Carne cara, país más pobre: cómo pierden consumidores y productores en la Argentina de 2025
La situación de la carne en Argentina, según los datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y del Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA), confirma un doble impacto devastador: por un lado, los consumidores ven cómo sus posibilidades de acceder a este alimento esencial se reducen mes a mes; por el otro, pequeños y medianos productores pierden competitividad, márgenes y mercado interno.
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Redacción
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Fuente: Foto IDAA
Consumidores: entre la góndola imposible y la pérdida del derecho a la carne
El precio de la carne bovina aumentó un 60,1% en términos interanuales a abril de 2025, superando la inflación general. Desde fines de 2023, los cortes acumulan una suba que supera incluso al aumento del nivel general de precios. Este fenómeno representa un cambio radical en la dieta de los hogares: el consumo per cápita de carne bovina cayó a su mínimo histórico.
La pérdida de poder adquisitivo es central. Los salarios registrados bajaron en términos reales desde noviembre de 2023, lo que forzó a muchas familias a reemplazar la carne bovina por otras opciones más baratas como el pollo o el cerdo. Por primera vez, el consumo de carne aviar superó al de carne vacuna. Lejos de ser una elección libre, este desplazamiento evidencia una pérdida en la calidad y diversidad alimentaria.
Productores: sin competitividad, sin protección y sin mercado interno
Mientras los precios en góndola se disparan, el aumento en el precio del novillito en el mercado mayorista llegó al 53% en seis meses, luego de una fuerte devaluación. Los pequeños y medianos productores, que ya venían con márgenes ajustados, enfrentaron además una caída real de precios durante buena parte de 2024. Esta combinación asfixia su rentabilidad y desalienta la inversión en producción local.
Como agravante, el gobierno habilitó la exportación de ganado en pie, lo que implica exportar materia prima sin faena ni procesamiento. Esta medida reduce el trabajo argentino en frigoríficos, genera menos valor agregado local y presiona los precios internos al reducir la oferta disponible. La reprimarización del sector cárnico, con su consecuente pérdida de empleo e ingresos, es una señal de retroceso estructural.
Un modelo que importa trabajo y exporta alimento
En lo que va de 2025, ingresan al país miles de toneladas de carne porcina y vacuna, mientras caen las exportaciones agroindustriales con valor agregado. El país importa alimentos que antes producía, reemplazando trabajo nacional por trabajo extranjero. Mientras tanto, caen las exportaciones de carne congelada y productos lácteos, debilitando la balanza comercial del sector.
Además, la política arancelaria castiga los productos elaborados: se paga más por exportar una pechuga de pollo trozada que por exportar una tonelada de maíz. A más trabajo argentino, más impuestos. Es un esquema que desincentiva la producción con valor agregado y estimula la primarización.
EN REFLEXIÓN
La política económica actual golpea de lleno a consumidores y productores. El consumo se desploma, los precios se disparan, la industria se vacía, el trabajo se exporta y la comida se importa. Es un modelo que promueve la concentración, destruye el entramado productivo y debilita el derecho social a una alimentación adecuada.
Fuentes:
Monitor de precios de carne bovina – mayo 2025, CEPA
En el marco de la audiencia pública por la Revisión Tarifaria Integral 2026–2030 de la distribuidora eléctrica de Tucumán, un abogado de la Unión de Usuarios y Consumidores del NOA, Miguel Paz expuso objeciones técnicas, sociales y territoriales al diseño del cuadro tarifario. Desde fallas estructurales en la ingeniería de tarifas hasta la falta de controles en la tarifa social y la ausencia de espacios de participación ciudadana, la intervención puso en evidencia cómo el esquema propuesto puede perjudicar directamente a los usuarios.
En el cierre del año, la Unión de Usuarios y Consumidores volvió a marcar posición política, social y económica. En una extensa entrevista radial, su presidente a nivel nacional, Claudio Boada, realizó un balance del trabajo territorial de la organización, advirtió sobre el impacto del ajuste en la vida cotidiana y reafirmó una definición central: sin Estado no hay mercado justo ni derechos posibles para usuarios y consumidores. La entrevista se realizó en el último programa del ciclo 2025 de SOS Señal de Radio, en Radio Futura junto a Ricardo Gil y Gustavo Pescetta, y funcionó como una síntesis política del recorrido anual de la organización en un contexto que Boada definió sin rodeos como “muy difícil”.
Tras la gran visibilidad pública de lo sucedido por la contaminación de quesos, la Unión de Usuarios y Consumidores Filial Villa María difundió un comunicado alertando sobre la confirmación de personas intoxicadas por el consumo de una marca de impacto masivo. Días después, el debate se amplió en una entrevista realizada en Un Programa Perfecto, emitido el 17 de diciembre de 2025 por la tarde en Radio UNR, donde participó Analía Silvano, ingeniera química especialista en industrias lácteas, dirigente sindical, docente jubilada y profesional comprometida con la soberanía alimentaria, integrante de la Unión de Usuarios y Consumidores de Villa María. La conversación se dio en una mesa compartida con Valeria Vaccaro, referente de la Unión de Usuarios y Consumidores de Rosario, y permitió profundizar sobre las fallas en los controles sanitarios, la falta de información pública y los riesgos que enfrenta la población cuando el Estado se retira de su rol preventivo.