El Yapeyú natal de San Martín era destruido cuando cruzaba los andes
En este texto, el escritor villamariense Jorge Daher recupera una dimensión menos narrada de la gesta sanmartiniana. Mientras el General cruzaba los Andes para liberar América del dominio español, el Imperio Portugués arrasaba Yapeyú, su tierra natal, borrando pueblos, memorias y territorios. Una mirada necesaria para pensar la independencia no solo desde la épica, sino también desde las heridas que dejó la historia.
Autor
Jorge Daher
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Feunte: Foto La Izquierda Diario
San Martin junto a su ejército comenzaba la epopeya gigantesca de liberación del imperio Español, mientras, en el mismo instante, el Imperio Lusitano desbastaba su tierra natal.
En enero recordamos este suceso histórico sin igual: el cruce de los Andes para liberar Chile y luego, por mar, Perú. Tarea que le demando años de preparación y sacrificio. Por ello recordamos y valoramos el acontecimiento, no solo reconociéndolo sino en gratitud porque nos dio la libertad a los habitantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Pero… otro imperio invadía en el mismísimo lugar del nacimiento del héroe, esto es Yapeyú, borrándolo del territorio.
Contexto
Mientras que en nuestros territorios comenzaba un proceso de liberación, los portugueses trasladaron en 1808 su imperio al Brasil escapando de las invasiones napoleónicas. Así es que la familia real portuguesa se trasladó a Río de Janeiro, convirtiendo a Brasil en la sede del imperio.
El 14 de Enero de 1817, el Brigadier portugués Francisco Das Chagas Santos cruzó el río Uruguay e invadió el territorio de la Misiones. Así inició el incendio y destrucción de aquellos pueblos. Los portugueses avanzaron arrasando todas las poblaciones de la costa del Uruguay, desde Yapeyú hasta San Javier, llevándose ganados, metales preciosos de los templos, personas en calidad de esclavos y todo tipo de bienes y útiles.
Reducían a cenizas todas las misiones, y particularmente Yapeyú. Dirá Mitre: "Ni los templos ni las cabañas fueron respetados, todos los pueblos fueron arrebatados, y el vencedor se replegó a su territorio cargando el botín, ostentando como trofeo ochenta arrobas de plata labrada, robada a las iglesias fundadas por los antiguos jesuitas."
Fue tan atroz el acontecimiento, que la historia no presenta ejemplo de una invasión más bárbara que ésta. Quedaron las Misiones occidentales un desierto poblado de ruinas.
Recordamos que Yapeyú fue capital de todas las Misiones en tiempo de los Jesuitas, quienes construyeron una verdadera ciudad y el Imperio Español bien lo supo aprovechar.
Después, con el concurso de otro imperio, el Portugués/Brasilero, nada quedó… con el tiempo un bosque casi impenetrable.
Conclusión
Triste habrá sido el ánimo de nuestro General, Padre de la Patria, al informarse de tanta atrocidad, pero el prosiguió su causa liberadora. De aquel lugar de nacimiento se encuentra un Templete, ámbito muy especial y emotivo, monumento que vale la pena conocer, aunque bien es cierto que se trata de un espacio cercano en donde fue realmente su hogar. En febrero conmemoramos un año más de su nacimiento.
Es psicóloga social, licenciada en gestión social y referente comunitaria en los territorios que habita. Desde una mirada profundamente humana y comprometida, sostiene que “sin Dios nada soy” y construye su práctica profesional desde la escucha activa, el trabajo con familias, barrios y juventudes, y una fuerte vocación social que articula formación académica, intervención comunitaria y acompañamiento cotidiano.
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