No es una app, es la sociedad: el femicidio de Delfina revela la violencia cotidiana contra las mujeres
Escrito por Joaquina Rivera, estudiante universitaria y militante feminista de Villa María. Este texto reflexiona, desde la experiencia estudiantil y comunitaria, sobre el femicidio de Delfina ocurrido a metros de la universidad, la violencia estructural que atraviesa la vida cotidiana de las mujeres, el avance de los discursos de odio que niegan la violencia de género y la necesidad urgente de defender al feminismo como respuesta política y social para exigir justicia y el derecho a vivir sin miedo.
Autor
Joaquina Rivera
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Otro femicidio más sacudió Villa María. Este hecho, que ocurrió a tan solo metros de nuestra universidad, vuelve a poner en debate una realidad para las mujeres en donde ningún espacio es seguro.
El caso de Delfina no es un caso aislado, este femicidio esconde una violencia estructural que viene accionando por detrás y atraviesa a nuestra sociedad en prácticas del día a día y en discursos públicos. A lo que nos queremos referir, es que la violencia machista se construye de una manera social, no aparece de un día para el otro.
Como estudiantes nos parece muy necesario señalar y poner en foco los riesgos que enfrienta la mujer en situaciones cotidianas, como conocer a alguien por Tinder o salir a una cita. Las prácticas habituales terminan siendo escenarios de peligro en una sociedad que cosifica y controla nuestros cuerpos constantemente.
Este crimen a su vez coincide en un contexto de una masiva circulación de discursos de odio que niegan esta violencia estructural y siempre responsabilizan a las víctimas. Estas narrativas, aunque se escondan atrás del humor de redes sociales, generan sentido común y habilitan esa violencia.
Como comunidad universitaria creemos importante defender y percibir al feminismo como una respuesta política ante toda violencia de género; reivindicar nuestro derecho a vivir sin miedo como una necesidad urgente para garantizar nuestras vidas libres de violencia y no mirar para otro lado. Utilizar nuestro privilegio de problematizar y exigir JUSTICIA por las que ya no están.
Kitty Machado en exclusivo con Revista Vértices recuerda a Mirta Martínez como símbolo de una solidaridad cotidiana que no buscó reconocimiento, sino respuestas concretas frente a la necesidad. A través del comedor Niños Felices, su compromiso dejó una marca profunda en la comunidad, una huella que sigue viva en la memoria colectiva y en la herencia solidaria de tantas mujeres que, como ella, hicieron del cuidado, la organización y el amor al prójimo una forma de acción social permanente.
Desde Mallín Ahogado, Silvia Rojas, brigadista forestal e integrante de la organización Sur a Sur, describe una realidad que no entra en partes oficiales. El incendio sigue activo en sectores clave, las brigadas autoconvocadas trabajan con recursos conseguidos por solidaridad y la prevención, dice, exige agua cerca de las viviendas, formación comunitaria y un Estado que llegue antes, no después
Hace unos días , en una manifestación pública realizada en la ciudad de Villa María puso en tensión el sistema, tras la declaraciones de la dirigente social Nadia Brossard, quién encabezó un fuerte reclamo contra la prisión domiciliaria del imputado Rodrigo Santi, "confeso abusador". Posteriormente, la protesta tuvo su segunda marcha en la ciudad de La Playosa, y actualmente las organizaciones ya trabajan en la convocatoria de una tercera movilización, ampliando el reclamo regional por justicia, protección a las víctimas y fin de los privilegios judiciales.