“TENEMOS QUE RECONSTITUIR UN MODELO DE DESARROLLO NACIONAL”
En la última emisión de Punto Pyme del viernes 22 de agosto, Marisa Duarte, economista y presidenta del Instituto Argentino de Desarrollo Económico, dialogó con Horacio Aizicovich y con el presidente de APYME Julián Moreno sobre los pocos ganadores y muchos perdedores del actual modelo económico, que excluye a las Pymes, los sectores productivos y a la mayoría de la población.
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Fuente: Foto de IADE
En la apertura del programa, Horacio Aizicovich -en punto pyme- introdujo el tema citando algunas cifras que dan cuenta del deterioro Pyme y productivo: más de 15.000 cierres de empresas pequeñas y medianas en el país; el 25% del total de las Pymes despidió o suspendió personal, y más del 40% redujo las horas extras.
Pero más allá de los datos, lo concreto es que este fenómeno se produce por un modelo que lleva a una reprimarización de la economía. El mismo Gobierno proclama una una regresión a principios del siglo XX, cuando se vivió una de las etapas más inequitativas y de mayor injusticia social en el país. Aizicovich también se refirió a quienes llaman a imitar el “modelo peruano”, lo cual significaría de que estaría sobrando en el país “más de dos tercios de la población”.
Liberalismo sin inversiones
El conductor de Punto Pyme inició la charla con Marisa Duarte, economista, docente y también directora de la revista Realidad Económica, tomando como ejemplo característico de lo que concibe el modelo en curso como horizonte “productivo” el programa RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), establecido con la sanción de la Ley Bases, que fue presentado como una “panacea”, pero en realidad ha tenido muy poca respuesta desde el punto de vista de inversión extranjera directa que buscó promover.
Marisa Duarte afirmó que el programa del Gobierno “no implica dentro de su propia concepción ningún tipo de desarrollo, mucho menos para la producción, y dentro de ese marco por supuesto que hay un gran espacio para negocios que están asociados a la cuestión financiera”.
En cuanto al RIGI, la economista observó que tiene un efecto doblemente contraproducente. “Primero, que no atrae las inversiones que se espera. Siempre en los ciclos neoliberales se imaginan las inversiones viniendo en avalancha, con “la lluvia, el “semestre”, los “brotes”, pero son todas estas cosas que no hemos visto. Por el contrario, los cuatro ciclos neoliberales que expandían las libertades a los capitales coinciden con el gran resquebrajamiento del tejido productivo, es decir: no pasó en la dictadura, no pasó en el menemismo, no pasó en el macrismo y no está pasando ahora. No vienen inversiones”.
Marisa Duarte explicó que desde el Gobierno se pensó en el enclave petrolero hidrocarburífero y en la minería, pero contradictoriamente “esas inversiones son de largo aliento y general consiste en capital extranjero, que necesita algo que este gobierno no puede garantizar por su carácter cortoplacista: previsibilidad sobre las regulaciones, el marco normativo, la cuestión del tipo de cambio, la tasa de interés. Lo único que ha hecho es generar un plan de negocios, para el que todos los allegados a esa coalición de gobierno presentaron su pliego de condiciones, que fueron incorporadas. De hecho, el RIGI fue elaborado en los estudios de abogados de las grandes corporaciones”, recordó la economista.
“Lo poco que se invierte en el marco del RIGI viene de parte de las empresas que ya habían comprometido proyectos de inversión y ahora los están concretando bajo ese régimen, con los beneficios impositivos que permite. En general son proyectos del país, fundamentalmente YPF, que está incorporando bajo ese régimen proyectos que ya tenía en carpeta – especificó-. Entonces tenemos un doble problema que es que ocurren las inversiones que iban a ocurrir de todas maneras, pero que no van a tributar durante muchísimo tiempo”.
Marisa Duarte agregó que en verdad se trata de enclaves comandados por empresas en general extranjeras y que no tienen encadenamientos. “Es una gran pena que YPF siga perdiendo el tiempo sin conseguir generar ni una red de proveedores hacia atrás ni tampoco un impacto positivo en el tejido productivo, ya sea con energía o combustibles baratos”, observó, y agregó que otro problema reside en que “al haber convertido estas actividades en actividades de enclave, si el precio internacional se desploma, se desploma todo.
