La escenografía del poder: ¿que hay detrás de la foto de los intendentes?
Detrás de la cuidada puesta en escena del acto de intendentes en Villa María, el gobierno de Martín Llaryora despliega una estrategia de ordenamiento territorial, discursivo y electoral para consolidar su liderazgo de cara al 2027. La foto oficial buscó proyectar unidad, pero ocultó tensiones internas, movimientos tácticos del delasotismo emergente y maniobras para disciplinar a radicales aliados, intendentes díscolos y opositores sin rumbo. En un contexto de ajuste nacional y fragmentación política, el cordobesismo oficial apuesta a una hegemonía anticipada basada en la centralización de recursos, el relato anti-mileista y una relectura del vínculo provincia-municipios.
Autor
Lic. Luciano Chialvo
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Foto: Fuente Municipios de Argentina
La escena política cordobesa atraviesa un proceso de reconfiguración donde el gobernador Martín Llaryora se posiciona como el verdadero jefe de campaña del oficialismo. En este marco, el encuentro de intendentes en Villa María no puede leerse como un simple acto institucional, sino como parte de una estrategia de ordenamiento territorial, ideológico y electoral del cordobesismo de cara a las elecciones intermedias y, sobre todo, al 2027. De esta manera desactivando en lo discursivo la posible candidatura de Natalia de La Sota (NDLS), quien viene apropiándose del debate cordobés del anit-mileismo (1) con una nueva mesa de interlocutores de origen semi-periférico teniendo la dupla Accastello-Paserini como rostro.
El peronismo dominante encabezado por Llaryora busca absorber o neutralizar tensiones internas que emergen tanto del schiarettismo clásico como del nuevo delasotismo. Este encarnado por NDLS pero sin dejar de lado la interna partidaria de la UCR ni la sociopolítica de los destinos de Juntos por el Cambio.
Este nuevo viraje del protagonismo discursivo del gobernador y el ascenso mediático del ministro M. Calvo como productores de críticas al gobierno nacional tienen todo un repertorio asociado a un “plan de contingencia” ante el escenario de inestabilidad electoral para evitar riesgos en los planes presidenciales de Schiaretti. Primero la batería de políticas públicas para los 5.800 jubilados, luego la inversión en la ruta 19, para continuar con la presentación de un frente de gobernadores con radicales en sus filas por la falta presupuestaria nacional. A su vez, el gobierno provincial ensaya la atomización de los opositores competitivos mediante estímulos ideológicos que fragmenten resistencias o impidan alianzas opositoras sólidas; aprovechando el caso de los radicales que atraviesan una crisis partidaria y el nuevo delasotismo titubeando por momento. De este modo avanza en re-apropiarse del relato anti-mileista apuntando a una epica municipalista.
Radiografía geopolítica
El acto en Villa María, lejos de ser una cumbre de intendentes tradicional, ni una liga ni tampoco un G7 operó como una puesta en escena cuidada para legitimar la nueva línea dominante del peronismo cordobés con el foco del recambio generacional. Se trató de una experiencia percibida más que vivencial de su poder de fuego, sostenida en una foto cuidadosamente organizada que invisibiliza las verdaderas correlaciones de intereses y los movimientos de fuerza detrás del entramado de poder cordobesista oficial. Es decir, una estrategia de aceleración simbólica que pretende proyectar unidad y federalismo, aunque por detrás se mantengan las tensiones latentes neutralizadas con solo leer el boletín oficial de la provincia de forma detenida.
Desde una perspectiva territorial, se impone la distribución del poder político de forma desigual siguiendo patrones de centro, semiperiferia y periferia. Así, el cordobesismo oficial busca monopolizar el relato provincial y disciplinar a los actores políticos más desorganizados en gran medida en la oposición y en menor medida el oficialismo. Esta distribución desigual también se refleja en las decisiones del Ejecutivo por eso la necesidad de gestos diferenciados que marcan un contraste con el gobierno nacional pero con el ferviente interés de ordenar los intendentes que busquen lugares en la lista evitando la situación del cierre de lista tanto de los libertarios y kirchnerista en Bs. As, sin dejar de lado la situación de los intendentes en Santa Fe en la elección provincial por la reforma de la constitución que no movieron el aparato depositando todo en el gobernador, y este capitalizando el bajo ausentismo.
