Un balance anual que se expresa en 30 viviendas entregadas

Marina Alaniz, jefa de la sucursal Villa María de la Cooperativa Horizonte, realizó un balance del 2025 marcado por las dificultades económicas, pero también por la continuidad de las adjudicaciones y la confianza sostenida de los socios. Desde la experiencia concreta de los actos realizados durante el año, remarcó la constancia, la paciencia y el trabajo colectivo como claves para que el sueño de la casa propia se haga realidad.

Un año difícil, pero con la cooperativa en pie


“Fue un año difícil, estuvo complicado” reconoce Marina Alaniz al comenzar el balance. Sin embargo, rápidamente aclara que, aun en contextos adversos, la cooperativa logró sostenerse. “Por más que todas las crisis que vayan pasando en este país, que hay altibajos, nosotros seguimos en pie. Iremos, subiremos, bajaremos, pero nos mantenemos, estamos”.

 

Esa continuidad se traduce en hechos concretos. “Seguimos adjudicando, nunca dejamos de adjudicar” afirma. Actualmente, Horizonte adjudica cinco viviendas cada dos meses y el objetivo para el próximo año, si las condiciones acompañan, es ampliar esa cifra. “El proyecto es poder hacer seis o siete viviendas cada dos meses en realidad, porque aumenta la cantidad de socios que tenemos”.

 
La constancia como valor central del cooperativismo


Para Alaniz, el balance general del año es positivo, aunque no desconoce las dificultades que atraviesan muchas familias. “Sí que les cuesta, les está costando un poco más a todos, pero la idea es que no bajen los brazos, que sigan”. En ese mensaje aparece una idea que se repite en cada acto de adjudicación. “Es un camino que no es fácil, es largo, hay que tener constancia, paciencia, pero se llega. Siempre llegan”.

 

La jefa de sucursal pone como ejemplo a socios que participaron durante años en los sorteos. “Hay socios que ya venían como la décima vez que se presentaban, nunca bajan los brazos, no se dan por vencidos y acá están adjudicando sus casas ahora”. Esa perseverancia es la misma que se vio reflejada en testimonios recientes como los de Yanina Lucero, Jorge Villalva o Andrea Proporatto, quienes lograron su vivienda tras años de aporte y espera.

 
Adjudicar, construir y cumplir los tiempos


En cuanto a los números, Alaniz estima que este año se entregarán alrededor de treinta viviendas, aunque aclara que el año aún no terminó. “Tenemos varias más para entregar hasta el 31 de diciembre”. En comparación con el año anterior, la cooperativa mantiene un ritmo regular. “Venimos parejitos, igual”.

 

Ese equilibrio responde a una decisión clara. “Nosotros cumplimos con los tiempos. Las casas se adjudican y al año se entregan”. Por eso, durante este año se están entregando las viviendas que fueron adjudicadas el año pasado. “No queremos excedernos de los tiempos, porque es un año el que les damos para poder entregar la casa”.

 
Más opciones y casas con identidad propia


Pensando en el futuro, la cooperativa proyecta cambios importantes. Actualmente trabajan con cuatro modelos de vivienda, pero la idea es ampliar las posibilidades. “Estamos viendo de ampliar un poco el panorama, que cada uno venga con su idea y entre la idea de cada uno y la nuestra llegar a un punto en común”.

 

Si bien las casas se seguirán haciendo desde cero, el nuevo esquema permitirá mayor personalización. “Vamos a poder hacer más cambios a la casa, hasta los colores del frente, paletas de colores, más opcionales, más mejoras”. Galerías, ampliaciones y detalles que antes no estaban contemplados comienzan a formar parte de lo que internamente llaman Diseño Libre.

 

Marina lo resume con una invitación directa. “Vengan con sus ideas, propongan lo que tengan. No una supermansión, porque eso no lo hace la cooperativa, pero sí una casa dentro de lo posible, de 120 o 130 metros, y ver qué podemos hacer”.

 
Un equipo que también es familia


Alaniz remarca que nada de esto sería posible sin el equipo de trabajo. Arquitectos, ingenieros, contadores y asesores forman parte de una estructura que los propios socios valoran. “Tenemos un excelente equipo de trabajo. No lo decimos nosotros, lo dicen los socios. Desde el asesor hasta el arquitecto, todos atienden igual”.

 

El vínculo va más allá de lo laboral. “Nosotros estamos diez horas diarias juntos. Los logros que vamos teniendo son una alegría porque somos parte de una familia”. Además, destaca un punto clave. “Nosotros somos socios igual que todos. Pagamos todos los meses, aportamos para una casa”.

 

Ella misma adjudicó su vivienda hace dos años y recuerda que otros integrantes del equipo llevan cuatro años aportando sin haber adjudicado aún. “Eso no quiere decir que por trabajar en la cooperativa uno pueda adjudicar antes”.

 
Un mensaje de fin de año que vuelve a lo esencial


Para cerrar, Marina deja un mensaje claro y profundamente humano. “Deseo que las cosas mejoren para que todos puedan seguir adelante y cumplir sus sueños”. Reconoce que algunos socios pueden aportar menos en determinados momentos, pero remarca que eso no significa abandonar el camino.

 

“Lo que siempre les digo es que no bajen los brazos, que sigan con el trabajo de la hormiga”. Y vuelve a insistir con la idea que atraviesa toda la entrevista. “Quiero mi casa y se va a llegar. Se llega. En la cooperativa se llega”.

 

Su deseo final es simple y contundente. “Quisiera que todos adjudicaran y que todos tuvieran la casa hoy”. Mientras tanto, el compromiso es seguir trabajando para que cada vez más familias puedan vivir ese momento.

 
Fuente: Entrevista a Marina Alaniz, jefa de la sucursal Villa María de la Cooperativa Horizonte
Cobertura Esfera Asociativa – Revista Vértices

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