Una economía en dos velocidades
Marisa Duarte explicó que el modelo en curso presenta de este modo un “doble andarivel: por un lado se trabaja en la actividad productiva, pero el sector financiero es tan rentable que cualquier forma de capital que genera esa estructura va a parar a los negocios financieros”.
Asimismo, en un esquema de valorización financiera “los fondos de inversión permean en las empresas, ya sea de origen agropecuario como industrial, y esto es un grave problema que está fagocitando las empresas, porque hay una economía de dos velocidades por lo menos (podríamos identificar más): un sector que es el sector de las pequeñas y medianas empresas vinculadas con mercado interno, que hoy no tiene ningún papel, o tienen un rol absolutamente defensivo frente a este esquema macroeconómico desequilibrado, de muy pocos actores”.
La economista identifica por otro lado al sector de las grandes empresas, “que otra vez está asumiendo este esquema como el gran paradigma que las salvará, pero en el mediano plazo se tirará del mantel y no quedará nada sobre la mesa”, graficó. “Entonces, eso me parece que es algo que empieza a aparecer en muchos sectores.
“Techint ha sido el gran respaldo de este gobierno, -ejemplificó- pero lo que tiene para ganar Techint es todo lo que tienen para perder las Pymes y la economía nacional: ellos llegan para quedarse con YPF, acaparando una cantidad de áreas y buena parte de la explotación de Vaca Muerta; de hecho es una de las empresas privadas que más ha crecido ahí, a costa de YPF”.
Hacia un replanto del desarrollo nacional
Ante la observación de Julián Moreno -integrante de apyme nacional- sobre el “bloqueo del desarrollo” que implica la sujeción financiamiento externo permanente, Marisa Duarte manifestó que en efecto, bajo ese esquema se deja de tener la posibilidad de tener una política monetaria y económica autónoma.
“Yo creo que nuestro país tiene la suerte y la desgracia de contar con recursos naturales, de ser un país muy rico -afirmó la economista- esto lo tendríamos que tener muy claro en la discusión política, porque si nos dicen que no tenemos nada y no somos competitivos en nada, se subestiman todas aquellas áreas y aquellos sectores donde el país demostró históricamente estar en la frontera tecnológica”.
La economista planteó que para reconstruir un proyecto productivo nacional “necesitamos es la mediación política que haga posible desarrollar las capacidades locales, algo que se conoce tanto desde APYME, por la cercanía con el propio sector, como en los ámbitos de la ciencia y la tecnología, y contra lo cual se actúa desde el actual Gobierno”.
“Debemos trabajar más que nunca, no solamente por la reconstitución, sino para replantearnos nuestro lugar en el mundo y pensar cómo queremos definir una identidad productiva, un modelo de desarrollo, un saber hacia dónde ir -convocó la presidenta del IADE- me parece que tenemos que persistir: hay que revisar nuestra biblioteca, pero no abandonarla, y volver a pensar un programa mediano y largo plazo, con unidad de los distintos agrupamientos, pero que construyan una fuerza social con cierta homogeneidad”.
Por último, Marisa Duarte destacó que “en el mundo hay una gran oportunidad y no se la está aprovechando: a lo sumo, proponen dejar depender de Estados Unidos para empezar a depender de China, pero eso es perder otra oportunidad histórica que se nos da: somos complementarios con una cantidad de economías y hay que salir a abrir el abanico, comerciar con todos, como lo que han hecho los países que se desarrollaron más allá de su potencial”.
“Nuestro país tiene potenciales, por eso estamos en la situación desgraciada en la que estamos, si no tuviéramos nada, no vendrían aquí a expoliarnos porque no habría nada.
menoscaba el peso específico de la Argentina” -concluyó Marisa Duarte- Hay países muchísimo más pequeños que lograron proezas históricas, y nosotros lo hicimos en otras etapas; tenemos que volver a recrear eso: juntar el potencial que se tiene con una idea de qué hacer con todo eso, siempre que no sea regalarlo al mejor postor”.
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