Enseñar en crisis: la docencia universitaria entre el recorte y la organización

Carolina Sturniolo, docente universitaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto y trabajadora sindicalizada, pone en palabras eleales el malestar, las contradicciones y las resistencias que atraviesan hoy a la educación pública en un contexto de recorte presupuestario, salarios deteriorados y deslegitimación del trabajo docente, . Entre la vocación y el desgaste, la organización gremial, el ataque al financiamiento universitario y el avance de una reforma laboral regresiva, la entrevista deja una radiografía cruda del presente y una pregunta abierta sobre el futuro de la universidad pública en la Argentina.

Fuente: Foto Universidad Nacional de Río Cuarto

Ser docente universitaria hoy entre la vocación y el ajuste


“La verdad es que está siendo una situación compleja, una escena de contradicción principalmente”. Así define Carolina Sturniolo el presente de la docencia universitaria. Una contradicción que nace de “esto que siempre se dice de la vocación docente y lo que uno elige hacer”, pero que choca de lleno con “la coyuntura, el contexto, las condiciones laborales y salariales principalmente”.

 

La tarea cotidiana de enseñar, investigar y sostener la universidad pública ya no se explica solo desde la vocación. El ajuste presupuestario y la pérdida del poder adquisitivo tensionan ese compromiso histórico y lo colocan en una zona de desgaste permanente.

 
Plan de lucha gremial y desgaste de las medidas tradicionales


Desde el sindicato docente, Sturniolo explica que las acciones se vienen coordinando “en conjunto con la federación a nivel nacional, con la FEDUN”, adaptando las medidas a la realidad local y articulando con el sindicato de trabajadores no docentes.

 

Sin embargo, reconoce una dificultad creciente. “Hay muchas medidas gremiales que ya están como muy deslegitimadas. Los compañeros docentes ya no terminan encontrando mucho sentido, porque no se ve un impacto, no se ve una respuesta desde el gobierno”.

 

No se trata de desmovilización absoluta. “Se terminan adhiriendo a las medidas, pero tal vez ya con mucho desgano. Ya es mucho decir bueno, hagamos paro”. Frente a eso, el desafío pasa por “buscar medidas más creativas, que generen más compromiso” y por un objetivo clave hacia adelante, involucrar a los estudiantes como parte activa de la defensa de la universidad pública.

 
El ataque al financiamiento universitario y una victoria parcial


Uno de los momentos más tensos del año fue el intento de derogar el financiamiento universitario a través del artículo 75 incorporado a último momento en el Congreso. Para Carolina, fue “un ataque directo a las universidades” y también a otros sectores vulnerables como la discapacidad, “como si eso realmente tuviera un impacto real en el PBI a nivel nacional”.

 

La eliminación de ese artículo fue leída como “una pequeña victoria”, un logro parcial pero significativo. “Da un poco de aire y de motivación para seguir en este reclamo”. No solo se evitó el recorte universitario, sino que también quedaron afuera otras medidas regresivas que se intentaron colar en ese mismo artículo.

 
Universidad pública y reconocimiento social en discusión


Ante el debilitamiento del sistema universitario, la dirigente plantea una pregunta incómoda. “Primero nos tenemos que hacer una pregunta, que es cuánto realmente estamos valorados en la sociedad como universidad”.

 

Reconoce un fuerte respaldo social expresado en las marchas federales, masivas y extendidas a lo largo del país. Pero también advierte que “sigue costando este reconocimiento” y que eso obliga a una autocrítica. “Tiene que ver con lo que hemos hecho o cuánto hemos aportado desde las universidades a la sociedad para que realmente la gente salga a la calle y dimensione lo que puede llegar a suceder sin universidad pública”.

 

El prestigio existe, pero no alcanza. “Hay sectores que no lo ven y que no se termina de dimensionar”. Para la docente, el desafío es construir empatía social sostenida y no solo en contextos de emergencia.

 
Movilidad social, mercado laboral y pérdida de centralidad


Consultada sobre el histórico rol de la universidad como herramienta de movilidad social, Sturniolo evita una respuesta tajante. “No sé si en crisis, pero sí que ya no tiene el rol central en la formación y en el conocimiento estratégico”.

 

El mundo del trabajo cambió y la universidad llega tarde a esa transformación. “Antes las empresas buscaban egresados de las universidades nacionales y lo ponían en valor. Hoy te dicen no, dejá, yo te formo”. El mercado impone su propia lógica y el sistema universitario corre desde atrás, con consecuencias directas sobre su legitimidad social.

 
Clima interno en la Universidad Nacional de Río Cuarto


El diagnóstico interno no es optimista. “Hay mucho descontento, mucha desilusión”. A eso se suma el desgaste propio de fin de año, con informes, cierres y vencimientos que “nos aplastan un poco”.

 

Aun así, la eliminación del artículo 75 aparece como un punto de apoyo. “Da un poquito de esperanza para seguir fogoneando la lucha para el año que viene y dar una discusión más a fondo”.

 
Reorganización sindical y derechos humanos


En el plano gremial, la reciente reorganización del congreso de la FEDUN abrió una nueva etapa. Se renovó la conducción nacional y, desde el sindicato de base, la docente destaca la participación de la Subsecretaría de Derechos Humanos, en donde ejerceran un compromiso con el área designada dentro del colectivo para pensar y realizar proyectos en la materia, tan importante en estos momentos.

 

El objetivo es claro. “Volver a renombrar diferentes espacios y tomar espacios de la ciudad y de la universidad con la perspectiva de derechos humanos”, articulando historia, memoria y territorio como parte de una agenda sindical más amplia.

 
Reforma laboral y precarización docente


El avance de la reforma laboral es leído sin matices. “Es una quita absoluta de derechos, un retroceso en términos de garantías y derechos laborales que han costado luchas y años”.

 

En la docencia universitaria, el impacto ya se siente. “Nuestros salarios están totalmente retrasados”, lo que lleva a la reducción de dedicaciones, al abandono de cargos simples y al pluriempleo como norma. “Ni aun siendo un cargo full, en las categorías más bajas, se llega a fin de mes”.

 

Los números hablan por sí solos y Carolina los enumera sin eufemismos. Docentes que cobran un poco más de 300 mil pesos por varias horas semanales. “Es una burla. Es tremendo. Es simbólico”.

 
No bajar los brazos


Pese al diagnóstico duro, la entrevista no cierra en la resignación. La defensa de la universidad pública aparece como una lucha en curso, con derrotas, pequeñas victorias y un horizonte que todavía se disputa. Entre la vocación, el ajuste y la organización colectiva, la educación pública sigue siendo un campo de conflicto central para el futuro del país.

 

Fuente: En exclusivo para Revista Vértices.

 

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