Desde el Centro de Estudiantes de Humanas de la Universidad Nacional de Villa María, la joven música y militante cultural Joaquina Rivera impulsan la segunda edición del Festival de Música Popular, un espacio autogestivo pensado para que los y las jóvenes artistas locales puedan encontrarse, compartir y defender la cultura popular frente al avance del vaciamiento cultural. En diálogo con Revista Vérticez, Joaquina reflexiona sobre el sentido de la cultura, la falta de espacios y el poder transformador del arte.
Autor
Redacción
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🎤 Un festival hecho con amor y organización “El Festival de Música Popular es un espacio para jóvenes que tengan ganas de hacer música, de compartir con nosotros”, explica Joaquina, estudiante de Música y militante del Centro de Estudiantes de Humanas de la UNVM. En su voz hay entusiasmo, pero también conciencia de lo que significa sostener un proyecto cultural en tiempos difíciles. La segunda edición del Festival de Música Popular de Villa María nace como una respuesta concreta frente a la falta de lugares donde la cultura pueda expresarse libremente.
“En Villa María se presenta mucho la problemática de la falta de lugares para compartir la cultura y espacios culturales, y creímos conveniente desde Derrote dar esos espacios a jóvenes que recién salieron a tocar”, cuenta.
🎸 Seis bandas, una misma identidad popular
Este año, el festival reunirá seis bandas locales —entre ellas Alba, Arrebol, Pendaval, Eva e Imprescindidos—, además de intervenciones artísticas, un taller de fanzine previo y una feria de emprendedores locales.
“Va a ser un lindo momento para que compartan con nosotros porque hay que bancar la cultura, la cultura local, la cultura nacional, más en estos tiempos”, afirma Joaquina.
🪶 Cultura, arte y revolución
La propuesta se construye desde una idea de democratización del arte, donde el acceso, la participación y la creación colectiva se vuelven ejes centrales. No se trata solo de subir al escenario, sino de habitarlo entre todxs, de construir comunidad y sentido.
“Para mí la cultura es la identidad de los pueblos, es lo más humano que existe. Yo creo que el arte nos interpela día a día… siento que la revolución arranca por ahí, por la cultura”, resume Joaquina, dejando en claro que el arte no es un lujo sino una forma de lucha.
🕊️ Cultura como derecho, no como privilegio
El Festival de Música Popular será también una oportunidad para que jóvenes artistas locales autogestivos, muchos de ellos estudiantes universitarios, muestren sus propias composiciones y reivindiquen la cultura popular frente a la mercantilización del arte.
Desde el Centro de Estudiantes de Humanas, Rivera y su equipo sostienen una convicción firme: el derecho a la cultura es un derecho humano, y su defensa comienza en los territorios, en los espacios donde el arte vuelve a ser del pueblo.
Fuente: Entrevista a Joaquina Rivera (Centro de Estudiantes de Humanas – UNVM), para Revista Vérticez.
Ignacio “Nacho” Battaglia, músico villamariense y bajista de Crater, reconstruye su entrada tardía al mundo de los instrumentos, la experiencia de tocar en banda y el presente de un género que describe como “acotado” en lo local. Entre discos en proceso, dificultades reales para sostener el rock y el deseo de un circuito más justo, plantea una idea clave “organización entre bandas” y un horizonte de autogestión para que el esfuerzo no termine, como dice, “haciéndole la fiesta a los bares”.
Agustín Castellina es músico independiente, oriundo de Villa María. Su vínculo con la música nace en la infancia, atraviesa una historia familiar marcada por la herencia artística y hoy se proyecta con fuerza en redes, escenarios y plataformas digitales. Entre el trabajo a pulmón, la constancia y el amor por lo que hace, construye una carrera que combina sensibilidad, disciplina y una fuerte identidad local.
Erica Cóceres es artista escénica, emprendedora y militante de espacios comunitarios en defensa del ambiente, el feminismo y las diversidades. Oriunda de Entre Ríos, pero adoptada por Villa María, construyó su camino en el circo, la danza y el clown desde la autogestión, el trabajo colectivo y una convicción profunda: el arte no puede separarse de lo político ni del cuidado de la vida.