Está claro, del movimiento de pieza del gobernador en Villa María sedimentando un imán para reorganizar intereses y expectativas de los jefes comunales que se encuentran de evitar divisiones con efectos colaterales como pueden tanto del peronismo como el radicalismo. En específico este último que aún no se repara de la división en el 2019 de M. Negri y R. Mestre, perdiendo numerosas intendencia agilizando el proceso de cordobesismo oficial de captar nuevos dirigentes no peronista. Por si le faltaba algo, desde el karinismo movilizan propiedades para la organización partidaria y el armado de frentes locales sin medir las consecuencias de derrotas electorales como aliados tácticos que resulta ser el radicalismo (apoyo de medidas claves en el congreso).
Ambos frentes políticos están limitados por la relación provincia-municipios que aparece marcada por los recursos coparticipables, por ende la subordinación institucional y cultural. En un contexto donde los municipios, presionados por el ajuste nacional y el incremento de demandas sociales, buscan oxígeno dentro del esquema del cordobesismo oficial. En varios sentidos; en lo inmediato no perder lugar en el cierre de lista el 17/8, a corto suprimir cualquier relato que habilita el empoderamiento intendentes quebrando el imaginario de liderazgo, a mediano plazo no caer en la grieta sociopolítica del cordobesismo oficial frente la amenaza de Natalia DLS. Y a largo plazo consolidar la meseta de dirigentes sin movimiento geopolítico que puedan constituirse como una minoria intensa (E. Bruno) de cara a las elecciones a gobernador 2027, en donde la última vez ganó con 64.394 votos (2). Fue un verdadero empate técnico.
Geografias condicionadas
Ahora bien el desempate cualitativo sigue con movimiento directos e indirectos pero concretos en generar tendencias organizativas para la hegmeonia oficial. Como lo es el encuentro de intendentes denominado Agenda Federal de Municipios (3) tiene fuerte vitalidad previo al cierre de lista pero escasa eficacia simbólica por los antecedentes históricos, culturales y sociales. Más allá de los esfuerzos de homogeneizar las características demográficas, de ocultar las participaciones en el balotaje dispares o estar condicionados en su sistema de coalición de alguna manera.
Es así como sus sistema de decisiones tanto los intendentes de origen peronistas y radicales participantes arrastran sus propias limitaciones y debilidades: El más condicionado por omisión es D. Bernarte ya que es la ciudad del gobernador, pero también aparecen las condiciones por acción tras un déficit fiscal y aún no poder controlar el PJ, ni el HCD pero si el PEM por si le faltara algo esta en un departamento sensible. En tanto el villamariense E. Accastello gobierna condicionado por una estrategia pendular de la provincia en varios frentes a pesar que tiene el poder absoluto en el PEM, no tiene el control adjudicado del PJ y necesita constante micros-compromisos en el HCD y el surgimiento de contradicciones para homogeneizar el peronismo dominante de su ciudad.
Mientras D. Passerini reorganiza su gabinete en medio de tensiones fiscales tras el pedido de renuncia de todo su gabinete. Tampoco tienen el control del PJ ni del HCD con fuerte presencia del viguismo, por el lado de G. De Rivas es el reciente intendente por lo que tiene mucho para madurar; pero J.M. Llamosas tiene amplia presencia en el PJ y el PEM, y aparece un sistema de colación compleja en el HCD en donde aparecen micro-pactos constantes. Por el lado de M. Torres en Alta Gracia parece ser el más consolidado pero fue un heredero al trono capitalizando los errores de su hermano -que aún sigue en vigencia- aunque con tensiones internas en su gabinete en las segundas líneas y un Saig con retiro táctico.
