjudicaciones y la confianza sostenida de los socios. Desde la experiencia concreta de los actos realizados durante el año, remarcó la constancia, la paciencia y el trabajo colectivo como claves para que el sueño de la casa propia se haga realidad.
Desde Villa María, Virginia Olivero y Delmiro Fabián Ríos impulsan un emprendimiento avícola de pequeña escala basado en gallinas de libre pastoreo, producción sin hormonas y una ética de consumo consciente. Huevos y pollos de campo con bienestar animal, tiempos naturales y un vínculo directo con quienes eligen saber qué comen y de dónde provienen sus alimentos.