Andrea Porporatto, jubilada y vecina de Porteña, fue adjudicada en la última entrega de viviendas realizada en el Hotel Le Parc. Con emoción relató cómo pudo cumplir el sueño de la casa propia gracias al modelo solidario de la Cooperativa Horizonte, la venta de una propiedad familiar y la confianza plena en el sistema de economía social.
Autor
Redacción
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Fuente: Foto de la pagina oficial de la Cooperativa Horizonte sucursal Villa María
Una noche que cambia la vida
"Realmente estoy muy pero muy contenta” comienza Andrea Proporatto la entrevista, mientras sostiene los papeles que acreditan su nueva vivienda. El temblor en su voz no es casual. La entrega marca un antes y un después en su vida y en la de su familia, y llega después de una trayectoria de trabajo y decisiones difíciles.
Andrea explica que no es de Villa María. Llega desde Porteña, un pueblo cercano a San Francisco. Su vínculo con Horizonte nació de la experiencia de su hija, que fue adjudicada hace dos años. “Mi hija, justamente en enero va a ser dos años que adjudicaron con Horizonte” cuenta. Ese antecedente la inspiró a apostar por el mismo camino.
La decisión de avanzar con el plan
Motivados por ese logro familiar, Andrea y su esposo decidieron comprar un lote ubicado a la vuelta de la casa de su hija. “Hoy tuvimos la suerte de poderlo adjudicar” relata con alivio. La oportunidad surgió después de vender una propiedad en Porteña, lo que les permitió adquirir un plan con antigüedad acumulada. “Hemos comprado un plan que tenía mucha antigüedad, ya que vendimos una propiedad en mi pueblo y pudimos tener esta oportunidad de hacerlo” señala.
Con un ahorro que habían atesorado durante años, pudieron además mejorar la oferta. La combinación de aporte económico, planificación y confianza hizo que la adjudicación llegara más rápido de lo esperado. “Todo se dio muy rápido. Hace menos de un mes y medio que empezamos con todo esto” comenta, aún sorprendida por el ritmo del proceso.
Un proyecto con horizonte familiar
Aunque Andrea ya está jubilada, su proyecto habitacional está pensado a largo plazo. Su esposo se jubilará dentro de nueve años y la nueva vivienda abre una perspectiva clara. “Nuestra idea es venir a vivir cuando mi esposo se jubile” explica.
El hogar también representa un punto estratégico para su hijo, estudiante de la UTN de San Francisco. La casa en Villa María podría convertirse en un espacio que le facilite continuar su formación. “Él tendría la posibilidad de seguir acá, así que al tener la casa podría venir a vivirse” cuenta. Para Andrea, la vivienda significa cercanía y estabilidad. “Y yo, bueno, ir y venir también a ver a mi hija” agrega, dejando ver el valor afectivo detrás de la decisión.
La confianza como base del cooperativismo
Cuando le preguntan qué les diría a otras personas que dudan en sumarse a Horizonte, su respuesta es inmediata y firme. “Mirá, nosotros confiamos ciegamente en Horizonte. Yo ya en mi pueblo habíamos hecho una casa junto a mis papás y Horizonte nunca nos falló” afirma.
Su testimonio evidencia que la confianza es un pilar central del cooperativismo. Andrea no habla desde la teoría sino desde la experiencia. “Realmente que apuesten, apuesten a Horizonte” dice, segura de que el sistema cooperativo ofrece una alternativa concreta frente a los obstáculos del mercado tradicional.
“Muchas gracias” se escucha al cierre de la entrevista. Ella sonríe y responde con la simpleza de quien habla desde el corazón. “Gracias”.
Fuente: Testimonio de Andrea Proporatto para Revista Vértices cobertura noviembre de 2025
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