Del lado de los radicales, sus ciudades hay fuerte presencia del peronismo en específico Oncativo poniéndole fin a 32 años de gobiernos justicialistas. Lo que se refiere a R. Dagum también tiene fuerte presencia el justicialismo pero aparece la alternancia en los últimos años. El intendente de Almafuerte es vecino, aliado e impulsado por (4) el intendente de Río Tercero M. Ferrer (Pte de la UCR y socio de R. De Loredo) justo esa semana el riotercerense aparece con la aprobación de la licitación de una gran obra de casi 1 mil millones (5) financiado por la provincia que venia con promesas retrazadas desde febrero-marzo. La presencia del presidente del foro de intendentes fue el grado de cualidad gravitacional más allá de las ciudades demográficamente estratégicas.
De esta manera el cordobesismo oficial con el aparato de la obra pública y la espectacularidad de la noticiabilidad busca mestizar corrientes dispares, homogeneizar reclamos y traducir tensiones sociopolíticas en discursos institucionales con la óptica del anti-mileismo por lo menos para esta campaña. A pesar de no contar con antecedentes exitosos de “cumbres de intendentes”, se insiste en reactivar una épica municipalista como plataforma electoral. Sin embargo, más allá del “relato federal”, los únicos beneficiarios concretos parecen ser Accastello y Passerini, quienes logran posicionarse en la escena interna sin generar fisuras visibles.
Por el lado del villamariense logró mostrar a la legisladora V. Navarro como pre-candidata al cierre de lista para ocupar el historico 5° al 7° lugar que le dan a los villamariense (exepto Gill o Accastello). Mientras el intendente capitalino hace uso de incripciones culturales del peronismo santafesino firmar convenios (6), realizar congresos (7), organizar junto a otros intendentes (8) e institucionalizar a traves del ente metropolitano (9) vínculos con intendentes de varias vertientes. Todo en pos de fortalecer la disputa por la verdadera democratización de la coparticipación municipal convirtiendose en el canciller del cordobesismo oficial en un contexto de emergencia del nuevo delasotismo; quién fue el hijo político de Jose Manuel De La sota.
En reflexión
Vale aclara que no me extrañaría que la dupla semiperiferica Passerini-Accastello pueda consolidarse -luego de que M. Calvo pueda ser un posible dipuado nacional ante ciertas campañas de rumor de ocupar el 1 o 3 lugar. Abirendo el panorama para que nuevos interlocutores aparezcan en un ministerio clave como es de la relación con los intendentes. Tal binomio solidificando su estadia dentro del cordobesismo oficial ya que son dos cuadros de mucha experiencia política. Principalmente el intendente capitalino que esta en un bastión electoral muy importante pero mirado de re-ojo por su ambiguedad estratégica.
En suma, el acto en Villa María se inscribe en una lógica de poder que articula discurso, territorio y recursos bajo la conducción de Llaryora sedimentado el camino para un triunfo política en estas elecciones tan espinosas, y facilitar el proceso vehicular para el 2027. Tal elección ya está en juego, y el cordobesismo ensaya nuevas formas de hegemonía desde el centro político, aunque no sin contradicciones internas ni desafíos territoriales. La película aún está en proceso de producción, pero la foto ya fue distribuida para una escenografía bipartidista dentro de la coalición dominante.
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Fuente: Foto Municipalidad de Almafuerte
Fuente: Foto Radio Villa María
Camila Perassi Rocha es una joven referente política y social de la ciudad desde hace años. En muy poco tiempo ha demostrado capacidad de liderazgo, experiencia en candidaturas y gestión política tanto en su organización de base como en la economía social y en la institución estatal del ANSES, estando a la altura de la demanda en momentos críticos como la pandemia. Su trayectoria en la militancia política es amplia, pero se destaca aún más por su compromiso en la solidaridad cultural con diversas luchas: el feminismo, la diversidades y la defensa de la educación pública, el ambiente y el trabajo. Hoy, Camila reafirma su camino en la política con orgullo y responsabilidad, apostando al debate político para una democracia más justa, plena y sin proscripciones.
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