Cuando el desarrollo local se vuelve concreto: cooperativismo y madera plástica
Desde Villa María, Elías Guizzo, licenciado en Desarrollo Local y Regional, docente y miembro fundador de la cooperativa Desarrollo Territorial, relata cómo una experiencia nacida en la Universidad Nacional de Villa María logró transformarse en un proyecto productivo concreto. Cooperativismo, gestión territorial, mercados de cercanía y una nueva apuesta por la madera plástica como economía circular definen una iniciativa que articula saber académico, trabajo asociativo e impacto local.
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El origen de la cooperativa como salida colectiva
Elías Guizzo cuenta que el proyecto nace en 2022, junto a Nicolás Fitta, ambos egresados de la carrera de Desarrollo Local y Regional de la Universidad Nacional de Villa María. y recientemente se incorporó Alejandro Fonseca.
La idea inicial fue clara: “armar una cooperativa que nos dé como herramienta para poder salir a trabajar como licenciados en desarrollo local regional”, ya sea en asesoramientos, procesos de construcción colectiva o trabajos con municipios.
Reconoce que al inicio “no sabíamos mucho” y que el proceso implicó descubrir que estaban montando una empresa, con todas las dificultades burocráticas que eso conlleva. “Nos costó bastante porque estábamos sin saber todo lo administrativo de lo que es una cooperativa”, señala, destacando el acompañamiento recibido en esa primera etapa.
De la formación académica al ejercicio real del trabajo
Con el correr del tiempo, la cooperativa fue consolidándose como una síntesis entre la formación universitaria y el trabajo concreto. Elias afirma que la cooperativa termina siendo una síntesis de todo el recorrido en la universidad, no solo como espacio laboral, sino como práctica territorial. “Todo lo que intentamos hacer desde la COOPE tiene un impacto territorial”, remarca, desde el trabajo con emprendedores hasta los nuevos proyectos productivos.
La experiencia también dejó aprendizajes que, según el entrevistado, “no te enseñan en la universidad”, vinculados a la gestión diaria, la administración, el vínculo con proveedores y la sostenibilidad económica.
El mercado de cercanía y el trabajo con emprendedores
Uno de los primeros hitos importantes fue la gestión del mercado de cercanía en el Parque Pereira Domínguez, una política pública impulsada desde Nación, articulada con el municipio y la universidad. “Fue como nuestro primer trabajo más efectivo”, afirma Guizzo.
La cooperativa asumió la administración del espacio, trabajando con emprendedores locales. Sin embargo, el proyecto debió adaptarse al contexto: “tuvimos que mutar”, explica, ya que el consumo en el parque no respondió como se esperaba. De ese aprendizaje surge la idea de reconvertir el mercado hacia una lógica más virtual, funcionando como espacio de acopio y distribución de productos de emprendedores, mutuales y cooperativas.
Crisis del consumo y reconfiguración cotidiana
El cambio del escenario económico impactó de lleno en la experiencia del mercado. El docente es claro: “a nosotros nos pegó fuerte”. Explica que hoy se vende la misma cantidad de dinero que el año anterior, pero con inflación de por medio, lo que evidencia una caída real del consumo.
Describe un cambio visible en las prácticas sociales: “antes venían a comprar todo lo que iban a consumir a la tarde y ahora vienen con canastos desde la casa”. Aun así, señala que el termómetro social mezcla dificultades con cierta expectativa de estabilidad futura, un clima que se percibe en el diálogo cotidiano con quienes visitan el parque.
Nuevos desafíos productivos y economía circular
Entre los desafíos actuales, se destaca la producción y comercialización de madera plástica, iniciada en 2024 dentro de la cooperativa Cooperativa Desarrollo Territorial. El proyecto surge a partir de la incorporación de un nuevo asociado y combina reciclado, producción local y economía circular.
El profesional subraya las ventajas del material: “no lleva mantenimiento, es durable y tiene un impacto ambiental positivo”, y remarca que el objetivo a largo plazo es cerrar el circuito productivo, incorporando trituración y reutilización de plásticos.
Para el entrevistado, este camino expresa una convicción más amplia: “el trabajo asociativo que estamos llevando a cabo es realmente muy enriquecedor”, no solo como empresa, sino como forma de transmitir valores y apostar a estructuras colectivas que fortalezcan el desarrollo territorial.
El cooperativismo como valor, método y proyección social
Más allá de los proyectos concretos, el cooperativista subraya que el núcleo de la experiencia está en el valor del trabajo asociativo. “La cooperativa es una empresa, pero tiene otros valores”, afirma, marcando una diferencia clara con las lógicas puramente mercantiles.
En ese sentido, destaca que el crecimiento de la cooperativa también implica formar a quienes se van sumando, transmitir una forma de trabajo basada en la cooperación, la responsabilidad colectiva y el compromiso territorial. “Eso lo estamos transmitiendo incluso con los chicos que se están sumando a la COPE”, señala.
Guizzo plantea además un desafío de orden estructural: la necesidad de que las universidades incorporen más herramientas para la creación y sostenimiento de cooperativas. “Incluso viniendo de una carrera más afín, nos costó toda esa parte”, reconoce, remarcando que el fortalecimiento del asociativismo requiere políticas educativas, acompañamiento técnico y una mirada estratégica de largo plazo para consolidar este tipo de experiencias en la economía social.
Fuente: Entrevista exclusiva para Revista Vértices.
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